¿Por qué se escuchan pocas quejas del agro si siguen las retenciones y hay atraso cambiario? Quizás haya una respuesta en este informe sobre rentabilidades elaborado por Grupo Cencerro

¿Hay atraso cambiario? Sin dudas que sí, y eso afecta los precios que reciben los productores de mercaderías transables, como los granos, la leche y las carnes. ¿Siguen pesando las retenciones? Es más que obvio que, a pesar de cierta baja de las alícuotas, los productores agrícolas todavía sufren descuentos que en el caso de la soja llegan a 24%.
¿Y entonces por qué prácticamente este año no se escuchan quejas de las entidades del campo como en otras etapas?
La pregunta es muy válida. Algunos ensayan una contestación aludiendo a razones ideológicas, del tipo “los productores son antiperonistas” y por eso le perdonan todo a Javier Milei. Pero otras explicaciones son mucho más racionales y tienen que ver con el bolsillo.

Lamentablemente no existe una medición sistémica de la rentabilidad con la que operan los productores agropecuarios argentinos, un dato que por otro lado es muy difícil de mensurar porque cada campo en un mundo totalmente distinto del campo vecino. Pero hay algunas aproximaciones. Esta nota trata de una de ellas.
El Grupo Cencerro es una empresa formada por profesionales ligados al agro que venden un servicio claro a los productores: profesionalizar la gestión de cada empresa para tratar de sacar el mejor provecho a los recursos y aumentar las rentabilidades. La firma trabaja actualmente sobre unas 850 mil hectáreas pertenecientes a 250 empresas, tanto agrícolas como ganaderas y lecheras. El documento -en base a ese trabajo de asesoría- estimó rentabilidades promedio para esas actividades en la campaña 2025/26.
Y es en ese gráfico resumen (que no puede ser tomado como todo el universo del agro, pues apenas es un indicador de empresas bien administradas) donde podemos comenzar a encontrar una respuesta a la pregunta inicial: ¿Por qué este año no hay airadas quejas de las entidades rurales?
La respuesta podría ser que las rentabilidades -medidas como porcentajes del capital circulante- han sido relativamente buenas en la mayoría de los casos, y muy buenas en algunos rubros.

La distancia de los mercados y  los altos costos de los fletes han sido un condicionante claro para aquellas empresas gestionadas con apoyo del Grupo Cencerro que están ubicadas en las provincias del NEA. Pero tanto en la región centro pampeana sur como norte, los indicadores de rentabilidades lucen muy sólidos para el ejercicio 2025/26, que el estudio especializado comenzó a medir en abril del año pasado y terminó de hacerlo en julio de este año.
“Este informe es el resultado de un año de trabajo junto a nuestra comunidad de empresas agropecuarias. Cada número nace de información real, recopilada y analizada a partir de la gestión de más de 250 empresas a las que acompañamos día a día”, indicó el documento del Grupo Cencerro, dando valor a estos resultados que en muchos casos superan el 30% de rentabilidad sobre el capital en circulación en cada negocio. El girasol en la región pampeana sur, con 60%, y la cría bovina en la región pampeana norte, con 46%, son las rentabilidades que descollaron la campaña pasada.
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En las explicaciones, estos profesionales destacan que “la campaña agrícola 25/26 cerró con marcas históricas. Con una superficie sembrada de 37,8 millones de hectáreas y una producción total de 163,3 millones de toneladas, el ciclo alcanzó un récord productivo impulsado principalmente por la tracción del maíz y la sólida recuperación del trigo”.
“En el plano general, fue un año que presentó mejores rindes que precios. Aunque hacia el cierre de la comercialización los valores del girasol, el maíz y la soja mostraron una leve recuperación, los márgenes se vieron acorralados por costos operativos y de insumos en niveles altos”, profundizó el análisis, que lamentablemente no hace la salvedad sobre la propiedad de cada campo, si fuera propio o alquilado.
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Respecto de la ganadería, el Grupo Cencerro concluyó que “se encuentra cerrando una muy buena campaña 25/26 con márgenes extraordinarios sustentados por precios récord en casi todas las categorías de hacienda”. La explicación es que “este dinamismo, que comenzó a delinearse sobre el cierre del ciclo 2024/25 y se consolidó en la campaña 2025/26, responde a una ley básica de mercado: la escasez generalizada de oferta, tanto en el plano nacional como en el internacional”.
“El dato central que explica el comportamiento del negocio es la fuerte baja del stock. De acuerdo con los registros de la última campaña de vacunación contra la fiebre aftosa, el rodeo nacional se ubica en torno a los 49,4 millones de cabezas. Se trata del menor nivel de desde fines de 2010. Esta escasez opera bajo una lógica matemática: a menor cantidad de hacienda, mayor es la presión alcista sobre las cotizaciones”, se amplió en la explicación.
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En el tercer rubro analizado, la lechería, las rentabilidades han sido mucho más acotadas. La razón es que “la producción láctea cierra una campaña marcada por fuertes contrastes. Tras el excelente ciclo 24/25, impulsado por una destacada recuperación en el precio de la leche, la campaña 25/26 mostró un escenario diferente, con valores en dólares por litro prácticamente estables o con leves tendencias a la baja”.
El estancamiento de los precios empañó el “desempeño histórico” del sector, que en 2025 cerró con 11.617 millones de litros (9,7% más respecto a 2024), alcanzando la producción más alta de la última década”.
Además, “este volumen récord convivió con un fuerte aumento de la estructura de costos. Este incremento de los costos fijos medidos en dólares impactó de lleno en los márgenes netos del negocio. Aunque aquellos establecimientos gestionados con alta eficiencia productiva lograron sostener números atractivos, la regla general para el tambo promedio fue la reducción de sus márgenes brutos”.

Fuente: Bichos de Campo