Dos empresas argentinas unen fuerzas para enfrentar a las multis: Giorgi pone los fierros y Plantium la tecnología para fabricar una sembradora de precisión que puede trabajar a 18 kilómetros por hora

En la localidad santafesina de Funes se presentó este jueves una singular alianza comercial y productiva: para enfrentar mejor la fuerte competencia que llega desde el exterior (por vía sobre todo de una facilitación de importaciones) y afianzarse en el mercado local de sembradoras, dos empresas argentinas decidieron unir fuerzas y poner cada una lo mejor que tiene: la fabricante de maquinaria Giorgi complementará su amor por los fierros con la empresa tecnológica Plantium, que se ha especializado en los circuitos electrónicos para mejorar la eficiencia de siembra.
La elección de Funes como lugar de encuentro no parece casual. Queda a mitad de camino del pueblito de Fuentes, donde Giorgi tiene su planta desde hace décadas, y las oficinas y plantas que tiene Plantium entre Rosario y Villa Constitución, donde ocupa a un total de 230 personas. Allí, en un hotel a la vera de la autopista 9, se presentó el primer retoño de esta sociedad: una modernísima sembradora bautizada como “Velosofía”.
Jorge Gentili, el fundador de la empresa tecnológica especializada en maquinaria agrícola, explicó qué quiere decir ese nombre: “Es la filosofía de la velocidad. Esta es la única sembradora de la Argentina que puede sembrar a una velocidad de 18 kilómetros por hora con una precisión increíble”.
Luego, en esta nota, nos explicaría que en general las sembradoras que se utilizan en el país avanzan a 6 kilómetros por hora cuando están equipadas con el sistema viejo de placas, y si tiene sistema neumático no pueden superar los 8 kilómetros por hora.

“¿Por qué no puede pasar de 8 kilómetros por hora? Porque cuando cae la semilla lo hace por gravedad y va rebotando. Nuestro sistema trabaja con unas cerbatanas, es soplada a 50 kilómetros sale la semilla y no hay nada que le detenga a la hora de pegar sobre el suelo”, se entusiasme el presidente de Plantium, que ahora aportará el equipamiento tecnológico y los sensores que utilizará Giorgi para el montaje de los nuevos equipos que se realizará en la fábrica. Además, para la nueva sembradora, se utilizará la red de distribución de la empresa de Fuentes, que nació como un taller en 1930.
Plantium tiene una historia más que interesante: es una empresa que compite desarrollando tecnología digital y electrónica para maquinaria agrícola. El trabajo de investigación se hace en Rosario “Son como 70 chicos, todos profesionales, que nos cuesta un montón poder sostenerla en una Argentina de lo más errática”, describe su dueño. Luego está la planta de montaje en Villa Constitución.
“Es difícil, dificilísimo hacer tecnología en Argentina”, resume Gentili, que incluso ha desarrollado un robot pulverizador autónomo para tareas agrícolas, entre otras muchas innovaciones.

¿Cómo nació la firma? Lo explica Gentili: “La historia viene así. Yo soy ingeniero agrónomo, Mi hermano es ingeniero electrónico. Los dos hijos de productor agropecuario, los dos crecimos en el campo. Cuando yo me recibí, en los años 80, dijimos vamos a empezar a hacer algo de electrónica para maquinaria agrícola, que en ese momento nos hacía falta para una cosechadora que te avisara cuando las correas saltaban. Nos pusimos los dos de acuerdo. Él hacía la electrónica, y yo hacía el campo. Después de 10 años, en el 90, yo decía que él hacía mal la electrónica y él decía que yo hacía mal el campo. Nos separamos bien. Él se fue quedando con el campo y yo me fui inclinando por la electrónica”.
-¿Empezaron a invertir los roles?
-A invertir roles. Aunque la verdad es que yo no entiendo nada de las placas. Lo que sí sé, es a dónde tenemos que ir.
-¿Y a dónde tenemos que ir?
-Tenemos que ir hacia la automatización. Porque la máquina automatizada es mucho más eficiente. Hoy, una cosechadora tiene tantos sensores que todo se regula solo, la velocidad se regula, la parte de pérdida se regula. Antes, el producto tiene que bajarse, mover la zaranda. Cuando automatizás, mejorás toda la producción. En los 90 era evidente que se venía eso.

Gentili recuerda muy bien un viaje al Farm Progress Show, la feria agrícola estadounidense, del que participó junto a Mario Bragachini, histórico referente del INTA en la agricultura de precisión. “Vine como loco de allá. Después yo empecé a buscar gente que me ayudara a fabricar cosas de la mecatrónica”.
-¿Y de que trata ahora este acuerdo con Giorgi?
-Esto nace como consecuencia de que cuando nosotros hicimos el distribuidor EcuRow, que lanzamos la venta en 2017, que lo patentamos hasta en Estados Unidos y anda una barbaridad, ningún fabricante argentino, ninguno, lo compró. Nos cansamos de visitar fabricante y nunca nadie lo incorporó a sus máquinas. Entonces, dijimos, hagamos el cuerpo.
-¿Es decir que como los fabricantes argentinos no incorporan este dispositivo para hacer una siembra inteligente y precisa, ustedes van a empezar a fabricar la sembradora?
-Ellos incorporan un producto que es importado. Con el nacional nunca nos escucharon. Vos escuchás a algunos empresarios argentinos que están enojados con Milei porque abre la importación, pero a nosotros nunca nos buscaban, siempre buscaron cosas importadas. Es la hipocresía que hay en Argentina. Cuando hicimos el cuerpo, tampoco nadie la compró. Hasta que después de eso, Giorgi ve lo que estamos haciendo y dice, ‘che, si nos juntamos que a nosotros falta tecnología y a ustedes les falta una fábrica para fabricar esto’. Y entonces, ahí ya estamos.

Gentili parece inagotable y está convencido de que esta asociación dará frutos. “Estoy contento porque en acá en la tierra -yo tengo 79 años- cuál es la misión. O sea, personalmente, el dinero hace falta, pero no es lo único. Hay otras cosas que son más importantes. Mi idea es hacer cosas diferentes, pelear con el mundo. Nosotros estamos peleando con las multinacionales, y nos da un trabajo bárbaro, porque el apoyo que vos tenés acá es cero”.
Leer nota completa en Bichos de Campo →