Antes de largarte a sembrar, no olvides revisar las “tuberías” del lote: Como mejorador integral del suelo, Maxan aumenta su porosidad y potencia la absorción de nutrientes

¿Tiene sentido invertir tanto en insumos, genética y nutrición si el suelo no posee la capacidad de aprovecharlos? Esa es la pregunta que los productores deberían hacerse al inicio de cada campaña agrícola. Y la respuesta es, a priori, sencilla: si la estructura de aquel recurso no se encuentra en su correcto estado, la captura de agua y nutrientes será menor, lo que golpeará de lleno en el rendimiento de los cultivos.
Esa es la premisa que Maxan llevó a la última edición del Congreso Maizar, cuyo lema fue “Del potencial a los resultados”. Tal como su nombre lo adelanta, la maximización de agua y nutrientes será clave para lograr la mayor eficiencia en el sistema productivo.

“Se dice que el 65% del rendimiento potencial de un cultivo se pierde por estrés abiótico, es decir, el estrés provocado por factores externos como el clima y el suelo. Eso se traduce en estrés hídrico: la planta no recibe la cantidad de agua que está pidiendo. Pero nosotros somos esa solución: Maxan es el único mejorador de suelo capaz de trabajar sobre el 100% de las partículas que lo componen -arena, limo y arcilla-, generando un aumento de tamaño y estabilidad de sus poros, es decir, de las ‘tuberías”, explicó el agrónomo Ariel Cortina, fundador de aquella firma.
A diferencia de cualquier otra enmienda orgánica, Maxan posee alta concentración de ácidos húmicos y fúlvicos derivados de la Leonardita. Se trata nada más y nada menos que de partículas de carbono humidificado con más de 35 millones de años de antigüedad.
Es gracias a su génesis y formulación que pueden introducirse entre las partículas del suelo y evitar su degradación microbiológica, como sucede con cualquier otro carbono.

“Lo que esto supone es que perdura durante muchos años. Además tiene efecto acumulativo, y dada su formulación como líquido soluble, actúa muy rápido”, destacó Cortina.
Pero eso no es todo. En un contexto de escalada de los precios de los fertilizantes, Maxan también adquiere un rol clave al permitir mayor retención e intercambio de nutrientes y minerales.
“Cuando ingresa al suelo, se pega a la arena y al limo, que no tienen capacidad de intercambio y son el 80% de las partículas del suelo, y les genera capacidad de retención. De esa forma, aumenta la cantidad de nutrientes y agua disponible. Y durante la aplicación de fertilizantes, evita que gran parte de eso se pierda”, indicó el agrónomo.

Esto se diferencia del uso de otros correctores como yeso, carbonato de calcio o dolomita, que actual únicamente sobre las arcillas, que representan apenas el 20% del suelo.
“Lo que buscamos es que el ambiente pueda llegar a su máximo potencial. Acá lo que está limitando eso no es la genética sino el ambiente al que le damos toda esa genética. Tomemos el caos del maíz: en el mundo hay récords de 41 mil a 44 mil kilos, mientras que en Argentina el promedio histórico ronda de los 8 mil a 10 mil. Esa es la brecha que el ambiente nos está quitando”, sostuvo el especialista.
Achicar esa brecha, aseguró Cortina, es elemental para generar un círculo virtuoso de mayor inversión en el sector, que apunte principalmente a recuperar la nutrición pérdida del suelo.

“Si en vez de lograr 25 mil kilos de maíz, que nos permitiría tener el dinero para poder reponer todo lo que le sacamos al suelo, tenemos solo 10 mil kilos, lamentablemente nos va a seguir pasando lo que nos está pasando hoy: perdimos el 50% de la materia orgánica de los suelos pampeanos, y esa materia orgánica es la que te genera capacidad productiva”, afirmó.
El agrónomo concluyó que los ojos del sector deberían estar puestos en los eventos climáticos de la próxima década, que según los modelos serán cada vez más extremos.
“¿Cómo hacemos para superar cualquiera de esos escenarios? Teniendo la mayor capacidad productiva posible y la mayor eficiencia. Y esa eficiencia lo da un cierto tamaño de poros, la continuidad del sistema poroso, y la capacidad para liberar los nutrientes disponibles, así como para retener los que estemos aplicando con fertilizantes para que la planta los aproveche”, concluyó.
Leer nota completa en Bichos de Campo →