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Las incógnitas que abre la vuelta de María Corina Machado a Venezuela
Han pasado varios días desde que Filemon Muñoz Sirit, un venezolano que vive en la Argentina, se enteró del sorpresivo regreso de la líder opositora María Corina Machado a su país natal. Aún así, todavía no logra contener las lágrimas al hablar del suceso que movilizó a Venezuela el domingo pasado. “Es una gran emoción la que se siente. Es la esperanza de renacer de un pueblo noble y valiente que ha hecho todo”, esbozó conmovido en conversación con LA NACION. “Esta patria, como parió al libertador Simón Bolívar, también parió a la libertadora María Corina Machado. Ella es la esperanza de que Venezuela retornará a la senda de la democracia”.Esa misma expectativa que siente este encargado de un edificio porteño se palpó en diversas ciudades de Venezuela el fin de semana, donde la Premio Nobel de la Paz fue recibida por miles de sus seguidores. Machado volvió después de casi diez meses en el exilio con el respaldo popular intacto, pero su desafío ahora será convertir ese capital político en poder efectivo para incidir en la transición a la democracia y acelerar el camino hacia las elecciones.Con banderas venezolanas y gritos de “¡Libertad!“ y ”Elecciones ya", el fin de semana miles de personas se volcaron a las calles para celebrar el regreso seguro de la opositora, que se produjo después de siete intentos fallidos. Su vuelta era una de las exigencias de quienes reclaman una restauración democrática tras la intervención militar estadounidense y la captura de Nicolás Maduro, el 3 de enero. En una inédita conferencia de prensa el jueves en la Universidad Católica Andrés Bello (Ucab), Machado resaltó que volvió al país para movilizar a la población, que dijo debe ser protagonista de la transición hacia la democracia. Su presencia en el país busca potenciar la presión sobre el chavismo y sobre Washington para que se fije una fecha electoral.“La fecha de la elección es la fecha de la liberación. Esto se aceleró. Vinimos a terminar la tarea”, exclamó Machado, horas después de la cadena nacional de la presidenta interina de facto, Delcy Rodríguez, quien afirmó que habrá elecciones el próximo año.Machado llega con la legitimidad popular que las movilizaciones del fin de semana volvieron a poner en evidencia. Incluso después de meses fuera del país, su capacidad de convocatoria parece ser la misma que durante la campaña electoral de 2024. Si hoy fuesen las elecciones presidenciales, el 60,6% de los venezolanos votaría por ella, contra apenas un 3,6% que elegiría a la presidenta interina de facto, Delcy Rodríguez, según el último relevamiento de la encuestadora Meganalisis. Sin embargo, el desafío es convertir ese respaldo en resultados concretos. “Políticamente, su panorama es complejo porque tendrá que ver cómo presiona por una cronograma electoral para 2027 y cómo asegura que el gobierno ceda levantándole su inhabilitación para poder ser candidata, cuestión que se va a definir en la mesa de conversaciones donde ella no está participando directamente y que además tiene el visto bueno del gobierno de Estados Unidos”, analizó en conversación con este medio el analista venezolano Mariano de Alba.Al momento, Machado no se encuentra en comunicación con el gobierno de Rodríguez ni con la mesa de diálogo, encabezada por Dinorah Figuera, que negocia con el chavismo, según confirmó ella misma en la conferencia de prensa del jueves.“Lo más probable es que ella busque un canal directo con actores del gobierno, pero hoy por hoy no luce muy probable”, agregó De Alba. “El riesgo está en las expectativas. Sus seguidores esperan elecciones en 2027, mientras que la propia Figuera habla de finales de 2027 o inicios de 2028. Si pasan los meses y la mesa produce acuerdos sin ella, o si no logra ser habilitada, podría haber frustración”. En esa misma línea opinó Miguel Ángel Martínez Meucci, profesor de la Universidad de las Hespérides, quien dijo a LA NACION que “los términos de la negociación actual son distintos” a los que Machado había propuesto en el Manifiesto de Panamá, “y en principio no entra en sus planes la idea de participar en este proceso tal como está planteado”.En tanto, la respuesta del chavismo fue confrontativa. La presidenta interina de facto, Delcy Rodríguez, acusó a Machado de montar un “show” con su sorpresa en el país y señaló que “quienes le han hecho daño a Venezuela, quienes pidieron sanciones, agresiones externas, tengan algo de remordimiento y arrepentimiento”. En esa dirección se expresó, también, el secretario general del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), Diosdado Cabello: “Dejen el show, que asuma la responsabilidad de lo que dijo e hizo (...) quienes vengan con el juego de la desestabilización se van a estrellar”.ATENCIÓN: Delcy Rodríguez califica como un "show" el regreso de @MariaCorinaYA. Dice que podía haber ingresado al país por un aeropuerto. pic.twitter.com/p3JMU0Kn19— Gabriel Bastidas (@Gbastidas) October 26, 2026“El juego del Rodrigato será ralentizar al máximo y jugar al desgaste de la líder, pero tras el recibimiento se ve un liderazgo muy sólido a más de dos años de la elección 2024″, dijo a LA NACION Carmen Beatriz Fernández, analista en comunicación pública y consultora en Dataestrategia.La Misión Internacional Independiente de Determinación de los Hechos de la ONU advirtió semanas atrás que el aparato represivo de Venezuela permanece intacto, a pesar de los cambios políticos y las excarcelaciones - que adeudan a unos 322 presos políticos. Aun así, tras las movilizaciones del fin de semana no se registraron detenciones arbitrarias ni denuncias de represión, según la organización independiente Foro Penal, algo esperanzador en una población acostumbrada a las respuestas violentas del régimen. El simple hecho de que Machado haya brindado una conferencia de prensa en el auditorio de una universidad en Caracas a sala llena ya es considerado por muchos venezolanos como un gran avance en la dirección correcta. “Es una señal de cambio”, decían universitarios en la antesala del evento el jueves, según Efecto Cocuyo.Algunos analistas consultados remarcaron que esto podría deberse a un cálculo de Rodríguez, cuya estabilidad depende de su relación con Washington, y teme tensar ese vínculo. “El país hoy es otro bastante distinto al del 2 de enero. Hubo mejoras importantes en términos de libertades y de derechos humanos. Eso no satisface a los pedidos políticos y electorales de los venezolanos, pero sin dudas estamos ante un país que es mejor al que había hace diez meses”, indicó Fernández.La gran incógnita, destacó De Alba, es lo que pase una vez que la gente se vuelque a las calles “a presionar por una fecha electoral y posiblemente a cuestionar la negociación promocionada por Washington”.La relación con EE.UU.El vínculo de Machado con el gobierno de Trump, que atravesaba un momento de tensión, también está por verse. La dirigente opositora había denunciado siete intentos fallidos de regresar a Venezuela, sin señalar a los responsables, aunque algunos analistas apuntaban a la Casa Blanca.El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, afirmó que el regreso de Machado fue fruto de una negociación semanas atrás entre la administración Trump y el gobierno de Delcy Rodríguez, y negó haberlo impedido en ocasiones anteriores. Además, confirmó el lunes que la presidencia deberá quedar vacante en 2027, una vez que se reforme el Consejo Nacional Electoral (CNE) y el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) para “celebrar elecciones creíbles”, según el comunicado de prensa del Departamento de Estado.“La mejor prueba de que el plan avanza es que María Corina Machado pueda regresar, permanecer y trabajar sana y salva en Venezuela”, indicó Meucci, quien señaló que su regreso probablemente contribuya a robustecer el desplomado respaldo de los venezolanos a la administración Trump, justo antes de las elecciones de medio término.“Washington está tratando de mediar entre distintos intereses. Tiene que gestionar a los Rodríguez, su socio en los acuerdos petroleros, y a Machado, la líder con mayor respaldo popular y con apoyo del Congreso estadounidense”, puntualizó De Alba. “El presidente Trump no ha dado ninguna señal de que piensa cambiar de socio y su prioridad son los acuerdos petroleros. Por otro lado, Machado corre riesgos si crítica frontalmente la estrategia de Estados Unidos, hasta ahora ha sido muy reacia a hacerlo”, agregó.
Fuente: La Nación