La ganadería tiene una deuda pendiente consigo misma: una mayor producción de novillos, que se comenzó a saldar este año con el mayor peso de lo que se manda a faena.
Según los datos oficiales, en los primeros 10 meses del año la faena de novillos sumó 780 mil cabezas, lo que significó una participación sobre el total de 7,8%. Se trata de la misma participación porcentual que en 2020. A pesar del incremento en el peso medio de faena, que este año fue notable, la participación de novillos sobre el total sigue siendo baja.
En los últimos dos meses, el peso medio por animal que fue a faena promedió los 247 kilos. El incremento fue de 7% con relación al promedio del año pasado.
Siete meses en baja y sin señales de piso: Caen los precios de la hacienda para faena y también de la invernada
La ganadería está en un proceso de transformación que implica el agregado de kilos en el ganado que se recría y se engorda en los feedlots. De hecho, en los corrales de terminación, según datos del Senasa, hay 2,06 millones de vacunos, un registro muy alto para esta época.
En los últimos años, durante el primer semestre, los feedlots tendieron a encerrar hacienda que luego se ofertó en el segundo semestre. En este, todavía los engordes están llenos y esa oferta aparecería más sobre el cierre del año.
Este proceso está dando cuenta del agregado de kilos en los animales, consecuencia de la necesidad de licuar el importante diferencial de compraventa. Recordemos que en la zafra se compraron en 6.800 a 7.300 pesos por kilo vivo, cuando el ganado para faena se vende en 4.800 pesos. La brecha es de 40%, pero, según cálculos de la Cámara de Feedlot, tuvo picos de 50%.
Por otra parte, lo que está cayendo de forma marcada es la participación de las hembras sobre el total. Según las estadísticas de la Secretaría de Agricultura, en octubre la faena de vacas y vaquillonas representó el 43,6% del total, cuando hubo años en los que estuvo en el 50%.
Esta menor oferta de hembras tiene que ver con varias cuestiones. Por un lado, los criadores vendieron muy bien los terneros y su rentabilidad media fue muy buena. Por tanto, tuvieron menos necesidad de echar mano a la comercialización de otras categorías, lo que redujo la oferta de vaquillonas e incentivó la retención.
Por otra parte, el clima jugó muy a favor de la cría desde el año pasado. Eso favoreció que haya mayores preñeces y menos oferta de vacas de rechazo.
Agro & Campo
Menos hembras y pocos novillos: La faena empieza a mostrar señales de retención, pero los machos pesados todavía representan menos del 8%
Fuente: Bichos de Campo