A la chicana, respuesta: Pablo Ginestet, de CRA, salió al cruce de Sturzenegger, quien acusó a las entidades de hablar de retenciones por rédito político interno

El gobierno Nacional implementó en la jornada de hoy la Resolución Conjunta 3/26 de la Secretaría de Agricultura y el Instituto Nacional de Semillas (INASE), en la que regula el comercio de semillas, aumentando el control en los puertos para detectar simientes provenientes de un uso clandestino.
De esta forma, el gobierno dio un paso más en el control del origen de las semillas al habilitar los controles a partir de muestras tomadas en el primer punto de entrega, es decir los acopios o los puertos. Mediante este mecanismo, son las empresas semilleras, los obtentores de la tecnología genética, los que salen ganando, ya que este control lleva a que los productores compren la semilla cada año (soja, trigo, algodón) y se reduzca el uso propio consagrado en la Ley de Semillas vigente.
Parió Sturzenegger: Oficializaron un nuevo sistema de control directo en puertos y acopios para reconocer la variedad de cada semilla y, eventualmente, poder reclamar las regalías al productor

Cabe mencionar que si bien esto se aplicará a las variedades inscriptas  a partir de la publicación de esta normativa, lo que limita su alcance inmediato sobre las variedades ya sembradas, ciertamente sienta el precedente para todo lo que se registre de ahora en más.
Para celebrar la medida, el ministro de Desregulación Federico Stuzenegger publicó un extenso escrito en la red social X, en el que además de explicar los supuestos motivos de esta resolución, califica a las entidades rurales de monopolizar el discurso para obtener un rédito político con sus bases.
“También resultaba difícil tener una conversación adulta con las partes involucradas. Las entidades rurales estaban focalizadas en el tema retenciones (que políticamente saben que les rinde con sus bases) y pareciera que no estaban dispuestas a hablar de otra cosa que no sea eso –aun cuando lo que se discutiera fuera algo que aumentara la producción 20, 50 o 100%-. Los semilleros, a su vez, no querían ninguna acción que no fuera el reconocimiento pleno de la propiedad intelectual de todas las semillas. En esa conversación tuvimos una parálisis de 30 años”, dijo el funcionario del gobierno nacional en redes sociales.

ARGENTINA SALDA OTRA DEUDA HISTÓRICA E IMPLEMENTA UNA GRAN REFORMA ESTRUCTURAL: LA QUE NOS PERMITIRÁ LLEGAR A LA FRONTERA TECNOLÓGICA EN PRODUCCIÓN AGRICOLA. Lo hace la Resolución Conjunta 3/26 de la Secretaría de Agricultura y el Instituto Nacional de Semillas (INASE), con… pic.twitter.com/wuiXfzITLb
— Fede Sturzenegger (@fedesturze) June 8, 2026

El pasaje en el escrito de Sturzenegger suponía un aluvión de respuestas de parte de las entidades rurales, respondiendo esta chicanera acusación, algo que no ocurrió. Ni como respuesta, no como explicación de porqué las entidades hablan de derechos de exportación casi como tema insoslayable.
Quien si lo hizo fue Pablo Ginestet, productor agropecuario y coordinador de la Comisión de Agricultura de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA). En la misma red social, Ginestet le retrucó: “Ministro, las entidades rurales no hablamos de DEX porque nos rindiera políticamente. Hablamos de retenciones porque durante décadas fueron un impuesto confiscatorio que el propio Presidente calificó como un robo. Y porque miles de productores quedaron en el camino”.
El productor, a su vez, expresó: “Celebramos toda medida que promueva innovación y mejores semillas. Pero no reescribamos la historia: miles de productores desaparecieron mientras el Estado se quedaba con una parte creciente de su producción. Es injusto atribuir el atraso productivo argentino a una sola causa, la genética en este caso. Si los incentivos son clave para que una empresa invierta en genética, también lo son para que un productor siga produciendo, invirtiendo y no desaparezca”.

Ministro, las entidades rurales no hablamos de DEX porque nos rindiera políticamente. Hablamos de retenciones porque durante décadas fueron un impuesto confiscatorio que el propio Presidente calificó como un robo. Y porque miles de productores quedaron en el camino. 1/n https://t.co/vHmpeSqcDL
— Pablo Ginestet (@PabloGinestet) June 8, 2026

Mas allá de lo discursivo, Ginestet respondió con datos algunas expresiones del ministro desregulador, que comparó la producción argentina con la de Brasil. Al respecto, el ruralista detalló: “Según su informe, al que todavía le faltan muchos datos para poder debatir adecuadamente, hay algo que llama la atención. las ultimas 5 campañas arg. tuvo un rinde nacional de soja de 29 qq/ha, mientras que Brasil y EE.UU. estuvieron en torno a los 33 qq/ha. una dif de 16%. Traducido a producción, eso equivale a unas 8.5 millones de toneladas. Pero cuando hablamos de productividad hablamos de genética, manejo, fertilización, infraestructura, financiamiento, estabilidad macro, presión tributaria y DEX exportación, entre muchos otros factores. Si el atraso productivo del informe se explicara principalmente por la genética, estaríamos concluyendo que cerca del 85% de esa brecha responde a un único factor. Y eso es algo que cualquiera que conozca mínimamente el funcionamiento del sector sabe que no es cierto”.
Para finalizar, el dirigente agropecuario enfatizó: “Necesitamos una nueva ley de semillas. Necesitamos más innovación y más tecnología. Pero los debates deben darse sobre datos completos, evidencia rigurosa y diagnósticos serios, no sobre simplificaciones, falacias o chicanas. Si los incentivos explican toda la diferencia de productividad, entonces las retenciones tampoco deberían haber tenido efectos. Y sabemos que nadie en este gobierno sostiene semejante cosa”.
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