Los planes secretos de Cristina para enfrentar a Milei

Cristina no pierde centralidad en el peronismo, pero dejó de ser kirchnerista. ¿Y eso?Líneas abajo veremos el despliegue de su estrategia, la que medita y bosqueja desde su panóptico no elegido de San José 1111. La moneda está en el aire, pero ella piensa en dos colinas a conquistar: correrse hacia el centro de la escena electoral con personajes sin pasado polémico en la política y en la cooptación de la estratégica provincia de Córdoba, la que les dio el triunfo en el balotaje tanto a Mauricio Macri como a Milei.Desde ese búnker estudia (inglés y estrategia política), piensa, diseña planes, mientras arregla estéticamente su dentadura con el doctor Carlos Cecchi, odontólogo especialista en colocar carillas dentales carísimas a las celebrities. Desde su cautiverio, sin el desgaste del día a día, la expresidenta ve las cosas más claras, aunque todo depende de algo central: si hay o no PASO.A pesar de que el tiempo apremia, los muy informados apuestan a que las primarias finalmente se van a suspender. El mayor problema son los radicales. El senador Maximiliano Abad, por caso, ya adelantó a los íntimos su voto negativo. Pero Diego Santilli, el gran seductor político de Karina Milei –a quien bautizó “el hada madrina de la minería”– tendría asegurados los votos de los legisladores que les responden a Jalil (Catamarca), Jaldo (Tucumán), Sáenz (Salta) y Orrego (San Juan). La jefa K se frota las manos y cuenta los tantos. En su estrategia de elegir a dedo al candidato del PJ lo que le suma es la unidad. Para Kicillof, en cambio, lo que pavimenta su independencia es el dispositivo político de las PASO.Esta semana, el gobernador dio un paso fundamental hacia su autonomía afirmando su compromiso público de no someterse al dedo de su ex madre política. ¿Matricidio o filicidio? Parece una novela turca, pero es solo el peronismo definiendo su sucesión que, como decía el politólogo Carlos Floria, suele ser el espectáculo más atractivo en la carrera por el poder.En la confusión, Kicillof venía diseñando una visita a Cristina Kirchner para una fecha cercana a la Navidad, aunque algunos colaboradores platenses del gobernador se lo desaconsejaron rotundamente. “El día que llegues a San José 1111 te convertís en Alberto Fernández”. Porque, como dice el analista Carlos Germano: el peronismo no vota gerentes. Vota jefes.Cristina está poniendo los huevos en otra canasta, a pesar de que esta semana dijo a The Washington Post que no descarta ser, ella misma, la candidata en 2027 si recupera sus “derechos políticos”, a través de la estrategia internacional que lleva adelante, junto con sus abogados, buscando una revisión de su condena ante el Comité de Derechos Humanos de la ONU.En las últimas semanas se dedicó a buscar un candidato presidencial de centro digerible y, por qué no, atractivo para el electorado independiente que pretende capturar. Buscó a quien fuera su archienemigo, Daniel Hadad, empresario mediático de amplia trayectoria. ¿Por qué? El empresario tiene una imagen negativa del 30% –escasa, si se la compara con Sergio Massa, que trepa a más del 60– y un desconocimiento del 50%. ¿Qué significa? Que, si bien es muy conocido en el círculo rojo, el hecho de que la mitad de la Argentina no lo conozca fue tomado por Cristina como un activo para trabajar.Hadad desechó la oferta, para la que fue invitado a una reunión especial, pero ella no pierde la esperanza y sigue pensando en un perfil similar. No es fácil, pero tampoco es imposible. La segunda apuesta es aún más creativa. Ahora es la madre política la que parece querer entonar nuevas canciones. Cristina está pensando en Natalia de la Sota. Limpia de pasado y con un padre dialoguista, al estilo del cordobesimo peronista. ¿El escollo? Córdoba tiene el anti-K incrustado en su ADN y la hija de José Manuel de la Sola corre el riesgo de ser contaminada por el dedo de su madrina. Menudo dilema.Cristina tampoco descarta a Massa porque sabe que, en la Argentina política, puede pasar cualquier cosa. Literal.El exministro, persistente como pocos, volvió a ganar confianza (es un decir, en su caso) en el territorio emocional y político de la jefa K. Por eso se reunieron con el estratega político brasileño André Janones, conocido en la política de su país como “el general de Lula”. El polémico Janones viajó a la Argentina para mantener extensas reuniones de trabajo con ambos.Fue Santiago Caputo quien recogió el guante en X y, en un extenso posteo, escrito con su sello, aconsejó: “Dado que ninguno de ustedes entiende nada de la materia y se suben a cualquier bondi con tal de mantener cierta esperanza de hacerse con el poder, paso a explicarles que por más herramientas tecnológicas que tengas a disposición si tu mensaje es una mierda no hay nada que te pueda salvar”.Y termina Caputo, el menor: “Lo único determinante para ganar (o perder) una elección es el mensaje”. No hay duda de que tiene razón. Milei ganó en 2023 con un diagnóstico preciso y un mensaje disruptivo. ¿Y Cristina?Si Karina es la reina de la minería, Cristina también lo es, pero en el terreno de sacar conejos de la galera. No la subestimaría.

Fuente: La Nación