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Pamela Anderson, alejada de su imagen de sex symbol, habló sobre su “arriesgada” nueva película y sus ganas de ser abuela
Antes de la alfombra roja de Venecia y después de uno de los años más intensos de su carrera, Pamela Anderson atraviesa un presente que parece confirmar que su gran reinvención ya no tiene marcha atrás. A los 59 años, la actriz dejó definitivamente atrás la imagen de ícono sexual de los años 90 para convertirse en una de las figuras más buscadas del cine de autor. Y mientras disfruta de ese nuevo impulso profesional, también celebra un momento de plenitud en su vida personal: el reciente casamiento de su hijo Dylan Jagger Lee y la ilusión, cada vez más cercana, de convertirse en abuela. La protagonista de Baywatch acaba de estrenar Rosebush Pruning, una sátira dirigida por el brasileño Karim Aïnouz, el realizador de La vida invisible de Eurídice Gusmão y La reina de fuego [se podrá ver próximamente en la Argentina a través de la plataforma de streaming MUBI]. En la película, la actriz interpreta a la matriarca de una familia millonaria instalada en España cuya aparente perfección comienza a resquebrajarse hasta revelar una historia perturbadora. Escrita por Efthimis Filippou —guionista habitual de Yorgos Lanthimos y responsable de títulos como Langosta—, la película propone una crítica feroz a los privilegios, la decadencia y los vínculos familiares. Lejos de promocionarla como una película fácil, Anderson fue la primera en advertir que no es un film pensado para complacer al público. “Es salvaje. Impacta, pero no busca escandalizar por el simple hecho de hacerlo, sino contar una historia”, aseguró durante una entrevista con People. Incluso admitió que muchos espectadores tendrán reacciones encontradas frente a una trama que aborda el abuso, la violencia y los excesos de una familia completamente disfuncional. El proyecto confirma el camino artístico que la actriz comenzó hace algunos años. Después de sorprender con su debut en Broadway interpretando a Roxie Hart en Chicago, llegó el reconocimiento por The Last Showgirl, película que le valió una nominación al Globo de Oro y la devolvió al centro de la conversación cinematográfica. Más tarde participó en la nueva versión de ¿Y dónde está el policía? y siguió eligiendo personajes alejados de los estereotipos que durante décadas marcaron su carrera. “Será mi primera vez”“Quiero trabajar con directores que asuman riesgos. Quiero desafiarme y contar historias diferentes”, explicó Anderson, convencida de que esta nueva etapa recién empieza. De hecho, otra de sus próximas películas, Place to Be, donde comparte elenco junto a Ellen Burstyn y Taika Waititi, será presentada en el próximo Festival Internacional de Cine de Venecia, un debut muy esperado para la actriz. “Será mi primera vez en Venecia. Siento que recién ahora está empezando mi carrera”, confesó. Pero mientras Hollywood le abre nuevas puertas, la emoción más profunda llegó lejos de un set de filmación. El 26 de junio, su hijo menor, Dylan Jagger Lee, se casó con Paula Bruss en una ceremonia celebrada en Saint-Tropez, Francia, después de nueve años de relación. Anderson viajó especialmente para acompañarlos y reconoce que fue uno de los momentos más movilizantes de su vida.“Fue muy emocional. De golpe sentí que Dylan ya no era mío, que ahora él y Paula se pertenecen el uno al otro”, le contó con sinceridad a la revista People. “No podría estar más feliz por ellos”. La actriz explicó que, aunque sus hijos hace años viven de manera independiente, el casamiento marcó simbólicamente el comienzo de una nueva etapa para toda la familia.Una nueva etapa familiar y una gran ilusiónEsa transformación también despertó otro deseo. Cuando le preguntaron si espera convertirse pronto en abuela, respondió entre risas que cree que ese momento “está en los planes”. “No veo la hora de ser abuela. En realidad ya llevo una vida bastante de abuela: paso los días en mi jardín. Lo único que todavía no hago es tejer”, bromeó. Esa imagen cotidiana contrasta con el glamour que históricamente rodeó su figura. Desde que decidió instalarse definitivamente en su casa de la isla de Vancouver, en Canadá, Anderson encontró en la naturaleza un refugio creativo. Allí cultiva su huerta, escribe, analiza los guiones que recibe y asegura que toma sus mejores decisiones entre plantas y flores. “Todas mis ideas aparecen en el jardín. Es el lugar donde aclaro mi cabeza”, explicó. La estrella buscó en esta etapa de su vida conectarse con la naturaleza e incluso mostrarse públicamente con un estilo relajado y natural. Por ejemplo, decidió posar sin maquillaje en premiaciones y eventos, y alejarse por completo de la imagen que la convirtió en un símbolo de los años noventa. Hoy, Anderson atraviesa uno de los mejores momentos de su vida: el reconocimiento profesional llega al mismo tiempo que la tranquilidad personal y siente ,según sus propias palabras, que “la verdadera historia recién comienza”.
Fuente: La Nación