“Hay una demanda muy firme por reproductores de calidad”: Juan Pedro Colombo destacó el interés por la genética tras el remate de la cabaña Agromelú que festejó 90 años de vida

La cabaña Agromelú celebró sus 90 años de historia con un remate especial realizado en San Antonio de Areco, donde se vendieron reproductores y vientres de alta calidad con una demanda muy activa. Para Juan Pedro Colombo, consignatario de Colombo y Magliano, los valores obtenidos reflejan el buen momento que atraviesa la cría bovina y las expectativas favorables que mantienen los productores para los próximos años.
“El remate tuvo la particularidad de que este año la cabaña cumplió 90 años. Estuvo toda la hacienda de pedigree presente en el Parque Criollo y fue una muy buena muestra de lo que la genética de Agromelú derrama en los diferentes rodeos”, resumió Colombo.
La subasta comenzó cerca de las 14 horas, luego de distintos homenajes y reconocimientos por el aniversario de la cabaña fundada por la familia Elizalde. Allí se comercializaron primero los vientres certificados de los criadores que trabajan con genética Agromelú.
Según detalló el consignatario, las vacas paridas certificadas alcanzaron valores de entre 3,8 y 4 millones de pesos, mientras que los vientres puro controlado se ubicaron alrededor de los 3,5 millones. Las vaquillonas para entorar se vendieron entre 2 y 2,5 millones de pesos y las terneras destacadas entre 2,5 y 2,7 millones.
Posteriormente llegó el turno de los reproductores machos. “Había cerca de 80 toros de pedigree y el promedio estuvo cerca de los 15 millones de pesos”, indicó Colombo, quien destacó que todas las ventas se realizaron en forma individual y con cinco cuotas de plazo.
El remate se extendió hasta cerca de las siete de la tarde debido a la cantidad de animales ofrecidos y al sistema de venta. “Fue un muy lindo remate. Hubo mucha gente vinculada a la ganadería y muchos amigos de la cabaña. Pasamos una linda tarde de ventas de hacienda y de mucho contacto con clientes”, señaló.
La celebración también tuvo un fuerte componente emotivo. “Se hizo una reseña de cómo se fundó la cabaña y de las distintas generaciones que la fueron llevando adelante. Estaba el padre de Martín Elizalde, que cumplió 100 años en enero, y fue un orgullo que pudiera acompañarnos”, contó Colombo.
Más allá de los números del remate, el consignatario consideró que los resultados obtenidos son una señal del buen ánimo que existe entre los productores de cría. “Los remates que hemos realizado nosotros y los que hemos visto en las últimas semanas muestran una demanda muy dinámica y muy firme por productos de buena calidad”, afirmó.

A su criterio, las buenas condiciones comerciales que ofrecen las cabañas, sumadas al contexto ganadero, permiten prever una campaña positiva para la venta de reproductores tanto en la región central como en el norte del país.
“Creo que replica un poco lo que estamos viendo en la invernada. El criador que va a reponer y buscar un toro o un vientre tiene un buen poder de compra y, sobre todo, una expectativa a futuro alentadora. A mediano plazo la expectativa para la ganadería es buena”, sostuvo.
Respecto de los vientres generales, Colombo señaló que mantienen relaciones históricas frente al valor del novillo, aunque destacó que en los remates de genética se observa un interés particularmente fuerte por incorporar calidad a los rodeos.
“Bajó la venta de terneras y hay interés por retener”, dice el consignatario Juan Pedro Colombo, que vendió 12.500 cabezas en Resistencia

También destacó la reciente implementación del Régimen de Incentivo a las Nuevas Inversiones (RINI) para reproductores registrados. “Los reproductores se amortizan en un año y eso puede ser algo positivo para muchos criadores. Hay que mirar bien los detalles, pero es una herramienta interesante para quien quiera mejorar genéticamente su rodeo”, explicó.
Consultado sobre el balance de la zafra de terneros, Colombo fue contundente: “Creo que el promedio ha sido muy bueno en todo el país”.
El consignatario reconoció que luego de los máximos registrados entre marzo y parte de abril se produjo una estabilización de los valores, acompañando la corrección que sufrió la hacienda para faena. “La hacienda para consumo cayó entre 5 y 10% y la invernada acompañó esa baja, pero aun así seguimos hablando de precios muy interesantes”, indicó.
Mirando hacia adelante, Colombo considera que todavía puede haber margen para una recuperación de los valores cuando disminuya la oferta estacional de terneros. “En dos o tres meses, cuando haya menos oferta y volvamos a una situación más típica de primavera, tal vez veamos algo de precio para arriba. Los valores se van acomodando libremente por oferta y demanda”, concluyó.
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