¿Nueva ley de semillas? No sabemos, pero mientras tanto una empresaria argentina asumió la presidencia de la Federación Mundial de Semillas

En Argentina se está dando un fuerte debate sobre el futuro de las semillas, insumo clave para la producción agropecuaria. La problemática gira en torno al uso de semilla fiscalizada, y los pagos por propiedad intelectual que reclaman los semilleros obtentores de la tecnología que tiene cada semillita que se siembra. Los productores, en el medio, reclaman poder hacer uso propio de esa semilla que ya compraron, sobre todo en soja, trigo o algodón, y poder volver a sembrar al año siguiente sin que haya que pagar al respecto.
Todo esto se origina porque Argentina tiene una Ley de Semillas que data de 1973, mucho tiempo antes del despegue de la agroindustria y la biotecnología, lo que generó cambios en el modelo productivo e industrial. Parte del debate también está enmarcado en la posible adhesión a UPOV91, un convenio global sobre el uso de semillas que favorece a las industrias semilleras, y es una condición inexorable que el presidente de los Estados Unidos Donald Trump exigió a su par argentino, Javier Milei para la firma de un acuerdo comercial.
En ese marco, llega una noticia rutilante, que tiene que ver con que, por primera vez, una empresaria argentina presidirá la Federación Internacional de Semillas (IFS, por sus siglas en inglés).
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Se trata de Lorena Basso, que acaba de convertirse en la líder de esta organización global y centenaria que representa a la industria semillera internacional desde 1924.
Hasta ahora, Basso se desempeñaba como vicepresidenta de la entidad, cargo para el que había sido electa en 2024 tras haber ocupado previamente la posición de segunda vicepresidenta entre 2022 y 2024. En la nueva función sucede al empresario indio Arthur Santosh Attavar.
La novedad se dio a conocer en el marco del Congreso Mundial de Semillas de la entidad, que se llevó a cabo durante 3 días en Lisboa, realizado bajo el lema “Seed is Life”. El encuentro reunió a más de 1.300 participantes y representantes de más de 80 países vinculados a la industria semillera global.
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Al respecto de su asunción, Basso expresó: “Ser la primera mujer en desempeñarse como presidenta de ISF significa muchísimo para mí. Este momento no es solamente mío: representa también el apoyo y la confianza de muchas personas de Argentina, de América Latina y de toda una industria que me acompañó a lo largo del camino.”
La empresaria es referente de la empresa familiar argentina de tercera generación Basso Semillas y tuvo un rol destacado al frente de la Asociación de Semilleros Argentinos (ASA) entre 2019 y 2023.
Su llegada a la presidencia de la ISF representa una oportunidad estratégica para dar mayor visibilidad internacional a la industria semillera argentina y fortalecer la participación del país en los debates globales sobre innovación, producción y seguridad alimentaria.
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Es por este motivo que el sector de la industria semillera local puede soñar con un poder de lobby más fuerte a partir de ahora, de la mano de Basso.
“Estamos aquí porque creemos que las semillas importan. Nuestro trabajo tiene impacto en los productores, en los sistemas alimentarios, en la innovación, en la resiliencia climática y en las futuras generaciones. Porque, al final, todo puede resumirse en tres palabras: la semilla es vida.”, finalizó la flamante presidenta de ISF.
Durante el Congreso también se desarrollaron espacios de negocios, reuniones institucionales y paneles técnicos en los que especialistas de todo el mundo abordaron los principales desafíos de la producción global de alimentos, el desarrollo de nuevas variedades y el futuro de sectores como la floricultura.
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Entre los ejes centrales del encuentro se destacaron el desarrollo de variedades adaptadas al cambio climático y la incorporación de nuevas tecnologías aplicadas al mejoramiento vegetal. Herramientas como la biotecnología, la edición génica, el mejoramiento convencional, la gestión de datos y la inteligencia artificial fueron señaladas como fundamentales para obtener semillas con mejores rindes, mayor sanidad y más calidad en el producto final.
Asimismo, el contexto geopolítico internacional atravesó gran parte de la agenda del sector. Las tensiones globales y los conflictos bélicos fueron identificados como factores que impactan sobre los costos de producción, los insumos y la logística, generando nuevos desafíos para las empresas semilleras de todo el mundo.
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La ISF es una organización no gubernamental sin fines de lucro que representa los intereses de la industria mundial de semillas y promueve el desarrollo de sistemas regulatorios que favorezcan la innovación, el comercio internacional y el acceso a nuevas tecnologías aplicadas a la producción agrícola.
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