El gobierno de Rodrigo Paz reconoce la muerte de una persona durante las protestas

LA PAZ.- El gobierno boliviano renoció la muerte de un manifestante de 24 años durante las protestas desatadas en La Paz, que ya llevan más de cuatro semanas, y que exigen la renuncia del presidente Rodrigo Paz, entre otros reclamos, ante la crisis económica que sufre el país, la mayor en las últimas cuatro décadas.La víctima, identificada como Víctor Cruz Quispe, recibió un disparo durante un operativo policial y militar llevado adelante el sábado pasado en la localidad de Vilaque como parte del operativo desplegado por las fuerzas de seguridad para liberar los bloqueos en la ciudad capital, -sitiada desde hace más de 20 días-, de acuerdo a lo informado por el diario El Deber. El gobierno expresó sus condolencias a la familia de la víctima e inició una investigación, reiterando que los efectivos no están autorizados a usar armas de fuego ni balas de goma en los operativos. El sábado, policías que intentaban despejar un “corredor humanitario” a través de los bloqueos hacia La Paz se enfrentaron durante horas con manifestantes armados con piedras y palos. Bajo este contexto, Paz volvió el lunes a pedir diálogo con las organizaciones que representan a los manifestantes, al tiempo que condenó a quienes recurren a la violencia. El mandatario boliviano también anunció ayer una reducción del 50% de su salario y del de sus ministros, a fines de descomprimir la situación. Aunque los choques disminuyeron hacia ayer al final del día, no había señales de que los manifestantes estuvieran dispuestos a despejar las calles, y todo indica que las protestas continuarán esta semana.Los manifestantes mantienen bloqueados desde hace casi un mes los accesos a La Paz, provocando escasez de alimentos, combustible y medicamentos. Entre los sectores involucrados en el conflicto destacan los sindicatos mineros, campesinos y organizaciones vecinales. Las movilizaciones comenzaron a principios de mayo, cuando, al poco tiempo de asumir, la gestión de Paz eliminó una política de subsidios a los combustibles. Esto aumentó los precios y causó que las algunas estaciones de servicios vendieran nafta contaminada, impulsando reclamos de los trabajadores del transporte.Es así que distintos sectores de la sociedad civil se sumaron rápidamente por el descontento con la crisis económica y las protestas escalaron hasta resultar en, al menos, cinco fallecidos fallecidos y una paralización logística casi total. Las agrupaciones que participan exigen la renuncia del presidente Paz.Las protestas se radicalizaron desde que sindicatos empezaron a manifestarse a principios de mayo para reclamar aumentos salariales, suministro estable de combustible y una gestión económica más sólida. La inflación en Bolivia alcanzó el 14 por ciento interanual en abril. Desde entonces, Paz realizó diversos gestos para intentar desactivar la revuelta, entre los que destaca la baja de su salario anunciada ayer. A ello se suma, que el lunes, el presidente brasileño Luiz Inacio Lula da Silva, aliado histórico del exmandatario socialista boliviano Evo Morales, habló telefónicamente con el mandatario y, según un comunicado de la presidencia brasileña, “reiteró su solidaridad con el gobierno y el pueblo boliviano”.Lula pidió tanto a los manifestantes como al gobierno “priorizar el diálogo como forma de superar las diferencias”, al tiempo que acordó enviar ayuda humanitaria al país.Estados Unidos y Argentina también ofrecieron asistencia en las últimas semanas para enfrentar la escasez. Frente a este escenario, el expresidente Evo Morales, a quien Paz le atribuye estar detrás de la protetas, y con un pedido de captura de la Justicia por una causa de trata de menores, instó al gobierno este domingo a que llame a nuevas elecciones en 90 días ante las protestas contra el gobierno de Rodrigo Paz.Paz “tiene dos caminos: una decisión suicida, militarizar, o (...) la pacificación, transición, elección en 90 días”, sentenció Morales durante su programa semanal en la radio del movimiento cocalero Kawsachun Coca.Agencia Ansa
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