“Estoy contento, pero pasado”, dice Nicolás Vázquez, de 49 años, antes de comenzar su entrevista con LA NACION. Y aunque ni su rostro ni su actitud dan señales de cansancio, lo cierto es que no para. A su labor como actor, director y productor teatral (con las exitosas Rocky y Annie, y otros proyectos venideros) se sumaron las grabaciones de Popstars, el reality musical que a comienzos de 2000 dio vida a los grupos Bandana y a Mambrú, y que el lunes 24 de agosto a las 21.30 regresa con una nueva edición, que se emitirá en simultáneo por la pantalla de Telefe y por la plataforma Disney+, con él como conductor.-¿Cómo es este nuevo Popstars? -La esencia del formato, que hace 25 años era muy novedoso, es la misma. Yo les contaba a mis amigos que es un reality intenso, porque no se corta nunca, es como un falso vivo, nada está armado. Nada es nada. Mi incorporación es algo nuevo, porque antes había solo un locutor y ahora hay un locutor y un host. Yo hago de Nico, no es que hago de conductor, es Nico escuchando a las participantes. Me siento muy identificado con ellas porque es como cuando iba a los castings, con la diferencia de que a ellas las está viendo todo un país y están audicionando para todos nosotros. Mi lugar es ese, después, hago la voz en off que va relatando todo el camino de las chicas. Y el resto es lo mismo, pero con las posibilidades actuales; hoy disparás una canción y sale al instante en el mundo en todas las plataformas.Popstars trailer-¿Qué te llevó a aceptar la propuesta? -En su momento pensé que Gustavo Yankelevich, con quien además somos socios en el teatro, me iba a proponer otra cosa. Cuando me dijo: “No, quiero que seas el conductor de este formato que vuelve”, la verdad es que no lo dudé. Yo no tengo mucho tiempo, porque no solo soy el protagonista de Rocky, sino que también soy el productor y el director; soy el director artístico y el productor de Annie y estamos con dos o tres obras para el año que viene. No resisto archivo, me había prometido que no quería volver a pasar por lo que pasé en algún momento de estar haciendo una peli, un programa de televisión y teatro al mismo tiempo, pero acepté cuando Gustavo me dijo que eran tres o cuatro meses. Ver esta publicación en Instagram Una publicación compartida por Nico Vazquez (@nicovazquezok)
-¿Cómo lo estás llevando?-La verdad es que está siendo intenso, me está costando. Antes tenía días libres en los que trabajaba home office con las producciones, de lunes a miércoles, y los jueves arrancaba con las funciones de teatro, pero ahora trabajo todos los días. Y me involucro no solo en el proyecto, sino también en la parte humana, y ahí es donde te lleva puesto, termino vacío todos los días. Ya las conozco a todas las chicas, empezamos con 15.000, pasamos a 3000 y ahora, cuando estoy haciendo esta nota, son 34. Se genera cierto afecto, me sé el nombre de todas, empezás a conocer sus historias, sus aciertos y dificultades. -¿Cómo descargás tanta intensidad laboral?-Mi casa siempre es el lugar donde recargo, toda la vida fue así. Ahí es donde intento estar más en mí, escucharme, disfrutar de mi familia, mi novia y mis amigos. Trato de respetar, aunque no estoy pudiendo como quiero, el entrenamiento físico que me requiere Rocky, porque si no entreno y no como adecuadamente, bajo mucho de peso y me puedo lesionar. Y ahora empecé a darme permisos de ocio: una vez por semana, aunque me cueste salir y quiera quedarme en casa, lo tengo que hacer. Salgo a comer con amigos o voy al teatro y me hace bien. -Popstars implica la oportunidad de cambiarle la vida a muchas chicas. ¿Cómo lo ves en relación a ellas y qué te retrotrae de tu propia historia?-Primero, lo que estamos diciendo es real. No es para tirarme en contra de ningún programa de los que veo, pero sucede que gana una persona y después no pasa nada. Acá no es el caso. Quedó demostrado hace 25 años que Bandana sigue vigente. Además, hay un aparato muy fuerte que se nota que está eligiendo de verdad a una banda, como digo en el programa, que va a ser de la Argentina para el mundo y nos va a representar, si Dios quiere, como hoy lo hacen Emilia Mernes, Lali, María Becerra, Duki y Nicki Nicole [que es jurado del programa junto con Ángela Torres y el productor musical mexicano Charlie García]. Siempre les digo que aprovechen esto porque es una escuela y una gran oportunidad. No se presionen, sean ustedes y si llegan a quedar, sigan con los pies sobre la tierra, déjense guiar porque esto va a ser grande. -¿A vos quién te dio todos esos consejos?-Viene 100 por ciento de mi casa, de mi viejo y mi vieja. Ni siquiera me tuvieron que sentar, fue con hechos, yo lo mamé viéndolos a ellos. Mi casa era un club, éramos una clase media peleadora, mi viejo tenía cuatro trabajos pero nunca nos faltó nada. Yo lo veía recién a la noche porque se levantaba a las 4 o 5 de la mañana, vendía pan, huevos, alfajores y trabajaba de encargado en un lugar. Mi vieja, ama de casa, bancando todo y a veces ayudándolo también a él, lo cual no fue fácil con tres hijos. Primero estuvimos Sole y yo, muy pegaditos, y después vino Santi, con una diferencia de edad importante (nació 12 años después que Nicolás). Entonces, mi vieja tuvo que arrancar de vuelta y yo la ayudaba con la educación de Santi, por eso éramos tan pegados. View this post on Instagram -¿Qué aprendiste en tus inicios como actor? -Empecé en el teatro de muy pendejo. Hice espectáculos a la gorra que después llevé a los bares, se me empezó a dar la publicidad, la televisión y todo eso. El medio tiene momentos y lugares muy luminosos y otros que no. Me tocó gente que me enseñó lo mejor y gente que me enseñó lo peor, y yo quise aprender de las dos cosas, de lo bueno y de lo malo. Después, en las vueltas de la vida me pasaron cosas muy fuertes y muy difíciles que también me hacen todo el tiempo estar presente y disfrutar, sobre todo en el aquí y ahora. No te preguntes tanto qué va a pasar, no vuelvas al pasado, a lo nostálgico, volvé pero para recordar de dónde venís y quiénes son los que te llevaron a donde estás. Eso te mantiene en un equilibrio absoluto “Obsesivo relajado”En distintos tramos de la entrevista, Vázquez se desconcierta por un ruido de alarma proveniente de la calle que lo hace pensar si se trata de la de su auto. La tercera vez que eso ocurre empezamos a debatir qué podría ser y le sugiero salir a chequear si efectivamente se trataba de su vehículo. “No porque no tengo las llaves acá, si las tuviese…”, dice e inmediatamente nota que las llevaba en el bolsillo trasero de su pantalón. Cuando presiona el botón, finalmente se revela el misterio que lo atormentaba. “¡Sí, es mi auto!”, exclama. “¡Sonaba cada vez que me movía en la silla!”, dice y estalla en una carcajada, a la vez que revela: “Tengo misofonía”. “¿Como Natalia Oreiro?“, pregunta esta cronista. “La mía es muy chiquita al lado de la que tiene Natalia Oreiro. Siempre me pasa con algunos ruidos específicos como cuando movés una silla, cuando alguien mastica un chicle con la boca abierta o cuando estoy charlando con alguien y al lado hay otra persona hablando más fuerte. También tengo un oído muy espectacular con la música y los sonidos que me sirve mucho para mi laburo. Los sonidistas siempre me dicen: ‘¿Cómo te das cuenta?’, porque enseguida detecto si está fallando un micrófono.-¿Cuánto hay de detallista y cuánto de obsesivo? -Últimamente escucho mucho que dicen que soy obsesivo del laburo, en el buen sentido, pero soy obsesivo porque me gustan las cosas bien hechas. Me pasó con Rocky, la obra tenía que ser igual a la película, el vestuario, la luz, todo. Yo le decía a Mariano Demaría [el director de la puesta]: “Tenés que mirar Rocky 6, que es igual a la uno, pero como la uno [en la que se basa su versión teatral] es más vieja, la fotografía tiene que ser como la de la 6”. De hecho, él había visto la película una sola vez, entonces, no tenía mucho el universo de Rocky, igual que Tato Fernández [a cargo del diseño de escenografía y multimedia]. Así que les dije: “Vamos, muchachos, hay que laburar”. Igual, mi forma de trabajar es la de un obsesivo relajado. Siempre tiene que estar el humor y el compañerismo, y respeto mucho cada área, aprendo todos los días y hago mesas de trabajo para escuchar las opiniones de todo el equipo. De la Argentina para el mundo-¿Qué planes tenés con Rocky? ¿Hasta cuándo sigue? -Termina en Buenos Aires el 23 de noviembre, pero podría seguir todo el tiempo que quisiera. Lo que es increíble es lo que está pasando en el mundo con Rocky. La versión que hacemos es una idea mía, cien por ciento argentina. Gracias a la generosidad de Sylvester Stallone y el MTI [Music Theatre International] me la aprobaron y la dirigimos junto a Mariano Demaría. Empezaron a verla de afuera y ahora, en muchas partes del mundo como España, Londres y Alemania quieren comprar mi versión con mi dirección, no la versión musical que se había hecho antes. Estoy en esas tratativas y está la posibilidad de que el año que viene, que me bajo de los escenarios, vaya a producir y a dirigir esta obra en otras partes del mundo. Realmente no lo puedo creer. Siento mucho orgullo, sobre todo porque es algo argentino. Nosotros vivimos yendo afuera a ver qué hacen y esta vez vienen ellos a ver qué estamos haciendo nosotros.-¿Cómo asimilas estos logros? Además, Rocky es una especie de bisagra en tu carrera y en tu vida. -Rocky tiene que ver con mi viejo, con mi hermano, conmigo, es el personaje favorito de mi vida. Últimamente, si te ponés a pensar, todas las cosas que estoy haciendo tienen que ver con cosas de mi vida, con cosas que quiero hacer y que tienen un mensaje que quiero dar. A mí lo de mi hermano me remarcó [Santiago Vázquez falleció en 2016]. Hay gente a la que por ahí no, pero a mí sí. Hoy puedo convivir con su ausencia desde otro lugar porque sé que está conmigo todo el tiempo, yo sé que está. Antes no lo sabía, ahora lo sé. Por señales, porque se hace present
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Nicolás Vázquez y su vuelta a la TV: su asignatura pendiente, el encuentro con Stallone y el recuerdo que lo emocionó
Fuente: La Nación