Al pie del escenario de la última edición del Desayuno de la Corporación Vitivinícola Argentina (Coviar), la CEO de Wines of Argentina Magdalena Pesce debatió el presente de los vinos sin alcohol en otros mercados.
“En el mundo, eso de que el vino desalcoholizado era una moda, ya no va más”, afirmó. Según su mirada, se trata de una tendencia que está consolidándose, a la cual “es necesario prestarle atención y tener mayor oferta de productos”.
“Ya hay algunos vinos desalcoholizados de baja graduación en Argentina, pero obviamente esto llegó para quedarse porque hay otras cosas pasándole al consumidor que van a hacer que te pida cada vez más estos productos”, ejemplificó Pesce.
La organización que comanda, y que tiene como propósito detectar y asegurar nuevos mercados para el vino argentino, tiene en el vino sin alcohol una postura bien definida.
“El vino sin alcohol es una alternativa, pero es difícil que prenda: es como bailar con la hermana”
VINOS SIN ALCOHOL, UNA TENDENCIA QUE CRECE
Sin embargo su apreciación grafica el momento para este tipo de producto. La observación de “tendencia” o incluso “moda” para los vinos sin alcohol también existe puertas adentro de la actividad vitivinícola.
Justamente la última edición de la Sitevinitech fue el lugar en el cual una de las firmas desarrolladoras de una máquina diseñada para desalcoholizar vinos realizó una cata al público.
Infocampo, que participó de la misma, dialogó con la especialista global de la firma Omnia, la técnica italiana Rebecca Bodon. “Todo queda real, como el vino inicial. Utilizamos agua vegetal, no externa y por eso el vino que producimos se puede definir como ‘vino desalcoholizado’”, expuso.
Vinos sin alcohol: cómo funciona una máquina “desalcoholizadora” y cuánto cuesta instalarla
En tanto, sostuvo que las bodegas argentinas “aún están evaluando el mercado porque el consumo de vinos desalcoholizados en el mercado doméstico todavía es bastante bajo y quieren aprender cuáles son las prospectivas de las oportunidades externas para exportar, y quieren saber cuáles serían las oportunidades para exportar con este tipo de producto”.
Justamente, esas bodegas locales, a través de sus representantes comerciales o incluso enólogos especializados, participaron de la cata y analizaron pormenorizadamente la calidad de los productos presentados: moscatel, chenin, sauvignon y pinot noir llegados desde Alemania, Francia e Italia.
Desde el Grupo Peñaflor el enólogo Daniel Peña opinó que en relación al Sauvignon blanc se lo sintió “levemente distinto a la base de un Sauvignon blanc mendocino”.
“Es muy suave, levemente ácido y muy liviano, fácil de beber, que eso es lo principal. Tal vez para las nuevas generaciones que conozcan este vino de entrada sin conocer el antes, seguramente va a tener bastante éxito. Pero que sea fácil de beber me parece lo más destacable”, analizó Peña, quien trabaja en el grupo empresarial ligado al mundo de bebidas en el departamento especializado en procesos y mejoras continuas.
La desalcoholización de vinos cumplió un año en Argentina: la duda y la expectativa grafican el momento
Por otro lado, otra enóloga de nombre Agustina también participó del evento. Tras probar un pinot noir sin alcohol, analizó: “La verdad es que me pareció muy interesante. Me encantó y creo que es un vino al que le queda bien la desalcoholización porque se le siente mucho la fruta, no solo en nariz, que es lo más importante, sino en boca”.
“Cuando lo desalcoholizás se le va ese volumen, ese cuerpo que tiene un vino. Pero acá mantiene mucho la fruta y eso le queda bien a un pinot noir, que es mucho más suave en taninos a comparación de otro vino”, calificó.
Además señaló que participaron del evento a raíz de “la tendencia de los vinos sin alcohol y el nuevo consumo”.
“Para mí es algo que es lo que se viene a futuro. Entonces, está bueno informarse del tema y probar esta nueva forma de tomar vino. En cuanto a los blancos, el que más me gustó fue el espumante”, destacó.
MÁS MIRADAS SOBRE LOS VINOS SIN ALCOHOL
Pero también hubo algunos contrastes y miradas más allá de la composición enológica del producto final. Fue el caso del representante de la bodega La Vendimia, de San Rafael, creada en 1954.
“Soy Jorge Russo Perdigués, soy abogado, y vine en representación de la firma que cumple este año 72 años. Vine a probar los vinos sin alcohol porque en el marco del descenso de consumo per cápita famoso que se nos viene cayendo estamos buscando alternativas a nuestra industria”, expresó.
El abogado, amante del ajedrez y expresidente del Club de Ajedrez sanrafaelino, se acercó al stand de Omnia en busca de mayores certezas acerca de un movimiento comercial que, para algunos, podría significar una “salvación” para una parte de la viticultura, como lo expresó el año pasado el enólogo, ingeniero agrónomo y empresario Alejandro Vigil.
“Hemos pensado que esto podría ser una solución, y lo acabo de probar por primera vez en mi vida. El blanco me gustó, el tinto no tanto”, sentenció.
“Eso puede ser porque la uva era Pinot Noir, y no estamos tan acostumbrados al paladar. La buena noticia que me acaban de dar es que en agosto van a venir, van a instalar una máquina para hacer pruebas y eso nos entusiasma”, explicó.
Lo que es un punto de dudas es el precio de la misma, que en la actualidad es de u$s 600.000 la más barata.
“El precio para los argentinos está carísimo. Habría que hacer una integración de bodega, algo así, ese sería el único camino viable. Que algunas bodegas den servicio a las demás, esa es nuestra mirada desde una mediana empresa. Podría llegar a ser un negocio para algún inversor, pero hay que ver cómo reacciona el mercado”, sostuvo.
Y cerró: “Esto no es un vino clásico, ¿ok?. Pero hay una tendencia a alejarse del alcohol”.
Agro & Campo
Los enólogos tienen la palabra: ¿saben bien y tienen futuro los vinos sin alcohol?
En el marco de la última Sitevinitech realizada en Mendoza, Infocampo dialogó con expertos sobre esta nueva tendencia de consumo que se está imponiendo a nivel mundial. Probaron algunos vinos sin alcohol y compartieron su mirada al respecto.