León XIV bendijo la torre más alta de la Sagrada Familia ante un Sánchez que fue a misa por primera vez como presidente

BARCELONA.- “No podemos creer en Jesús y promover la guerra. No podemos creer en Jesús y matar al inocente. No podemos creer en Jesús y abandonar a quien sufre, a quien llora, a quien huye de la miseria”. En el momento culminante de su etapa catalana, la bendición de la torre más alta de la Sagrada Familia, obra maestra del genial Antoni Gaudí (1852-1926), e ícono de Barcelona, el papa León XIV volvió este jueves a lanzar un mensaje simple, claro y directo y que traspasó fronteras.Ante los reyes Felipe VI y Letizia, el jefe de gobierno, Pedro Sánchez -que por primera vez desde que está en el poder participó de una celebración religiosa-, 22 ministros de su cuestionado ejecutivo, el presidente de la Generalitat, cardenales, obispos, sacerdotes y 4000 fieles, el Papa agustino vinculó la genial obra del “arquitecto de Dios” -en camino hacia la beatificación-, con el mensaje evangélico. Y, con la urgente necesidad de unidad en el mundo y en España. Un país donde si bien el Papa provocó una “tregua” política a través de su exitosa visita, aplaudida en forma unánime por todo el arco político y que significó una bocanada de oxígeno para Sánchez, está marcado a fuego por la polarización.Comienza la misa de acción de gracias en la Sagrada Familia presidida por el Papa ante los reyes de España 🇪🇸 pic.twitter.com/CHBjO2MWo2— Elisabetta Piqué (@bettapique) June 10, 2026“La belleza de este templo nos anima a aprender cada vez más de nuestro Maestro y Señor el arte de vivir según su Evangelio”, exaltó el Papa. En su sermón de nuevo alternó el español y el catalán y definió la Sagrada Familia un “signo de unidad y de concordia para toda España”.Al referirse a la torre de Jesucristo, la última de las 18 realizadas -que bendijo ante otras 4000 personas que estaban afuera del templo- y la más alta con sus 172,5 metros de altura, el Papa invitó a recordar que “la Creu de Crist (cruz de Cristo) que corona la basílica, es la Creu dels últims que se vuelven los primeros, de los pecadores que se vuelven santos, de los muertos que resucitarán”.La cruz de Cristo, que convirtió a la Sagrada Familia en la Iglesia más alta del mundo, está revestida de vidrio y de 15.000 piezas de cerámica blanca esmaltada, un material concebido para brillar durante el día con la luz del sol y, por la noche, mediante haces de luz proyectados desde las demás torres, tal como deseaba Gaudí. Los brazos de la cruz tienen ventanales por los que entra la luz y desde los cuales se podrá contemplar el entorno a partir del año 2028, cuando finalicen los trabajos interiores.Entrando a la Sagrada FamiliaWow pic.twitter.com/L6x69P0sgS— Elisabetta Piqué (@bettapique) June 10, 2026“Al admirar la torre de Jesucristo, alzamos la mirada hacia Él, hacia Aquel que sólo nos revela la verdad de Dios y la verdad de nosotros mismos. Mirando a Cristo podemos ver el mundo con ojos renovados: la torre de la cruz se convierte entonces en estandarte de caridad, porque Dios nos ama así, transformando un instrumento de muerte en signo de esperanza”, aseguró, en una misa con magníficos coros y música, que también fue mitad en español y mitad en catalán. “En la cruz de Jesús nuestra fe alcanza su culmen, como profesa la inscripción que se encuentra en la base de la aguja: ‘Tu solus Sanctus, Tu solus Dominus, tu solus Altissimus’. Esta cruz brilla de día, reflejando la luz del sol, y brilla de noche, iluminando la ciudad como un faro abierto al Mediterráneo”, añadió.En el centenario de la muerte de Gaudí, el Papa ni bien llegó a la Basílica fue a rezar a la cripta y tumba del genial artista. El lunes 7 de junio de 1926, hace 100 años, Gaudí fue atropellado por un tranvía. Al no ser reconocido debido a su aspecto humilde, fue llevado a un hospital dedicado a los pobres, donde falleció tres días después, el 10 de junio.“Como arquitecto ardiente de fe, el venerable Antoni Gaudí concibió estos espacios con el deseo de narrar los misterios de la vida del Señor: de este modo nos ha propuesto una peregrinación espiritual, que conduce al encuentro con Cristo nacido, muerto y resucitado por nosotros”, subrayó León.El Papa recordó que en noviembre de 2010 Benedicto XVI consagró la Sagrada Familia, “recordando que es signo visible del Dios invisible, por cuya gloria se alzan sus torres”. “Esta iglesia es un único edificio, compuesto por muchas piedras. Una casa que crece con constancia a lo largo de los años, siguiendo un mismo proyecto”, indicó. “Todos nosotros somos las piedras vivas de esta obra, que tiene a Cristo como fundamento y culmen, principio y fin”, subrayó. Ya posicionada afuera de la Basílica de la Sagrada Familia para la bendición del Papa de la torre de Jesucristo, acto culminante de esta etapa catalana de la visita 🇪🇸🇻🇦#wow pic.twitter.com/nIQ565joCT— Elisabetta Piqué (@bettapique) June 10, 2026“Mucho más que un monumento, la Basílica de la Sagrada Familia sigue siendo hoy una obra en construcción, que nos recuerda cómo la vida cristiana es siempre un camino, porque se trata de un proyecto que Dios lleva a cabo. No habitamos, pues, una obra inacabada, sino un templo aún en construcción”, agregó. “Su imperfección no es un defecto, porque da testimonio de un deseo; no significa una carencia, sino que expresa una promesa que queremos honrar con coherencia”, sumó.Al final, y en lo que fue una virtual despedida de Barcelona - ya que este jueves comenzará su tercera y última etapa en las islas Canarias, deseo de su predecesor para poner bajo el foco el drama de los inmigrantes-, León XIV reiteró el pedido que fue el denominador común de esta etapa catalana, más espiritual. “Mientras alzamos la mirada hacia Él, el Crucificado Resucitado, comprometámonos a levantar el rostro de quienes yacen en el polvo. Y demostremos así que la Sagrada Familia es la iglesia más alta del mundo, no para destacar en clasificaciones mundanas, sino para guiar los pasos del pueblo de Dios que peregrina en esta tierra de Cataluña, con la cruz que ilumina el camino, como una lámpara encendida en la espera del regreso del Esposo”. La noche que soñó Gaudí culminó con espectaculares fuegos artificiales.
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