Biocombustibles: el Congreso comenzó a debatir la nueva ley, que tiene apoyo agroindustrial

La intención del Gobierno nacional de impulsar una nueva ley de biocombustibles, que amplíe y fortalezca el mercado del biodiésel y el bioetanol, comenzó a materializarse este miércoles en el Congreso de la Nación.
Sucede que, a las 14, inició en el Senado una reunión conjunta de las comisiones de Energía y Presupuesto, para abordar el proyecto de ley que elevó el Poder Ejecutivo, a través de la senadora y exministra de Seguridad, Patricia Bullrich.
Cabe recordar que, a grandes rasgos, la ley propone algunas modificaciones clave:

Incrementar el corte obligatorio de biodiésel en el gasoil del 7,5% al 10%.
Elevar el corte de bioetanol en las naftas del 12% al 15%.
Habilitar el uso de vehículos con tecnología Flex Fuel (que puedan utilizar biocombustibles a su propio gusto)

El Gobierno impulsa una nueva ley de biocombustibles: desregula el mercado y aumenta los “cortes”

NUEVA LEY DE BIOCOMBUSTIBLES: APOYO AGROINDUSTRIAL
Un aspecto importante a tener en cuenta, en este contexto, es que la propuesta oficial cuenta con un importante respaldo: en la previa al inicio de este debate legislativo, la senadora Bullrich recibió a representantes de la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (CIARA), de la Cámara de Bioetanol de Maíz y del Centro Azucarero Argentino.
Lo que se llevó el Gobierno del encuentro fue un apoyo a su iniciativa, fundamentalmente de CIARA, que nuclea a las grandes empresas argentinas exportadoras de subproductos de soja y que en los últimos años vieron muy reducido el negocio del biodiésel a nivel internacional, por las trabas paraarancelarias impuestas por Europa y Estados Unidos.
El nuevo esquema normativo permitiría a estas grandes industrias poder vender biodiésel a nivel local, algo que actualmente tienen restringido. Del otro lado, las pymes que proveen actualmente el biocombustible a las petroleras para el corte obligatorio expresan sus reparos, porque temen perder mercados ante este cambio y también la posibilidad que se abriría de que las propias petroleras puedan fabricar biocombustibles.
“Estuvimos todos apoyando un proyecto de ley que es el proyecto del futuro, porque va a permitir volver a poner en funcionamiento las grandes fábricas de biodiesel que están cerradas y son las más grandes del mundo, por un capricho insostenible, una ley insostenible, soviética, anti empleo, anti producción y anti inversión”, resaltó el titular de CIARA, Gustavo Idígoras.
Previamente, CIARA se había explayado con mayor profundidad sobre su visión de cómo debería ser la nueva ley que le ponga un marco regulatorio a los biocombustibles.


 










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Por su parte, Patrick Adam, director de la Cámara de Bioetanol de Maíz, valoró que el proyecto “desregula el mercado, fomenta la competencia y elimina la burocracia; y va a permitir que finalmente este sector pueda salir del cepo productivo en el que está”.
Del mismo modo, Jorge Feijóo, presidente del Centro Azucarero, indicó: “Es un paso adelante, es beneficioso para el desarrollo federal para el bioetanol, que es decisivo para la sostenibilidad”.
LOS CINCO PEDIDOS DESDE SANTA FE
En este contexto, el Gobierno de Santa Fe, a través del ministro Gustavo Puccini, fijó posición frente al proyecto nacional de Ley de Biocombustibles y reclamó cinco modificaciones clave para potenciar la industria y atraer inversiones.
Si bien la administración que encabeza Maximiliano Pullaro respaldó una actualización basada en mayor competencia y desregulación, consideró necesario introducir modificaciones para fortalecer la producción y ampliar inversiones en el sector.
“El contexto global genera una oportunidad inédita. Las energías renovables hoy son competitivas y Argentina puede posicionarse como líder en vectores energéticos sustentables. Santa Fe tiene toda la cadena productiva instalada; no podemos resignarnos a tener plantas cerradas”, sostuvo Puccini.
Para Santa Fe, el biodiésel representa además una herramienta económica estratégica: reduce importaciones de gasoil, genera ahorro de divisas, sostiene empleo industrial y fortalece economías regionales.
Al respecto, repasaron que Brasil avanzará este año con un corte obligatorio del 15 % (B15) y proyecta llegar al 20 % en 2030.
Por ello, el principal cuestionamiento santafesino apunta al tratamiento desigual entre bioetanol y biodiésel dentro del proyecto nacional.
“Existe una asimetría regulatoria sin sustento técnico. Mantener el corte en 10% en el biodiésel es un retroceso porque no absorbe la capacidad instalada ni incentiva nuevas inversiones. Para atraer capitales y modernizar la industria es indispensable fijar un piso obligatorio del 15 %; la normativa técnica ya permite mezclas de hasta el 20 %”, afirmó Puccini.
En este marco, las cinco modificaciones que propone Santa Fe son las siguientes:

1. Subir el corte al 15% y avanzar hacia B20: la Provincia propone elevar inmediatamente el corte mínimo obligatorio al 15% (B15) y habilitar un esquema gradual hasta el 20 % cuando el biodiésel local resulte más competitivo que el gasoil importado.
2. Reservar participación para productores independientes: Santa Fe plantea destinar un 40 % del mercado a empresas no integradas, mediante licitaciones transparentes y límites de participación económica, para evitar concentración y garantizar competencia. El restante 60 % quedaría para industrias integradas y refinadoras.
3. Limitar la discrecionalidad estatal: la propuesta establece que la Secretaría de Energía solo pueda reducir temporalmente los porcentajes obligatorios ante emergencias de abastecimiento y por un máximo de 90 días, con el objetivo de brindar previsibilidad a las inversiones.
4. Incentivar combustibles de nueva generación: se pide incorporar beneficios del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) a proyectos vinculados con Diésel Renovable (HVO), Combustible Sustentable para Aviación (SAF) e Hidrógeno Verde (H2V).
5. Garantizar competencia en materias primas: el planteo busca evitar posiciones dominantes sobre insumos estratégicos, como aceite de soja y metanol, asegurando abastecimiento y reglas de precio transparentes para productores independientes.

Bajo todo este panorama, Puccini cerró: “No venimos a pedir cupos ni mercados administrados. Santa Fe tiene capacidad para producir más biodiésel y generar empleo. Por eso proponemos un corte del 15% y una división del mercado que permita convivir a todos los actores. Creemos que hay una alternativa superadora donde no haya perdedores”.
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