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La misteriosa primera esposa de Marlon Brando: un matrimonio marcado por las mentiras y la violencia
“La verdad puede tener tantas caras como una diosa india”, escribió Anna Kashfi en Brando for Breakfast (Brando para el desayuno), el libro en el que repasó su primer matrimonio, que fue también el primero del actor Marlon Brando.La comparación no parece azarosa. Anna decía ser india, aunque tenía, como esa diosa, muchas caras: impostora, mentirosa, maltratada y maltratadora, galesa, actriz, carnicera. Hay mucho que nunca se esclareció del todo sobre su origen y mucho que contó ella misma en ese libro. Lo resumió así: “Fueron años de amargura, rencor, de berrinches; fueron años de espinas y vinagre”. Creyó necesario dar su versión. Quizás no se redimió tanto como hubiese querido.La linda chica del sari rojoEn 1955, Marlon Brando ya era un actor conocido. Había protagonizado películas como Un tranvía llamado deseo (1951), Julio César (1953) y Nido de ratas (1954). Anna Kashfi recién empezaba: filmaba La montaña siniestra, con Spencer Tracy y Robert Wagner. Paramount la había descubierto en una fiesta en Londres cuando tenía 18 años. Eso decía. El primer encuentro, según ella, no tuvo nada de extraordinario: “Vi a Marlon Brando por primera vez en octubre de 1955, mientras almorzaba en el comedor de los estudios Paramount. [...] No sonaron campanas. No hubo miradas que quedaran fijas a través de una sala abarrotada. Si las campanas hubieran sonado, el estruendo las habría ahogado; el comedor de Paramount era una caverna atestada y bulliciosa, cuya acústica me recordaba a la de la estación de trenes de Bombay”.La alusión a Bombay tampoco es azarosa: la prensa la llamaba “la Grace Kelly india”. Según recuperó El Mundo, se decía que hablaba francés, italiano, español, alemán, hindi “y tres dialectos del subcontinente”, y que le apasionaba la “escultura en arcilla, la pintura y la decoración”. Era una estrella en ascenso. Tenía clase y cultura.Ese día en la confitería llevaba un sari rojo con bordados dorados. Brando la miraba desde otra mesa. Hasta que les preguntó a unos conocidos: “¿Quién es la linda chica del sari rojo?”.El actor con más publicidad de Estados UnidosTuvieron una primera cita particular. Kashfi escribió: “[Brando] Me hizo preguntas sobre la India. Yo le hice preguntas sobre Estados Unidos. [...] Como todavía no asociaba nada con el nombre Marlon Brando, le pregunté cuáles eran sus intereses profesionales. Me dijo que era muy conocido por ser el autor de la canción para niños ‘Twinkle, Twinkle, Little Star’”.Al día siguiente, un tabloide publicó una foto de los dos: “Así me enteré de que Marlon Brando era, probablemente, el actor con más publicidad de Estados Unidos, que había protagonizado ocho películas y actuado en Broadway, y que cualquiera que fuera visto con él se convertía de inmediato en candidato a la notoriedad. Me avergonzó tanto este descubrimiento que no pude aceptar volver a cenar con él”.Pero la insistencia del actor pudo más que el acoso mediático. Volvieron a verse casi dos meses después. “En lugar de sentirse molesto, a Marlon le intrigaba que yo no conociera su nombre. En su propia devoción por la inconformidad, se siente atraído por cualquiera que se incline en una dirección diferente”, reflexionó Anna.Al poco tiempo, Anna enfermó de tuberculosis y pasó siete meses internada. Él se mostró atento, pendiente: “Todo lo que pudiera aliviar el dolor, el miedo o el aburrimiento aparecía por orden suya. En la medida en que nuestro amor reflejaba un vínculo emocional, ese amor fue sembrado, cultivado y cosechado durante mi internación”.Según sus memorias, que contrastan con la prensa, fue en esa época que él le propuso casamiento: “Por primera vez desde que había entrado en la habitación, me miró directamente. ‘Tengo algo importante que decirte’, soltó de pronto. ‘Sabés lo que siento por vos. Me gustaría que nos casáramos’”. Ella aceptó.Legitimar al bebéPero, de pronto, Brando empezó a distanciarse. La visitaba cuando estaba en la ciudad, y cuando no, casi no le escribía. Si lo hacía, era distante, y evitaba hablar de la boda: “Cada vez que sacaba el tema de nuestro compromiso, [él] esquivaba la cuestión y pasaba a otro asunto. Siempre había una barrera que impedía, incluso al observador más íntimo, penetrar en el santuario interior de su mente”.Rompían y volvían. Una vez, Anna encontró en la cabecera de su cama una peluca que reconoció como de Rita Moreno, una joven actriz portorriqueña. Él pareció arrepentirse y le prometió devoción absoluta. La reconciliación duró menos de una semana.“Algunas de nuestras rupturas fueron ocasionadas por otras mujeres, algunas por discusiones insensatas cuyas causas se olvidaban mucho antes de que la fiebre del enfrentamiento se enfriara, y algunas por artículos de periódicos o revistas que acusaban a Marlon de promiscuidad”, escribió ella.Se casaron igual. Según varios medios, tuvieron que hacerlo porque ella ya estaba embarazada de dos meses. Sin embargo, en su libro Kashfi sostuvo que se enteraron mientras preparaban la boda, y no antes. Su biógrafa Sarah Broughton, autora de Brando’s wife (2019), dio otra interpretación en Fox News: “En aquel momento, seguía siendo muy escandaloso que una mujer tuviera un hijo sin estar casada. Y para él también habría sido un escándalo no estar casado con la madre de su hijo. Les decía a sus amigos que no creía que el matrimonio fuera a durar. Pero realmente quería tener un bebé, así que decidió intentarlo”.De hecho, poco tiempo después, en la batalla judicial por la custodia del niño, el actor diría, directamente y bajo juramento, que era cierto: solo se había casado con ella para legitimar al bebé. “Ella era una mentirosa, y él, un estúpido”A las pocas horas del casamiento, los tabloides británicos difundieron declaraciones de William Patrick O’Callaghan, que se presentó como el padre de la novia. Dijo que Anna se llamaba Joan Mary O’Callaghan y que había nacido en la India, pero en una familia británica. Según él, se había criado mayormente en Cardiff, Gales, y había trabajado como cajera en una carnicería antes de ir a Estados Unidos.“Los periódicos de entonces empezaron a decir que ella era una mentirosa, y él, un estúpido”, le dijo Broughton a El Mundo.Según la versión de Anna, que recuperó The Washington Post, sus padres eran el arquitecto indio Devi Kashfi, que, le dijo a la familia de Brando, había muerto seis semanas antes de la boda, y Selma Ghose. De hecho, ningún familiar suyo asistió. Por su parte, O’Callaghan aseguró en sus declaraciones que su esposa y madre de Anna se llamaba Phoebe. También está remarcó: “No hay sangre india en mi familia ni en la de mi marido”.En su libro, Kashfi defendió su identidad: “Siempre había considerado que mi aspecto era típicamente indio: cabello negro, pómulos altos, piel color sepia y ojos del color de los centavos de cobre. Si existen galeses nativos que respondan a esa descripción, todavía no he encontrado ninguno”.También sostuvo que O’Callaghan era su padrastro y que había usado el nombre Joanne O’Callaghan en el pasaporte por la “cuota de admisión de ciudadanos indios” en Estados Unidos. Según ella, el Servicio de Inmigración y Naturalización había investigado y confirmado su origen indio.Pero en Brando creció la duda: mandó a sus representantes a interrogarla. “A medida que el escándalo por mi nombre y mi nacionalidad alcanzaba su punto máximo, Marlon desapareció. Sus dos hombres de relaciones públicas [...] irrumpieron para resolver la controversia mediante un interrogatorio. ‘¿Dónde naciste?’. ‘¡Mostrá tu certificado de nacimiento!’. ‘¿Quiénes son tus padres?’. ‘¿Por qué tu madre habla con acento?’. ‘¿Cuál es tu religión?’. ‘¿A qué escuelas fuiste?’”.Cuando apareció, se desentendió del asunto de la mentira: “No es más que basura desenterrada por una bandada de buitres. Cuando todo esto pase y salga a la luz la verdad, nos vamos a sentar juntos y nos vamos a reir de todo esto”. Pero ella no quedó convencida: “Más tarde encontré cartas enviadas en su nombre a investigadores privados de Inglaterra, Francia e India. Nunca supe qué, si es que algo, habían desenterrado de mi pasado”.Empezaron a pasar cada vez menos tiempo juntos. Brando mantenía otros romances (sin ocultarlos demasiado) o se quedaba varios días en casa de sus amigos. Las peleas aumentaban y llegaban a las columnas de chismes: él decía que era inmadura y emocional; ella lo acusaba de torpe y poco romántico: “Si no fuera una estrella de cine, dudo que llegara a primera base con las mujeres”.En medio de este contexto, el 11 de mayo de 1958 nació Christian Devi. Según The Guardian: “Cuando llegó el momento de ponerle nombre al hijo [...] Kashfi se enfureció al enterarse de que Marlon lo había llamado Christian en honor a uno de sus amantes homosexuales, el actor francés Christian Marquand. Por eso, ella siempre lo llamó Devi, su segundo nombre, de origen hindú, que designa el aspecto femenino de lo divino”.La joven actriz se volcó enseguida al alcohol y los fármacos. “Sufrimiento mental grave, desamparo, daño”También se volcó a la violencia, lo que no ocultó en su libro. Por el contrario, recordó, por ejemplo, que en 1957 lo había golpeado porque llegó tarde a buscarla al aeropuerto de Honolulu: “Conducía a 75 mph. Me giré y le di una bofetada, un fuerte manotazo en la cara. Casi pierde el control del coche y luego lo detuvo en seco en la autopista. ‘¿Por qué hiciste eso?’, preguntó. ‘Vos me lo pediste’, le dije. Fue la primera vez que le pegaba a él (o a cualquiera). Presagiaba muchas peleas por venir”.También reconoció: “Quizás como consecuencia de la lucha por la supervivencia, bastaba un cambio en su mirada para hacerme estallar en furiosos ataques de ira, durante los cuales le tiraba del pelo a Marlon, le arrojaba platos y lo agredía con una catarata de insultos [...] Entre estallidos de furia y escalofríos de un silencio calculado, entre borracheras y episodios de aparente locura, seguíamos manteniendo una apariencia de comportamiento racional. Sin embargo, los intervalos de tranquilidad eran ca
Fuente: La Nación