Lo fino de la campaña es el manejo: “Se puede hacer una fertilización base y esperar”, señala desde ACA Agustín Sosa, que ve margen para planteos más defensivos en trigo y cebada

Los márgenes indican que, de cara a la siembra de cultivos de invierno, las decisiones deberán ceñirse a lo que dicta cada planteo. Así lo dispone el clima, que promete buena provisión de agua a nivel país pero amenaza con excesos en ciertas regiones; el precio de los insumos y hasta el costo de los alquileres.
En ese sentido, Agustín Sosa, gerente comercial de semillas de ACA, pone paños fríos sobre la decisión de sembrar trigo y cebada y asegura que, más que abiertamente desfavorable, esta es una campaña cuyos números exigen un análisis lote a lote.
Eso implica no temerle a la cautela de un planteo defensivo y leer bien las limitantes para no perder. “Haciendo bien las cosas, el rendimiento final seguramente va a ser satisfactorio”, aseguró el referente.
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-¿Qué implica un planteo defensivo y en qué casos están evaluando esa posibilidad?
-Hay que analizar cada planteo para ver cuál es la mejor alternativa. En campo propio, el número es totalmente distinto, pero el campo arrendado tiene que tomar una estrategia más defensiva. Eso implica ser más eficiente en el uso de los recursos y buscar un rinde objetivo que permita seguir con la rotación y que los números no sean negativos.
-El precio de los fertilizantes es una limitante. ¿Cómo se maneja la fertilización en un planteo defensivo?
-Se puede hacer una fertilización base y esperar. Si el año acompaña y los precios también, como lo indican algunas estimaciones, se puede apostar a una segunda estrategia de fertilización para tratar de maximizar rindes.

En definitiva, asegura Sosa, una campaña de márgenes más acotados que otras sólo pone de perogrullo una máxima evidente: que el productor necesita ser cada ver más eficiente.
“Es una combinación de todo. En primer lugar, tratando de elegir la mejor genética y apuntando a maximizar rindes, pero además haciendo análisis de suelos y trabajando con asesoramiento técnico”, afirmó.
Y agregó: “El productor sabe hacer trigo y cebada, y cuando tiene las condiciones sale a sembrar”.
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Pero la eficiencia también abre las puertas a diversificar planteos, y así afloran, por fuera de los cereales tradicionales, los renombrados “cultivos energéticos”, aquellas gramíneas que, entre otras funciones, se destinan a la producción de biocombustibles.
-Cuando el margen es más fino, ¿crece la adopción de alternativas como la carinata, camelina y colza?
-Hay productores que ante esa incertidumbre numérica que les genera el trigo, empiezan a ver otras opciones y estos cultivos hoy ya son una opción. Se ve un crecimiento en la superficie de carinata, camelina y colza. Obviamente, hay que ver los ambientes y las zonas donde mejor se adaptan, pero son una alternativa para el productor.
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