“A mi viejo le gané por los hechos, demostrando”: Con solo 22 años, Tomás Bonfilgio maneja el tambo familiar, que hace 3 logró tecnificar, y vuelca en redes el detrás de escena “sin boludeo”
“Soy muy cachorro”, dice al otro lado del teléfono Tomás Bonfiglio, que pausó su recorrida por el campo para hablar unos minutos con Bichos de Campo. El joven oriundo de Florentino Ameghino, al noroeste de la provincia de Buenos Aires, está en boca de todos por estar, a sus cortos 22 años, al frente...
“Hice el secundario en Realicó, en un internado que me abrió la cabeza. Fui con miedo, era chico, pero me encantó. Cuando terminé me quedé acá en Ameghino. Sabía que era vago, que no iba a estudiar, y me metí en el campo. Creo que mi papá nunca se lo imaginó”, contó Bonfiglio, que hoy tiene entre sus responsabilidades el manejo de 180 animales -que producen un promedio de 38 litros diarios-, la producción de alimento, y la compra y venta de hacienda.
Pero lejos de haber recibido “todo en bandeja”, el joven tuvo que hacerse desde abajo y demostrarle a su padre que estaba capacitado para tamaña tarea.
“Cuando arranqué chocábamos mucho. Teníamos cabezas totalmente diferentes. Él se levantaba a las 5 de la mañana e iba a dar una vuelta por el campo. Yo arrancaba a las 8 todo aliviado y descansado. De hecho estuvimos muy mal económicamente hace unos dos años, al punto de casi fundirnos. Pero le fui demostrando qué cosas teníamos que cambiar para volvernos más productivos, que no todo era gastar plata. Me puse la camiseta, me metí con los papeles y la sacamos adelante”, recordó el productor.
Y a pesar de afirmar que lo suyo eran los números, que la “mente de vendedor” se le daba bien, Bonfiglio mostró que también tenía habilidad para proyectar al largo plazo.
“Logramos cambiar el tambo por completo. Usamos buena genética, hacemos calostro, tenemos comederos en todos los corrales, armamos nuevos corrales, y nos volvimos más eficientes. Esas son todas las cosas que hay que hacer, que cuestan, pero que te vuelven mejor. Es así que le gané a mi viejo, por cansancio, por los hechos y demostrando”, sostuvo.
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Lo cierto es que la historia de Tomás se asemeja mucho a la de su propio padre, que con 17 años también debió hacerse cargo del planteo familiar en un mal momento del negocio. De hecho, la fabrica que mantienen sobre la ruta 188, que se dedica a la producción de masa para mozzarella y crema para manteca, y que venden para otras marcas, no es la original fundada por su abuelo. Por el contrario, es una que su padre levantó de cero luego de que la otra cerrara.
“Mi abuelo era un muy buen maestro quesero. De los mejores quesos de Buenos Aires por mucho, sin agrandarme. Después de que cierra y funda el tambo, mi papá levanta esta hace unos 15 años”, contó Bonfiglio.
Aquel espíritu sin dudas fue heredado por este joven, que tres años atrás convenció a su padre de automatizar todo el proceso en el tambo. Hoy cuentan con un robot de ordeñe e instalaciones estabuladas.
“Lo que me motivó, primero que todo, es la calidad de leche que necesitamos para la fábrica. Después está la calidad del trabajo de nuestro personal. No puede ser que ande un empleado, un sábado a las 5 de la mañana, bajo la lluvia buscando vacas. Eso no es calidad de trabajo. Acá hoy se labura como en horario de oficina. Y después, por otro lado, esto se volvió un caballito de batalla para vender los productos de la fábrica”, explicó el productor.
Esto estuvo acompañado de otros ajustes que el joven metió a la fuera en la empresa.
“Teníamos que hacer un banco de calostro, para lo cual había que comprar un freezer, tener botellas listas, guardar lo que se obtenía, etc. Yo hacía fuerza explicando que con eso tendríamos menor mortandad en la guachera. Eran cosas de ese estilo”, señaló.
El desenlace de esta historia, que más bien es el inicio de otra, es lo que Bonfiglio comenzó a volcar en sus redes sociales, curiosamente por sugerencia de su papá.
“Lo de las redes es todo mérito de él, no lo puedo negar. Yo me grabo contando un poco lo que hago desde hace unos tres meses, y él hace cinco o seis que me decía que lo haga. Hay que reconocérselo”, dijo entre risas.
–Decís en tus videos que querés mostrar lo que la gente no sabe. ¿Qué identificaste?- le preguntamos.
-Hay un montón de cosas que hacen a la administración de un campo que la gente desconoce. No hay un influencer que te diga ‘esto se hace así’. Si vos mirás un video mío no vas a ver un boludeo, seguro alguna enseñanza te lleves. Algo productivo te va a quedar, y son pocos los que hoy hacen eso. Yo realmente siento y vivo esto, ando todo el día con los números, y si te digo que algo es porque realmente es así.
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Desde consejos contables hasta datos sobre costos de alimento o revalorización de residuos, Bonfiglio asumió la tarea de publicar un video diario, contenido que cada vez logra mayor alcance.
-¿Hoy te ves más como influecer o como productor?
-Ahora quiero meterme más con las redes, como influencer. Siento que tengo la chispa, que le llegó a la gente, así que me veo bien con eso-, responde riendo.