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Dejó California porque no podía ahorrar para jubilarse y se mudó a Italia: “Vivo mejor con menos”
Una mujer estadounidense que vivía en California advirtió que el elevado costo de vida dificultaba sus posibilidades de ahorrar para la jubilación, y decidió mudarse a Italia para probar una nueva vida. Instalada allí, explicó que el traslado le permitió reducir sus gastos de subsistencia y aseguró que vive mejor “con un presupuesto menor”.De California a Italia: cuánto redujo Su Guillory sus gastos tras dejar San DiegoFrente al aumento de la presión económica que le hacía difícil cubrir los gastos básicos, la escritora autónoma Su Guillory comenzó a pensar que vivir en San Diego, una de las ciudades más caras del país norteamericano, no era redituable. Con el futuro en mente, emprendió un viaje de mudanza hace tres años a Davoli, un pequeño pueblo del sur de Italia con una población de cerca de 5000 habitantes.“Italia tiene un costo de vida más bajo que Estados Unidos, y mudarme de una gran ciudad con un costo elevado a un pueblo pequeño y más rural me ha ayudado mucho a reducir mis gastos”, indicó en un artículo publicado por Business Insider.En sus primeros años, alquilaba un apartamento de dos dormitorios a pasos del mar en Soverato por unos 500 euros (589 dólares) mensuales. Actualmente, no tiene este gasto porque su esposo italiano ya contaba con una casa de unos 600 pies cuadrados (55 metros cuadrados). “Vivo mejor con un presupuesto menor y me siento más optimista respecto a mi jubilación que en Estados Unidos”, resaltó.Cuánto paga en Italia por calefacción, internet, transporte y atención médicaAl margen de la vivienda, destacó que el estilo de vida se le hace más económico en el país europeo que en EE.UU. “Me doy cuenta de que estoy gastando menos dinero viviendo aquí que cuando vivía en California”, señaló. Los servicios y actividades diarias también son más baratos, con los siguientes valores mencionados por la autora:Calefacción: incluso con un uso constante de la calefacción en los meses más fríos, el gasto máximo fue de US$112 mensuales.Telefonía e Internet: en EE. UU. pagaba US$80 al mes por una sola línea móvil; en Italia paga solo US$6 mensuales por 30 GB de datos y llamadas/mensajes ilimitados. El WiFi en el pueblo donde vive cuesta US$30 al mes.Transporte: el seguro del auto cuesta US$44 mensuales —la mitad de lo que pagaba en Estados Unidos—. Según relató, casi no necesitan conducir porque el pueblo es muy transitable a pie.Atención médica casi gratuita: muchos servicios básicos están cubiertos por el gobierno. Las visitas al médico son gratuitas en donde reside. Unos análisis de sangre por los que habría pagado cerca de US$200 en EE.UU. le costaron como máximo US$47 en Italia.Asimismo, explicó que gracias a que su suegra les provee frutas y verduras frescas de vecinos y amigos, y a que tienen un carnicero en la familia, ahorran mucho en alimentos. En el texto, estimó que sin estas ayudas gastarían unos US$235 mensuales en víveres para dos personas. Para salir a comer, solo presupuestan unos US$59 al mes.Seguro Social y jubilación: el plan de Su Guillory para retirarse en ItaliaEn el artículo, Guillory explicó que una de sus mayores motivaciones para irse del Estado Dorado fue la falta de expectativas sobre una jubilación en el futuro. En la actualidad, si bien cree que le faltan 20 años para retirarse, el panorama se le presenta más armonioso.Con su trabajo como profesional independiente (freelancer) para clientes de EE.UU., sus ingresos le permiten cubrir con facilidad sus gastos en Italia y continuar con el pago de los compromisos en su país de origen (como la universidad privada de su hijo en Florida).La mujer que dejó California ahora vive en un pequeño pueblo del sur de ItaliaAdemás, continúa aportando al Seguro Social estadounidense. Según sus cálculos, los pagos del Seguro Social deberían ser más que suficientes para cubrir sus gastos mensuales en la Italia rural.“Mientras tanto, disfruto de poder centrarme más en vivir y menos en trabajar, comiendo buena comida, bebiendo vinos fantásticos y disfrutando de las vistas”, concluyó la escritora.
Fuente: La Nación