En ganadería, la inseminación artificial ha demostrado ser una herramienta de gran utilidad para mejorar la calidad de los rodeos de una forma controlada y segura. La misma se basa, principalmente, en técnicas de conservación de espermatozoides para la posterior fecundación de hembras, y aunque ya es una realidad para distintos tipos de animales, para otros el proceso todavía no es tan eficiente.
Tal es el caso de las llamas, una especie de camélido fundamental para la subsistencia de muchas comunidades del norte del país, a la que utilizan como fuente de alimentación y de subproductos como cuero y fibra. Sin embargo, la obtención de crías con genética mejorada no es sencilla, por lo que investigadores de la UBA trabajan en el desarrollo de una técnica que podría facilitar ese proceso.
La misma incluye el uso de semen seleccionado y una mezcla a base de yema de huevo fresca, a través de la cual, afirman, se podrían obtener espermatozoides con mayor motilidad, mejor integridad de sus membranas y mayor porcentaje de supervivencia.
“Hay técnicas y protocolos desarrollados en otras especies, como los bovinos, donde las metodologías ya se encuentran validadas y se las implementa en forma rutinaria. Pero las llamas son una especie diferente, que responde de forma diferente a esas técnicas. Al ir por los caminos ya probados en estas otras especies llegamos a la conclusión de que no funcionaron muy bien. Los espermatozoides no sobrevivieron mucho a esos protocolos de preservación, por lo que los empezamos a estudiar la elaboración de un protocolo propio”, explicó la doctora María Ignacia Carretero, directora del proyecto de investigación de la cátedra de Teriogenología de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la UBA, que trabaja junto al Instituto de Investigación y Tecnología en Reproducción Animal (INITRA).
Hay que mencionar que, como rama de la ciencia veterinaria, la Teriogenología se encarga del estudio de los procesos reproductivos de los animales domésticos. Y si bien esta línea de investigación se remonta al año 1998, no fue sino hasta este último tiempo que logró cosechar mayores avances.
El puntapié inicial del trabajo fue la indagación de técnicas de criopreservación que, según distintos autores, suponen preservar muestras a temperaturas que ronda los -196 ºC. Esto, sin embargo, no le dio el resultado esperado a los investigadores, que viraron hacia procesos de refrigeración.
“Es una metodología menos invasiva, no tan dañina para la célula, y en la que se conserva a 5 o 15 ºC por entre 24 y 48 horas, dependiendo las especies”, señaló Carretero.
Y es allí donde la yema de huevo entra en acción, que mezclado con el semen seleccionado permite lograr una formula más estable y crio-protegida. La misma es provista por la Escuela Agropecuaria de la UBA, para asegurar que sea fresca. Aún así, el equipo –integrado también por las becarias Guadalupe Pereyra Ghidela y Andrea di Fonzo- ya está ensayando su reemplazo con yema de huevo ultra pasteurizada.
“El beneficio principal de usar este tipo de yema, es que el riesgo sanitario es mucho menor, lo cual facilitaría cuestiones relativas a una eventual comercialización. La idea es lograr un protocolo para que los productores puedan aplicarlo a nivel comercial”, afirmó Carretero.
De acuerdo con la especialista, lograr este protocolo ayudaría a mejorar los rindes productivos en un plazo de tiempo relativamente corto, lo que incidiría no solo en la calidad de los animales sino en la de los subproductos obtenidos a partir de ellos.
“Por ejemplo, un cuero de mejor calidad permitiría mejorar productos de talabartería, ampliando sus mercados. Además, las llamas cumplen un rol importante en tareas de transporte y carga en zonas donde las vías de comunicación son limitadas. A esto se suma el aprovechamiento de la materia fecal que es utilizada como abono y como combustible para la cocción de alimentos”, ejemplificó la doctora.
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Otros aspectos que destacó Carretero sobre estos animales son su gran adaptación a zonas de altura, gracias a sus glóbulos rojos más eficientes que les permiten suplir la falta de oxígeno; su mejor aprovechamiento de pasturas de baja calidad nutricional; y su baja erosión del recurso suelo, dada por la hendidura de su labio superior, que les permite cortar el pasto sin arrancarlo desde la raíz.
Según se informó, una vez que el protocolo haya superado todas las pruebas, su implementación en las zonas requeridas podría realizarse a partir de instituciones y profesionales que trabajan en la región.
Agro & Campo
Semen de llama, yema de huevo en polvo y una novedosa técnica que podría facilitar la inseminación artificial de estos animales claves para las comunidades del norte argentino
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