¿Qué tiene para decirle el sector yerbatero a los legisladores? “Estamos volviendo a una lucha de hace 23 años”, expresa el productor Luis Alberto Andrusyzsyn

El productor Luis Alberto Andrusyzsyn fue uno de los que agitó las ramas de yerba mate días atrás en el Congreso. No ha concurrido muchas veces a ese espacio, pues su paisaje predilecto es la chacra, pero parecía tener en claro una máxima: para ser escuchados, a veces hay que hacer un poco de ruido.
Lo hizo junto a una docena de representantes de los productores, tareferos y cooperativistas, que reclamaron al unísono que el Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) vuelva a tener sus atribuciones originales. Aquellas que, antes de la desregulación, fijaban un precio mínimo para la materia prima, obligaban a realizar determinados controles de calidad y establecían límites a las plantaciones.
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“Estamos volviendo a una lucha de hace 23 años. No sé si por desconocimiento, por capricho o porque tienen algo en contra de las economías regionales, pero hoy nos encontramos en fojas cero, en una posición de desamparo absoluto”, señaló Andrusyzsyn, en diálogo con Bichos de Campo.
Y habla de 23 años porque fue cuando, en ese mismo espacio que hoy le toca volver a visitar, se decidió la creación del instituto en respuesta a otra gran crisis sectorial. “Creímos que nunca íbamos a volver con esa problemática”, describió el productor, que termina confirmando, en carne propia, que de algún modo la historia política es cíclica.
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Además del precio de la materia prima, Andrusyzsyn fue uno de los referentes que puso sobre la mesa una cuestión adicional: la dilación en los pagos que hace la industria, un aspecto más silencioso que afecta por igual al sector primario.
Los plazos pueden ir desde los 30 a los 180 días y, denunció el colono, muchas veces incluso reciben cheques sin fondos. “Es un modus operandi que hacen sabiendo que los productores están desamparados y no pueden contratar profesionales para que lo defiendan”, observó.
Y agregó: “Nosotros teníamos un instituto que regulaba el precio mínimo y se sabía cuánto se iba a cobrar. Ahora ya no sabemos ni siquiera cómo se va a cobrar. Se están aprovechando de nuestros productores”.
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La situación actual, naturalmente, enfrenta a las familias de productores y tareferos con el sector industrial concentrado, al que acusan de beneficiarse de la desregulación que les provoca el quebranto.
“Gobiernan para pocos y siempre hablan de la industria, que se auto protege, tiene fondos y profesionales. Pero ninguna industria ha quebrado en estos años, sino todo lo contrario: si tenían dos galpones, hoy tienen diez”, expresó visiblemente molesto el Andrusyzsyn, quien asegura que desregular el sector, a fin de cuentas, sólo sirve “para aprovecharse de los más débiles”.
Y concluyó con un pedido específico para Javier Milei: “Que se ponga las pilas, que deje de viajar tanto a Estados Unidos y que atienda a los argentinos. Porque a Misiones nunca llegó, parece que no existimos para él”.
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