Para qué sirve poner un corcho dentro del recipiente del queso y por qué cada vez más personas lo hacen

Cuando se trata de conservar alimentos en la heladera, los trucos caseros suelen multiplicarse y algunos pasan de generación en generación. Entre ellos, hay uno que volvió a llamar la atención y despertar curiosidad: colocar un corcho dentro del recipiente donde se guarda el queso. Aunque a primera vista puede parecer una costumbre extraña o sin demasiado sentido, muchas personas aseguran que puede ayudar a conservar mejor el alimento y prolongar su frescura una vez abierto.La explicación está vinculada a uno de los principales enemigos del queso durante su almacenamiento: el exceso de humedad. Después de abrirlo, es habitual guardarlo en recipientes plásticos para protegerlo y evitar que absorba olores de otros alimentos. Sin embargo, con el paso de los días suelen producirse cambios de temperatura y condensación dentro del envase, algo que genera pequeñas gotas de agua en las paredes o la tapa.Aunque puede parecer un detalle menor, esa acumulación de humedad puede alterar las condiciones ideales de conservación. En especial en quesos blandos o semiblandos, el exceso de agua puede modificar la textura, intensificar ciertos aromas o acelerar su deterioro. Muchas personas notan que el producto se vuelve más húmedo, pierde consistencia o cambia antes de lo esperado, incluso cuando todavía está dentro de la fecha recomendada para su consumo.Es justamente ahí donde aparece el truco del corcho. Quienes lo utilizan explican que un corcho natural limpio y seco puede actuar como una especie de absorbente dentro del recipiente. Gracias a su estructura porosa, ayudaría a captar parte de la humedad que se genera en el ambiente cerrado y mantener un entorno más seco alrededor del queso.La recomendación es colocar un corcho natural junto al alimento dentro del táper, sin que esté húmedo ni tenga restos de vino o suciedad. También sugieren reemplazarlo cada cierto tiempo para mantener su efectividad. Un punto importante es que debe tratarse de un corcho natural, ya que las versiones sintéticas no poseen las mismas propiedades.De todos modos, expertos en conservación de alimentos remarcan que no se trata de una solución mágica, teniendo en cuenta que el corcho puede colaborar con el control de la humedad, pero no reemplaza otras medidas fundamentales. Por ende, mantener la heladera a la temperatura adecuada, utilizar recipientes limpios y revisar regularmente el estado del producto siguen siendo hábitos esenciales para conservar correctamente el queso y mantener sus características por más tiempo.
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