El Inase quiere erradicar la siembra del “abuelo” de los cultivares de garbanzo, pero los productores no están de acuerdo y lo usaron en casi la mitad del área nacional
Para intentar diversificar y renovar la genética en el cultivo de garbanzo, a fines de 2024 las autoridades del Instituto Nacional de Semillas (Inase) inhabilitaron de facto el uso de semilla de uso propio de garbanzo. Sin embargo, los productores siguen haciendo uso de sus derechos, según evidencia...
Sin embargo, los productores siguen haciendo uso de sus derechos, según evidencian las estadísticas oficiales recién “salidas del horno”, lo que viene generando conflictos recurrentes.
El 59% de la superficie nacional sembrada en 2025/26 con garbanzo se hizo con un solo cultivar que no cuentan con propiedad intelectual vigente. Se trata de Norteño (inscripto en el año 1998).
En 2024/25 la siembra de Norteño llegó a cubrir el 69% de la superficie nacional sembrada, lo que implica un avance desde la perspectiva de los objetivos del Inase, aunque relativo, ya que el cultivar de uso libre sigue liderando cómodo el ranking.
En segundo lugar en 2025/26 se ubicó Felipe UNC INTA con el 19% del área total, seguido por Kiara UNC-INTA (8,3%), Gran 213 (7,2%) y Chañarito UNC (3,3%), entre otros cultivares con propiedad intelectual vigente.
El dato corresponde a un informe realizado sobre la legumbre por el Instituto Nacional de Semillas (Inase) en base a las declaraciones efectuadas por productores ante el Sistema de Información Simplificado Agrícola (SISA).
La normativa argentina habilita el “uso propio” de semillas de propia multiplicación siempre y cuando el usuario pueda demostrar que la semilla original fue adquirida legalmente.
En 2025 los productores de garbanzo comenzaron a recibir intimaciones del Inase para que presentasen la factura de compra de las variedades sembradas. Esa metodología, que es habitual en soja y trigo, resulta insólita en el caso del garbanzo porque el cultivar más sembrado –Norteño– tiene más de 25 años de antigüedad.
Con un cultivar tan viejo, es una auténtica “misión imposible” saber dónde puede llegar a estar la factura de una compra realizada más de dos décadas atrás, cuando la digitalización de comprobantes era por entonces “ciencia ficción”.
Por otra parte, al tratarse de un cultivar sin propiedad intelectual vigente, los productores que sembraron Norteño no vulneraron ningún derecho de propiedad, ya que, precisamente, se trata de una variedad de uso público.
Sin embargo, las autoridades del Inase, luego de enviar intimaciones para que los productores presentaran la factura de compra de los cultivares sembrados, comenzaron posteriormente a despachar multas millonarias.
En un mercado donde 75% de la semilla no tiene propiedad, el gobierno comenzó a mandar multas de hasta 130 millones de pesos a productores del norte que siembran garbanzos
El conflicto escaló a tal magnitud que requirió gestiones de máximos directivos de Confederaciones Rurales (CRA) con funcionarios del Inase, quienes aceptaron poner “paños fríos” al respecto, al menos de manera momentánea.
Detrás de la movida del Inase existe –asegura el organismo– una razón sanitaria, que es evitar la proliferación del hongo Ascochyta rabiei, responsable de causar la enfermedad conocida como “rabia del garbanzo”. De hecho, desde 2025 la semilla fiscalizada de garbanzo era la única habilitada para ser comercializada para asegurar la sanidad de la simiente.
En 2025/26 se sembraron 88.893 hectáreas con garbanzo kabuli en la Argentina, la mayor parte de la cual se encuentra en Salta (38% del total), Córdoba (30%), Santiago del Estero (15%) y Tucumán (10%).
Se trata de una cifra muy inferior a las 142.000 sembradas en 2024/25 y a las 122.392 implantadas en 2023/24, pero que está en línea con el área de la campaña 2022/23 (73.617 hectáreas) y 2021/22 (85.690 hectáreas).