Amigos son los amigos: Molinos brasileños dicen que saldrán a comprar trigo ruso y estadounidense porque la calidad del cereal argentino es mala
La entidad que agrupa a la industria molinera en Brasil acaba de lanzar una “tonelada de bosta” sobre la imagen del trigo argentino al realizar declaraciones que, si bien reflejan en parte la situación de la campaña comercial en curso, también muestran que se quedaron “dormidos”. Brasil importó 6,87...
Brasil importó 6,87 millones de toneladas de trigo el año pasado y este año la cifra podría alcanzar 7,0 millones de toneladas, según Abitrigo, aunque otras fuentes privadas prevén que el número final podría ser mayor.
“Los molinos prevén importar entre 1,0 y 1,5 millones de toneladas de trigo de otros orígenes (fuera del bloque del Mercosur)”, declaró Rubens Barbosa, director ejecutivo del grupo industrial Abitrigo, en una entrevista concedida a la agencia Reuters.
“La calidad del trigo argentino ha disminuido durante varios años y parte de la cosecha más reciente no es apta para la elaboración de pan”, añadió Barbosa, para luego afirmar que Brasil importará más trigo de EE.UU. y Rusia.
Por suerte, Reuters, además de Barbosa, consultó a Gustavo Idígoras, presidente de Centro de Exportadores de Cereales (CEC) de la Argentina, quien dejó en claro la situación.
“La paradoja de la abundancia”: Molinos argentinos comenzaron a evaluar la posibilidad de importar trigo al no poder originar cereal en el mercado interno
“Parte de la oferta exportable tenía bajo contenido proteico y se vendió como alimento forrajero en el sudeste asiático y China. El resto cumple con los estándares de calidad para pan y se está enviando a mercados tradicionales como Brasil”, explicó Idígoras.
El precio pan argentino, con un valor FOB actual de 229 u$s/tonelada, sigue siendo el más competitivo a nivel global. Lo que sucede es que gran parte de los molinos brasileños se confiaron ante la cosecha récord generada por a Argentina en 2025/26 y se perdieron el “ofertón” del período de cosecha (algo similar le ocurrió a los propios molinos argentinos).
Contra todo pronóstico, en los primeros seis meses del ciclo comercial de trigo argentino 2025/26 la exportación logró embarcar un récord histórico de 13,7 millones de toneladas, mientras que en el segundo tramo de la campaña –por cuestiones comerciales y logísticas– la presión de oferta del cereal tenderá a ser mucho menor.
Eso se refleja en la evolución de los valores FOB del trigo argentino, los cuales desde marzo pasado comenzaron a recuperarse para regresar al nivel presente un año atrás. Aquellos que compraron en cosecha, hicieron un gran negocio. Los que esperaron pensando que los precios se mantendrían deprimidos hasta mediados de 2026, hoy se lamentan.