Especial para Infocampo
Habitualmente, la referencia a la industria oleaginosa, en lo que respecta a la soja, son las grandes industrias de crushing radicadas a la vera del río Paraná, en torno a Rosario.
Mediante un proceso de extracción del aceite por solvente, son las responsables de haber llevado a la Argentina a ser la primera exportadora mundial de aceite de soja y la primera también de harina, aunque con Brasil pisándonos los talones.
La industria de extracción por solvente, que requiere inversiones multimillonarias, es además la responsable de generar divisas para el país mediante la exportación de estos subproductos, y convertir al complejo soja en el número uno en el comercio exterior.
Pero la realidad es que el destino del poroto no son solo estas fábricas ni los puertos donde se cargan sin procesar, masivamente con destino a China.
También existe un entramado de pequeñas industrias dispersas a lo largo y ancho de la región agrícola, que procesan el poroto mediante un sistema de prensas o extrusoras, volcando el aceite hacia la industria del biodiesel o la refinación para consumo hogareño, y el expeller hacia el sector de la proteína animal, llámese porcina, aviar o bovina.
EXTRUSORAS DE SOJA, UN SECTOR RELEVANTE
Estamos hablando de la industria de la extrusión de soja que estaría siendo responsable del consumo del 12 o 13% de la producción argentina de la oleaginosa.
Una primera aproximación surge de los informes del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) que marca una diferencia entre el consumo doméstico del poroto y la molienda.
De acuerdo a esta organización, hay unas 6,9 millones de toneladas que no aparecen dentro de la molienda y que estaría conformada por el uso como semilla, que podría estimarse en 1,5 millones, más los restantes 5,4 millones que se procesan sin ingresar al circuito informativo.
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Pero yendo al circuito formal, donde aquel que procesa la soja tiene que informarlo a la Secretaría de Agricultura, lo que se observa es una tendencia creciente en la producción de expeller, que de 2018 a 2025 aumenta un 79 por ciento. En términos absolutos se pasa de 744.000 toneladas a 1,33 millones.
En tanto, en el primer cuatrimestre del año la producción de expeller crece 5% interanual, lo cual llevaría a un total anual del orden de 1,4 millones de toneladas, lo que implicaría procesar alrededor de 1,8 millones de toneladas de soja.
Si sumamos estos 1,8 millones de toneladas declarados con los 5,4 millones que no ingresan en el circuito informativo, descontando un volumen que se declara como balanceado, se podría decir que esta industria procesa en torno a 6,6 millones de toneladas por año, que sobre una cosecha de 50 millones de toneladas, significa un 13 por ciento.
En tanto, otra aproximación similar puede hacerse calculando que existen en el país unas 430 extrusoras, que a un ritmo de dos camiones diarios (56 toneladas) durante 260 días de trabajo –todo números promedio- procesarían 6,3 millones de toneladas al año.
LAS TENDENCIAS EN LA EXTRUSIÓN DE SOJA
En este contexto, vale mencionar que el sector extrusor se ha institucionalizado por medio de diversas cámaras como CAPEBA en la provincia de Buenos Aires, CIDEP en Santa Fe, o FECEBA, una federación que agrupa a las cámaras de Santa Fe y Entre Ríos.
En líneas generales, uno de los objetivos es la diferenciación del expeller y el aceite obtenidos por prensado o extrusión, de los obtenidos mediante la extracción por solvente.
Precisamente, esta característica los impulsa a desarrollar nichos de mercado, por ejemplo en el caso del aceite, para consumidores que valoran un procesamiento que no utiliza químicos.
Más allá de eso, en los últimos años se ve una tendencia hacia ganar escala de procesamiento y en lograr un producto lo más uniforme en el tiempo posible para la formulación de las raciones animales.
Otra de las tendencias es hacia la continuación de los procesos de valor agregado como la soja texturizada o la harina micronizada.
Agro & Campo
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Cuando se habla de la industria de la soja, el "crushing" de las grandes aceiteras se lleva todos los flashes. Pero también existe un entramado de pequeñas industrias dispersas a lo largo y ancho de la región agrícola que son claves para la oleaginosa: las extrusoras.