El maní, a la baja: Por los precios internacionales, los altos costos y el clima, el complejo recorta estimaciones de cara a la próxima campaña

El complejo manisero va a contramano en lo que será un año récord para el agro argentino. Según estimaciones de la propia secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca, este cultivo recortará área y producción esta campaña tras dos años de expansión sostenida y en un contexto de retracción de los precios internacionales, aumentos de costos e incertidumbre climática.
Luego del récord de siembra, cosecha, molienda y exportaciones en la campaña 2024/25, las proyecciones indican una caída del 24% del área sembrada, que rondaría las 406.000 hectáreas, y del 34% de la producción, que se ubicaría en torno a las 1,2 millones de toneladas.
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De acuerdo al informe difundido por la Bolsa de Comercio de Rosario, la caída de la producción es la más importante en los últimos 5 años, y supera incluso a la de la sequía de la campaña 2022/23. Si se mira la proyección histórica, teniendo en cuenta que el último lustro fue de despegue para este complejo, la caída es sólo del 5% respecto a los valores promedio.
Esa menor producción, a su vez, impactará en la molienda. De acuerdo con la Cámara Argentina del Maní (CAM), el procesamiento industrial disminuirá en un 22%, con un estimado de 206.000 toneladas, entre pellets, aceite y expellers.
En 2025, todas las categorías alcanzaron máximos históricos, gracias a la mayor disponibilidad de materia prima de la cosecha récord pero también a la reducción a cero de las retenciones aplicadas a los residuos sólidos del crushing de maní. Dicha medida, dispuesta por el decreto 38/2025, actuó como un incentivo adicional para la industrialización y exportación de productos con mayor valor agregado.

En cuanto a la exportación, las estimaciones del Departamento de Agricultura estadounidense (USDA) aún ubican a Argentina como el segundo mayor vendedor de maní a nivel global para esta campaña. Con una participación del 23% del mercado, el complejo local sólo se ubicaría detrás de India (25%).
La dinámica de los precios internacionales, que ya se vieron con claridad el año pasado, ayudaron a recortar las estimaciones de producción. En 2025, el volumen exportado creció un 25% respecto de 2024, pero el precio implícito en las operaciones cayó un 17%, por lo que el valor total apenas aumentó un 3%.
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Dicha evolución de los precios, señala la Bolsa de Comercio, se produjo a modo de “corrección” tras los registros de 2023 y 2024, en los que los precios se ubicaron consistentemente en el límite superior del rango histórico.
Tras alcanzar un máximo de 2056 dólares por tonelada en enero de 2024, terminó por estabilizarse en torno a los 1200 dólares por tonelada hacia el último trimestre del año pasado, por debajo del promedio histórico de la última década y en la zona inferior de la banda.
“En este contexto, la caída acumulada desde el pico de comienzos de 2024 hasta fines de 2025 fue del 42%, marco en el que el productor argentino definió las decisiones de siembra para la campaña 2025/26, contribuyendo a explicar la retracción del área mencionada previamente”, explicaron desde la entidad rosarina.

Asimismo, en el corto plazo las proyecciones no son buenas para el sector, pues se espera que la tendencia bajista no se revierta rápidamente. Según datos del USDA, pese a una leve contracción de la producción global (51,5 Mt), los stocks finales se proyectan por encima del promedio reciente y el saldo exportable alcanzaría su mayor nivel en cuatro campañas
Los precios, que muestran señales de estabilización en torno a los 1.250 dólares por tonelada en el primer trimestre de 2026, se mantienen por debajo del promedio histórico de los últimos 10 años.
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