“Sorprende la retención de soja. Tenemos vendido menos del 10% de las 50 millones de toneladas”, apunta el analista Andrés Ponte, analizando la cautela del productor

La previa de la campana de granos finos trajo consigo varios “condimentos”. Ante todo, el aumento de combustibles y de la urea, pero también una baja en la estimación de siembra y, a modo de incentivo, un anuncio de rebaja de los derechos de exportación para los cultivos de invierno, que, por cierto, aún no fue oficializado por el gobierno.
Pero el analista Andrés Ponte, vicepresidente de A3 Mercados, también se detiene en otro aspecto no menor: marca que tras una cosecha gruesa récord, la liquidación aún no avanza a paso firme.
“Sorprende la retención de soja del productor. Tenemos vendido a precio menos del 10% de los 50 millones de toneladas, eso es realmente bajo. Es un nivel de incertidumbre alto para quien de alguna forma especula con que el precio va a subir”, afirmó el analista en diálogo con Bichos de Campo.
Nos jodieron: Los precios de la soja y el maíz siguen bajo ataque de movimientos financieros

Naturalmente, el mercado granario, como cualquier otro financiero, se mueve por expectativas. Y si la soja, tradicionalmente sinónimo de “reserva de valor” para el productor, no se está liquidando lo suficiente es porque los vendedores vislumbran alguna oportunidad futura.
Con el anuncio del presidente Javier Milei días atrás, la perspectiva de una rebaja de retenciones en el corto plazo para la soja ya fue despejada, pues el gobierno asegura que implementará un esquema paulatino recién a partir de 2027, aunque “según como venga la recaudación tributaria”.
Lo que queda en la baraja son las fluctuaciones globales de los precios y otro tema no menor: el tipo de cambio.
Aún no se oficializó la rebaja de retenciones a la soja (pero en los hechos viene operando de facto)

En ese sentido, Ponte reparó en el hecho de que el precio del dólar “no termina de levantar y se mantiene en un nivel en el que se genera inflación y se pierde competitividad”. Eso, en el sector exportador, genera un horizonte de expectativas de que en algún momento haya subas, más allá de que desde el gobierno afirman -y demuestran- que las fluctuaciones no impactan.
“Nosotros todavía no tenemos un mercado libre para el tipo de cambio, porque hay algo del cepo que nos queda. Pero entre la combinación de rebaja de derechos de exportación y la percepción por parte de los productores de que el precio del dólar es bajo, hay una retención sorprendente”, afirmó.
Sin embargo, advirtió que “hay que tener cuidado porque la producción mundial es grande y se puede perder más por precio que lo que se gana por otro lado”.
Por el lado del maíz, la perspectiva es opuesta, y desde A3 Mercados aseguran que las ventas avanzan según lo previsto.
Mirá la entrevista completa:

Más allá de lo que ocurre puertas adentro, el mercado de granos -y toda la producción agrícola en general- está también supeditada a las tendencias globales. Y lo cierto es que en el último lustro el mundo asistió a dos importantes guerras, aún en curso: la de Rusia y Ucrania, y la de Medio Oriente, entre Estados Unidos e Irán.
“Hoy tenemos una situación de volatilidad producto de esas dos guerras. Y no hay una solución, porque tenemos líderes gobernando el mundo este que han tomado con naturalidad este tipo de cosas”, expresó Ponte, que considera que eso reafirma “la importancia del seguimiento del mercado y la búsqueda de coberturas”.
De Ucrania a Irán, la postal que se repite: Por qué los productores argentinos deberían ser los primeros pacifistas y bregar en contra de las guerras

Las tendencias indican que, producto de los conflictos armados, generalmente el sector agropecuario argentino termina perdiendo más de lo que gana, o que, al menos, no es tan seguro que obtenga rédito.
“En el tutti frutti de este tipo de situaciones te podés ver beneficiado o perjudicado. Son inclusive situaciones tristes como para hablar de oportunidad. Lo cierto es que ante mercados cada vez más grandes y sólidos, el productor tiene mejores chances de evitar pérdidas, de que una guerra se vuelva una guerra de precios para su economía, y de, si aparece la oportunidad, tratar de capturarla”, concluyó el analista.
Leer nota completa en Bichos de Campo →