El gobierno finalmente logró plasmar su “plan estratégico” para INTA: Se suman cientos de técnicos al retiro voluntario, pero sobre todo consiguió sacarle mística y ganas a todos sus trabajadores

Muchísima gente, en todas las reuniones agropecuarias en las que participa Bichos de Campo por estos días, sabe y comenta que el INTA (Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria) ya no será a partir de este mes de mayo de 2026 el mismo que conocimos.
La enorme mayoría de los que así lo presienten tiene otra cosa muy clara: el INTA que dejarán los libertarios será peor del que teníamos, mucho peor.
Por lo pronto, una sensación insoportable de desánimo se ha apoderado de prácticamente todos sus trabajadores. Hay casos de depresión, gente que llora, un par de infartos, otro laburante que sufre un ACV. En todas las experimentales la gente se siente triste y abandonada a su suerte, sin conducción.
Ha caído hasta el piso la moral de ese ejército de profesionales que alguna vez se soñó para moldear un agro competitivo y repleto de productores pujantes. Los soldados que quedan se preguntan unos a otros si van a seguir o a romper filas e irse. Desertar.
Se oficializó el retiro voluntario en el INTA: Tienen tantas ganas de que se vaya mucha gente que hasta armaron una “calculadora” para estimar el “beneficio”

El retiro voluntario lanzado por la gestión del presidente del INTA, Nicolás Bronzovich, y avalado por los representantes del agro (salvo por CRA y las facultades de Veterinaria, a la que el gobierno no le designa a sus delegados), cobró impulso a partir de la divulgación de una calculadora para estimar cuánta plata se lleva cada uno en caso de aceptar el convite al desguace. A partir de allí la pregunta obligada entre todos los empleados es: ¿Y vos qué vas a hacer?
Muchos ya han tomado la decisión y están comenzando a comunicarla a sus pares, que se sienten cada hora más desolados. Los que aceptan el retiro suelen ser los trabajadores con mayor recorrido dentro del Instituto, ya que el monto indemnizatorio (de 1,5 sueldos por año trabajado como personal efectivo) se hace más tentador con la acumulación de los años. Se irán muchos de los mejores investigadores que hay en laboratorios y campos experimentales. Se irán también muchos de los mejores técnicos que recorren los campos desde las agencias de extensión y que conocen cada zona rural del país como la palma de su mano.
Por lógica, la franja de 40 a 60 años será la más afectada. Por lógica, se irán primero los profesionales del INTA más destacados, que pueden encontrar más fácil un nuevo destino en el exterior o en el sector privado local.

Bronzovich y sus secuaces en el desguace han hecho la pantomima de que evitarán la “fuga” de los mejores cerebros, pero todo el mundo sabe que es mentira. La orden del gobierno (Luis Caputo pone la plata y Federico Sturzenegger pone el énfasis) es que se vaya la mayor cantidad de gente posible. Y el productor de Aapresid designado para llevar a cabo esa orden hace rato que se ha convertido en un ejecutor sin criterio propio y mucho menos sensibilidad.
Quizás sueñe Bronzovich con que esa entidad de productores pampeanos vinculados con la tecnología reemplace muchas de las funciones del INTA, en una suerte de privatización forzosa y sin ganancia para el Estado. Pero será difícil para los cultores de la siembra directa cubrir la gran mayoría de flancos de este vasto país agropecuario.
Incluso hay cultivos que son centrales en la Argentina, como el maíz, que en pocos días más se quedarán sin sus principales investigadores desde el sector público.
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Como en los años 90, cuando otros liberales como Domingo Cavallo ensayaban sus ideas de modernización y hasta ponían como presidente del INTA a un comunicador ligado a los mismos intereses que Bronzovich, el editor del suplemento Clarín Rural Héctor Huergo, lo más probable es que ese instituto tecnológico pierda ahora a toda una generación intermedia imprescindible para formar a una nueva capa de becarios, que quedarán casi huérfanos y sin mentores. Si brújula más allá de la que le proponen los grandes grupos de proveedores de insumos y exportadores de materias primas.
En ese escenario es que toda la tropa del INTA ha perdido casi por completo la moral. “¿Para qué me voy a quedar si después no se va a poder hacer nada?”, se peguntan.

Desde que empezó el gobierno de Javier Milei el INTA ha vivido paralizado por la falta de rumbo, la incertidumbre y el miedo a no tener trabajo o insumos para investigar al día siguiente. El “plan estratégico” que dijo tener Bronzovich (a este periodista le mintió cuando le dijo que lo iba a hacer público ni bien asumido hacia mitad de 2024), finalmente era la “obediencia debida” a instancias superiores del poder libertario. El plan era finalmente como informó Bichos de Campo en todo este periplo: poner bienes del INTA a la venta para destinar el dinero a rentas generales, echar a 1.500 personas para destinar el ahorro a rentas generales, sacar los teléfonos, achicar el parque de automóviles, y cerrar agencias en el interior para destinar esa plata a Rentas Generales.
Bronzovich se recibió en esta gestión como un patético “General de Rentas”. Su paso por el INTA dejará un tendal de muertos propios. Obedeció órdenes que eso era lo que buscaban: su victoria era la derrota de este ejército que ahora quedará diezmado. Ojalá la historia lo recuerde como eso: un cobarde que mandó sus soldados al muere solo para salvar su pellejo.
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Desde que arrancó el gobierno de Milei, según estimaciones del sindicato ATE, el personal se redujo en unas 950 personas, entre jubilaciones, un primer retiro voluntario en 2024, el cansancio de gente que tiró la toalla y otros etcéteras. Aún así no fue suficiente para un gobierno que se puso como objetivo achicar el 25% la planta de unas 6.000 personas. Esto significa al menos 1.500 trabajadores.
Hasta el último balance, la cantidad de agentes del INTA que habían decidido acogerse al nuevo retiro voluntario de Bronzovich era de 310 personas. Pero en todo el interior del país saben que serán muchos más los que ingresen a la oficina de personal y engrosen esa lista hasta fin de mayo, cuando se extingue el plazo.
El INTA supuestamente tiene presupuesto aprobado desde Economía como para indemnizar a 950 de sus trabajadores. Ese es el objetivo. Si lo logra, serán casi 2.000 personas las que migraron hacia nuevos destinos en esta etapa. Si no lo logran, dicen adentro que vendrán los pases a disponibilidad. Bronzovich seguramente estará allí para confeccionar la lista de posibles despidos, como ya intentó a mitad de 2025, hasta que el Congreso y la justicia le ordenaron dar marcha atrás con más de 200 cesantías.
En el gobierno nacional esperan que 950 empleados del INTA, el 20% del total, acepten un retiro voluntario que costará 101.700 millones de pesos

El torniquete aprieta a fondo, Incluso había este viernes una reunión informativa del Consejo Directivo del Instituto para ver cómo avanzaba este proceso e insistir con que serían muchos más los retiros en el caso de que se acepte incluir en los balances de cada trabajador los años que revistió como becario o en planta transitoria. Hasta ahora la resolución oficial es terminante y contabiliza solo los años de planta permanente. Las diferencias de indemnización son grandes en muchos casos.
Pero esa discusión, que incluso es empujada dentro del Consejo por el representante de la Secretaría de Agricultura en ese ámbito, el productor chaqueño Carlos Alberto Antonio Vera, no cambiará en nada el estado de ánimo reinante dentro de un INTA que finalmente aparece doblegado por la insistencia de la motosierra libertaria.

“¿Vos también te vas?” Cualquiera sea el resultado del Retiro Voluntario 2026, esa pregunta que se repite en todos lados y en todas las conversaciones estos días tristes es mucho menos más grave que otra que comienza a resonar cada vez más fuerte: “¿Vale la pena quedarse?”
El INTA después de mayo de 2026 ya no será el mismo que conocimos hasta ahora. Sin otro proyecto más que el ajuste para el superávit morboso de Milei, el INTA ha perdido toda mística.
Y si antes servía para muy poco, como argumentan los libertarios, en estas condiciones no servirá para casi nada.
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