La historia de Mario Gallagher demuestra que en el campo muchas veces los proyectos productivos también nacen de las historias de amor y de la construcción de una familia.
Mario nació en Formosa, donde su familia se dedicaba a la ganadería de cría. Se fue a estudiar veterinaria a Esperanza, Santa Fe. Allí conoció a quien fue su novia, Celeste, y ese vínculo terminó cambiándole el rumbo de su vida.
Ella terminó la carrera, él no llegó a recibirse, pero ambos siguieron ligados a la producción. Hace poco más de una década se mudaron a Tucumán para sumarse a la empresa que habían iniciado los padres de ella y que hoy conducen juntos.
La firma Guira, que en guaraní significa “aves”, nació con una pequeña granja de apenas 10.000 gallinas ponedoras. Ese establecimiento, llamado La Celeste, en homenaje a la hija de los fundadores, fue creciendo hasta convertirse en un emprendimiento familiar que hoy busca dar un salto de escala.
Mientras Celeste se dedica a la clínica veterinaria especializada en pequeños animales y oncología, Mario está al frente de la producción avícola. “A mí personalmente me gusta mucho la producción. Ya en la facultad era ayudante de cátedra de Producción y terminé haciendo justamente lo que más me gustaba”, contó.
Actualmente la empresa produce huevos en una granja ubicada en El Naranjo, a unos 30 kilómetros de San Miguel de Tucumán. Allí trabajan con 10.000 gallinas ponedoras distribuidas en dos galpones tradicionales, pero ya tienen en marcha una de las inversiones más importantes de su historia.+
“Venimos hace cuatro años con un proyecto para construir un galpón automático para 20.000 aves. Si Dios quiere, para fin de año o el año que viene ya va a estar produciendo”, explicó.
La inversión permitirá pasar de las actuales 10.000 gallinas a unas 30.000, triplicando la producción. El nuevo sistema automatizará la alimentación, el suministro de agua, la ventilación y la recolección de huevos, mejorando la eficiencia del establecimiento.
Para Gallagher, la apuesta responde a una mirada de largo plazo, aun cuando el presente económico no ofrece grandes márgenes. “Estamos trabajando con números muy finos. El costo de producción de un cajón de huevos ronda los 45.000 pesos y estamos muy cerca de trabajar con márgenes negativos”, reconoció.
Sin embargo, aclaró que la decisión de invertir se apoya en los buenos resultados obtenidos en años anteriores y en la confianza en el crecimiento del consumo de huevos. “Esperemos que cambie un poco el panorama”, señaló.
Una visita a La Almona permite entender los nuevos desafíos de los productores de huevos: La empresa de Jujuy construyó granjas automatizadas para mejorar su competitividad y reducir el riesgo ante la Gripe Aviar
El empresario destaca que el huevo sigue consolidándose como uno de los alimentos más accesibles y completos desde el punto de vista nutricional. “Tiene la proteína más completa y además es un alimento de bajo costo. Si comparás un maple con un kilo de carne, la diferencia es muy importante”, explicó.
La empresa abastece principalmente a una cadena de supermercados que permanentemente le demanda más mercadería. Esa necesidad de sus clientes también impulsó el proyecto de expansión.
Aun así, Gallagher admite que el sector enfrenta un desafío importante: el fuerte crecimiento de la producción está generando sobreoferta en el mercado interno.
“Hay buen consumo y este año se espera superar los 400 huevos por habitante, pero habría que apuntar mucho más a la exportación porque estamos saturando el mercado interno”, sostuvo.
“Si queremos crecer, no nos queda otra que exportar”: En pleno auge del consumo de huevos, un industrial advierte que el mercado interno ya no alcanza y hay que exportar más
En ese sentido, destacó el trabajo que realiza la Cámara Argentina de Productores Avícolas (Capia), de la cual forman parte, para duplicar las exportaciones de huevos durante este año y aliviar la presión sobre los precios locales.
Mientras tanto, la empresa también analiza integrar otro eslabón del negocio. Uno de los próximos proyectos es fabricar su propio alimento balanceado para reducir costos, ya que la alimentación representa el principal componente del costo de producción.
Con tres hijos pequeños y plenamente integrado a la familia que lo recibió hace más de una década, Gallagher asegura que no se arrepiente del camino elegido.
“Me encanta la producción. Terminamos en Tucumán haciendo justamente lo que me gusta”, resume quien dejó atrás la ganadería formoseña para convertirse, por amor y por vocación, en uno de los impulsores de una empresa que apuesta a seguir creciendo en la producción de huevos.
Agro & Campo
Mirá que lindo galpón están armando: Mario Gallagher llegó a Tucumán persiguiendo un amor y ahora dirige una empresa que invierte para triplicar su producción de huevos
La historia de Mario Gallagher demuestra que en el campo muchas veces los proyectos productivos también nacen de las historias de amor y de la construcción de una familia. Mario nació en Formosa, donde su familia se dedicaba a la ganadería de cría. Se fue a estudiar veterinaria a Esperanza, Santa Fe...