En el norte de Corrientes, sobre campos de suelos arenosos y de baja fertilidad natural, una empresa ganadera logró convertir un cambio de manejo en un caso productivo con impacto ambiental medible.
Se trata del establecimiento Rincón de Corrientes, ubicado en el centro-norte provincial, donde la incorporación del manejo holístico del pastoreo permitió mejorar significativamente la captura de carbono en el suelo y alcanzar una certificación internacional inédita para pastizales naturales del país.
El trabajo se desarrolló en articulación con especialistas del grupo de Recursos Naturales del INTA, quienes monitorearon la evolución de los indicadores del sistema.
Los resultados mostraron incrementos en el carbono orgánico total del suelo, considerado uno de los principales parámetros para medir fertilidad, calidad y capacidad productiva.
El esquema implementado incluyó subdivisiones de potreros, ajustes dinámicos de carga animal y tiempos de descanso adaptativos, alejándose del manejo ganadero tradicional.
Todo esto se llevó adelante sobre pastizales naturales asentados en planicies arenosas, una condición particularmente sensible a los procesos de degradación.
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“Desde el punto de vista agronómico, se trata de una señal relevante”, expresó Ditmar Kurtz, especialista del grupo de Recursos Naturales del INTA Corrientes.
Según explicó, en sistemas pastoriles sobre suelos frágiles, incrementar el contenido de carbono orgánico implica mejorar la estructura del suelo, aumentar la retención de agua, potenciar la actividad biológica y generar una mayor capacidad de respuesta frente a eventos climáticos extremos.
UN SUELO MÁS FÉRTIL Y RESILIENTE
Los técnicos destacaron que la región posee suelos con alta susceptibilidad a degradarse cuando el manejo no es el adecuado. Por eso, los resultados obtenidos en Rincón de Corrientes cobraron especial importancia, ya que, además del aumento en el stock de carbono, también se detectaron mejoras en los niveles de fósforo disponible en superficie.
En paralelo, el secuestro de carbono en suelo se consolidó como uno de los mecanismos ambientales más valorados a nivel global, especialmente en el marco de los mercados voluntarios de carbono y las estrategias de mitigación del cambio climático.
De acuerdo con Santiago Angelillo, gerente de la empresa, actualmente existen en América apenas entre tres y cuatro proyectos de carbono en suelos de pastizales registrados bajo el estándar Verra. De ese total, solo unos pocos incluyen a la Argentina y este caso representa el único proyecto exclusivamente desarrollado en el NEA.
“El hecho de que los primeros casos comiencen a registrarse abre el mercado y valida el modelo en sistemas ganaderos reales”, sostuvo Angelillo. Además, remarcó que las barreras técnicas y operativas para alcanzar estas certificaciones son muy elevadas.
SEIS AÑOS DE TRABAJO
Luego de seis años de trabajo, la empresa logró registrar formalmente el proyecto bajo el estándar internacional Verra, uno de los sistemas de certificación de carbono más exigentes del mundo.
Para alcanzar ese objetivo, el establecimiento debió demostrar que las capturas de carbono eran reales, medibles y adicionales, además de trabajar con metodologías aprobadas y auditables. El proceso también incluyó validaciones independientes y quedó sujeto a monitoreos y verificaciones permanentes.
Angelillo explicó que estas exigencias ayudan a entender por qué, pese a existir cerca de 100 proyectos en desarrollo a nivel global, apenas unos pocos lograron efectivamente registrarse y emitir créditos de carbono.
Entre las principales dificultades aparecen la necesidad de contar con series históricas de al menos tres años, monitoreos directos de carbono en suelo, cuantificación de incertidumbre y auditorías técnicas complejas.
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La experiencia de Rincón de Corrientes se convirtió así en el primer registro estandarizado en pastizales naturales alcanzado en la Argentina. Un antecedente que busca demostrar que es posible producir carne mejorando al mismo tiempo las condiciones ambientales mediante soluciones basadas en la naturaleza.
SOSTENER LA MEJORA EN EL TIEMPO
Más allá del reconocimiento internacional, desde el INTA remarcaron que el desafío ahora será sostener y profundizar el monitoreo para evaluar cómo evoluciona el sistema en los próximos años.
“Hacia adelante, es necesario continuar los estudios y evaluar si la tendencia positiva observada se mantiene, se estabiliza o se incrementa con el paso del tiempo”, planteó Kurtz.
Mientras tanto, el caso comienza a posicionarse como una referencia para otros sistemas ganaderos de la región que buscan combinar productividad, regeneración de suelos y acceso a nuevas oportunidades vinculadas a los mercados ambientales.
Agro & Campo
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En Corrientes, un establecimiento transformó su manejo productivo, mejoró la salud de sus suelos y consiguió registrar su proyecto bajo el exigente estándar internacional Verra.