La final de la Conference League: Rayo Vallecano y Crystal Palace, dos equipos chicos de ligas grandes que “quieren miel”

Inédita, sorprendente, curiosa. Y, por todo ello, atrapante y emotiva incluso mucho antes del silbato inicial. La quinta Europe Conference League la definirán dos equipos chicos de dos ligas grandes, con muchas cosas en común y otras tantas en las que media un abismo de diferencia. El Crystal Palace del sur de Londres y el Rayo Vallecano del sur de Madrid se citaron para este miércoles en Leipzig, Alemania (16 horas, ESPN), y prometen adrenalina y lágrimas en grandes cantidades.El manual de coincidencias puede abrirse con la escasez de títulos conseguidos en sus historias. Ni los azulgranas ingleses ni los franjirrojos españoles están habituados a alcanzar etapas finales de los torneos en los que participan. Los británicos debieron esperar 120 años (o 164 si se toma como fecha fundacional el club amateur que surgió en 1861) para dar una vuelta olímpica en un torneo grande. Fue hace apenas 375 días, cuando conquistaron la FA Cup venciendo 1-0 al Manchester City en el partido decisivo. Unos meses después prolongarían la racha al derrotar por penales al Liverpool y quedarse con la Community Shield que da comienzo a cada temporada. Los vallecanos todavía se deben un festejo semejante. Y por supuesto, a nivel continental ambos son absolutos novatos.Algunas declaraciones recientes de sendos entrenadores también van por líneas parecidas entre sí. “Esto es lo que se consigue trabajando duro y permaneciendo unidos en los momentos difíciles, y hemos tenido unos cuantos. Cuando esto ocurre, uno obtiene su recompensa”, comentaba el austríaco Oliver Glasner, entrenador del Crystal, días después de superar al Shakhtar Donetsk en semifinales. “Estamos aquí por el proceso de éxito que ha llevado a cabo un grupo de jugadores irrepetible”, sostiene a su vez Íñigo Pérez, su colega en el banco del Rayo, al referirse al objetivo alcanzado. Aunque no es el único paralelismo entre los técnicos. Pérez asumió su actual puesto el 14 de febrero de 2024 y bajo su mando los vallecanos finalizaron en el 8º puesto en dos ligas consecutivas y disputarán una final por primera vez en su historia. Glasner se haría cargo del Palace solo cinco días más tarde e inauguró la sala de trofeos del club. La diferencia es que el español nunca antes había sido responsable absoluto de un equipo mientras que el austríaco ya tenía 10 años de experiencia en equipos de su país y de Alemania. El destino de los dos también se parece. Glasner anunció hace ya algunos meses que se iba a marchar tras el cierre de este ejercicio; el joven técnico navarro siempre rechazó hablar de su futuro, pero se da por descontada su partida hacia Villarreal. Pero las recientes trayectorias de los técnicos no son las únicas semejanzas que flotarán sobre el Red Bull Arena de Leipzig. Hay más. Ninguno de los dos rivales gobierna en sus ciudades. Ni unos pueden compararse con el Arsenal, el Tottenham o el Chelsea; ni mucho menos los otros con el Real Madrid o el Atlético, pero ambos cuentan con hinchadas leales, fieles, incondicionales, muy identificadas con sus comunidades y con una resiliencia a prueba de golpes e infortunios.También son apasionadas y ruidosas. El ambiente en Selhurst Park, la vieja casa del Crystal Palace que alberga a 25.500 personas, es uno de los estadios más ruidosos de la Premier League; los Bukaneros, el grupo más representativo de los hinchas rayistas, se han hecho célebres por sus consignas reivindicativas y su participación activa en causas sociales que afectan a sus vecinos. A nadie extrañó que ambos clubes agotaran en cuestión de horas las 11.500 localidades que la UEFA destinó a cada uno para este partido, aunque fue mucho más cómodo para los hinchas azulgranas, que las adquirieron online. En Vallecas, como es norma, la venta solo se realizó en las taquillas, y en algunos casos hubo que hacer hasta 24 horas de cola para conseguir una entrada.Este último detalle abre las puertas al apartado de las distancias que separan a los finalistas. Porque las hay, y muchas, por el lado económico y por el futbolístico.Pertenecer a dos ligas poderosas no significa estar en el grupo de los privilegiados. Esta temporada, el Crystal se ubicó en el 11º puesto de la Premier en cuanto al gasto en salarios de sus planteles. Fueron 110 millones de euros; el Rayo, en cambio, quedó 17º en la Liga, con 42 millones. Los londinenses recaudaron 145 millones en los últimos dos años por la venta de tres jugadores: Michael Olise, Eberechi Eze y Marc Guéhi. La subsistencia de la entidad vallecana depende en un 77% de los ingresos por derechos de televisión, que por otra parte son mucho menos suculentos en España que en Inglaterra.Aun así, los madrileños se las han ingeniado para presentar balances con superávit en las recientes cuatro temporadas. En cambio, la necesidad de competir en el campeonato más caro del planeta ha engrosado la cartera de deudas del Crystal, que en los cinco años posteriores a la pandemia registró 221 millones de euros de pérdidas, una cifra que apenas comenzó a recortar en 2025. Ser campeón en Leipzig sería sin duda un regalo de Navidad fuera de fecha para los dos clubes. El campeón se llevará 7 millones de euros extras a los ya acumulados -17,8 millones el Rayo; 15 millones el Palace-, más la clasificación directa a la etapa de liga de la Europa League 2026-27, que asegura otros 4.31 millones. Las diferencias en las cifras se reflejan necesariamente en la categoría de los planteles. Basta un dato para entenderlo. Crystal Palace cuenta con 12 futbolistas que ya han sido oficialmente citados para defender los colores de sus respectivas selecciones en el cercano Mundial. Dean Henderson jugará para Inglaterra; Maxence Lacroix y Jean-Philippe Mateta, para Francia; Daniel Muñoz y Jefferson Lerma, para Colombia; Ismaïl Sarr, para Senegal; Daichi Kamada, para Japón; Jorgen Strand-Larsen, para Noruega; Yeremi Pino, para España y Evann Guessand, para Costa de Marfil. Además, el norteamericano Chris Richards y el marroquí Chadi Riad fueron confirmados en las listas por sus técnicos. Del lado de Rayo Vallecano y salvo sorpresas de última hora, la representación en la cita norteamericana correrá por cuenta exclusiva del senegalés Pathé Ciss. ¿Significa esto que la final tiene un claro favorito? Sí, aunque es relativo. “No ser favorito también es un aliciente. En el campo el equipo ha demostrado que se hace grande y compite contra cualquiera. Ellos son once jugadores como nosotros y ahí dan igual el presupuesto y los millones, porque manda el fútbol”, sostiene Oscar Valentín, capitán franjirrojo.Futbolísticamente hablando también existen divergencias. Rayo Vallecano responde al estilo impuesto en el juego de los equipos españoles desde aquel Barcelona de Pep Guardiola que cautivó al mundo. Su promedio de posesión de balón en la liga que acaba de finalizar fue de un 53,4% por partido, el cuarto detrás de Barcelona, Real Madrid y Elche, y por delante de Atlético de Madrid, Villarreal, Betis o Getafe, que le precedieron en la tabla de posiciones. Sus 41 goles a favor reflejan al mismo tiempo las dificultades para trasladar a las redes contrarias ese control de la pelota. La posesión del Crystal fue de un 45,9%, en el 14º lugar de la lista. “Ellos han construido un equipo potente desde abajo. A nivel defensivo está muy bien estructurado, son muy rápidos en las transiciones y pueden hacernos daño a balón parado. No es cuestión de presupuesto y valor del marcado; ellos tienen mucho fútbol”, analiza Íñigo Pérez.La final los cruza en momentos disímiles. Los madrileños hace 9 partidos que no pierden, con 6 victorias y 3 empates. La última caída fue el 16 de abril en Atenas, 3-1 ante el AEK y sirvió para clasificar a las semifinales de la Conference. El 8º puesto en la liga los dejó a un solo punto de clasificar para la edición 2026-27 de la misma competencia. Crystal Palace ha vencido en apenas 2 de los últimos 10 encuentros, justamente en los que derrotó al Shakthar ucraniano para llegar a la definición en Leipzig. Acabó la liga en 15ª posición, y quedó muy lejos de los lugares de acceso a los próximos torneos continentales. Es esta realidad la que estimula aún más el ánimo de los aficionados vallecanos. “Para mí solo pueden pasar dos cosas: o ganamos o nos golean. Así, sin medias tintas”, afirmaba Eduardo Alonso, uno de los miles que debió hacer cola para conseguir una entrada, mientras se lamentaba que el partido se jugara en miércoles: “El viaje es caro, no hay avión de línea directo a Leipzig, y mucha gente no puede dejar el trabajo dos días para ir y venir. Si hubiese sido en sábado iríamos muchos más que 11.000”.How heavy is the #UECL trophy? 🤔#UECLfestival | #UECLfinal pic.twitter.com/biBKd2Qv93— UEFA Conference League (@Conf_League) May 26, 2026Aunque tal vez sea la composición de los barrios donde se asientan uno y otro la mayor diferencia entre ellos. Crystal Palace es un distrito de clase media que debe su nombre al gigantesco Palacio de Cristal erigido para la Exposición Universal de 1851 que desapareció en 1936. Se trata de un área con muchos espacios naturales, un lago y colinas suaves ideales para pasear en el que viven muchos profesionales y artistas. Vallecas posee el conocido parque de las Siete Tetas, que ofrece vistas a los mejores atardeceres de Madrid, pero es un barrio mucho más humilde, poblado de inmigrantes locales y foráneos. Como dice Augusto Batalla, el argentino que estará en el arco del Rayo: “El sentimiento de la gente y el sabor del barrio se parecen mucho a lo que vivimos en Argentina”. Por eso no es de extrañar que las dificultades para trasladarse en medio de la semana a Alemania sean mayores, aunque la identificación entre club e hinchas supere todos los obstáculos. “Es increíble que vayan a ir 11.000 rayistas a Leipzig. Hay gente que gasta sus días de vacaciones y hace un esfuerzo enorme para viajar porque no sabe ni de dónde sacar el dinero”, reconoce Valentín. La íntima conexión entre jugadores y aficionados quedó en evidencia una vez
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