La Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores (UATRE) y VISEC convocaron este jueves en la Bolsa de Cereales de Buenos Aires un encuentro centrado en el trabajo rural registrado como una condición clave para abrir mercados de exportación.
Sucede que el reglamento 1115 de la Unión Europea que se aplicará a partir de 2027 no solo impone que los productos que se exporten allí provengan de campos “libres de deforestación”, sino también que se cumplan todas las normativas laborales vigentes.
Por ese motivo, en la reunión se expuso la “Constancia de Legalidad” como una “herramienta” relevante, precisamente en un escenario en el que el reglamento europeo EUDR para soja y carne bovina exige a los productores demostrar legalidad laboral, más allá de la trazabilidad ambiental.
MARTÍN REDRADO Y EL EMPLEO EN EL CAMPO
En ese marco, el ex presidente del Banco Central de la República Argentina (BCRA), Martín Redrado, presentó la propuesta de su Fundación Capital, pensada para toda la cadena de valor con la idea de “promover la ampliación del empleo formal y de calidad” y a su vez, genere un campo “más competitivo”.
El economista hizo hincapié en la necesidad de formalizar a los trabajadores en situación de informalidad, al margen del nivel de competitividad que hoy ya alcanza el agro argentino.
La pregunta que motivó el trabajó que la fundación presentó fue cómo generar más y mejores mercados de exportación, mientras el sector público argentino equilibra la macroeconomía, con la reducción de retenciones y el equilibrio presupuestario.
Y si bien reconoció que los derechos de exportación (DEX) forman parte de los impuestos distorsivos que hoy se lleva el Estado y que requieren de una solución, este trabajo busca ir más allá.
“La producción tarda dos años en equivaler el efecto ingreso, por eso, incorporamos el vértice de trabajo”, explicó.
Primero, diferenció que “hay un agro que produce en todo el territorio y exporta”. Y dio números sobre ese aporte a la cadena agroindustrial: 32 cadenas de valor distribuidas en el país, 1,5 millones de puestos de trabajo y 65% de participación en las exportaciones.
En ese punto, destacó el equilibrio territorial de esa condición generadora de empleo del agro, que va desde Corrientes, Formosa hasta Santa Cruz y Tierra del Fuego.
“Pero el campo que trabaja tiene ciertos problemas”, remarcó. Y ahí es cuando entran el empleo informal, los bajos salarios y las condiciones estructurales “rezagadas” del trabajador. El punto común del trabajo: la unión entre “el campo que exporta” y “el campo que trabaja”.
Este gráfico ilustra una caída relativa de Argentina con respecto a competidores directos como Brasil, Uruguay y Paraguay. Fuente: Fundación Capital.
“Las políticas públicas que ha tenido Argentina no nos han permitido seguir con el ritmo de crecimiento que han tenido los principales países de la región”, atribuyó Redrado al diagnóstico que, según la fundación, oculta la caída relativa.
UN MODELO BILATERAL AGOTADO
Ese estancamiento fue planteado como un juego de suma cero: empresarios y productores por un lado que reclaman rentabilidad, baja de DEX y una nueva Ley de Semillas, y un Estado que condiciona cualquier concesión tributaria sin la formalización de trabajadores.
En el medio, nadie se ocupa de diseñar el trabajo porque se desincentiva la contratación del trabajador registrado.
“La rebaja de retención no genera automáticamente formalización”, dijo Martín Redrado. Fuente: Fundación Capital.
Y ahí residiría el problema de dejar por fuera el pilar del “empleo digno”. No como una concesión unilateral, sino como una necesidad para legitimar la reducción de impuestos.
Redrado ilustró ese modelo agotado con una radiografía sobre el nivel general de informalidad. Y las conclusiones fueron directamente proporcionales: a menos instrucción, mayor desprotección.
En la foto, la región más preocupante quedó pintada de naranja: son las regiones del NOA y del NEA, que tienen un menor nivel de formalización. En cambio, la región pampeana quedó debajo del promedio.
“Tenemos un problema de capacitación, también, en términos de tecnologías”, completó.
¿SE PUEDE RESOLVER LA INFORMALIDAD BAJANDO RETENCIONES?
A esta altura de la disertación de Redrado fue cuando llegó uno de los puntos principales de su exposición: dejó en claro que la baja de retenciones no impacta automáticamente en la formalización laboral. “No tuvo un efecto sobre el empleo y la calidad del mismo”, sostuvo contundente Redrado.
Para llegar a esta conclusión, comparó distintos estudios bastante conocidos en el mercado: la metodología de elasticidades del FMI, el modelo de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), el Plan del Consejo Agroindustrial Argentino (CAA) –que preside Gustavo Idígoras, el presidente de VISEC– y un análisis teórico de Alberto Porto, el reconocido economista de la Universidad Nacional de La Plata y recientemente distinguido Doctor Honoris Causa por su trayectoria en la investigación.
“Lo que han incorporado estos trabajos es cuánto mejora la rentabilidad o la producción del sector bajando los DEX, pero no el factor empleo”, indicó.
De todos, el único que reconoce una mayor demanda del empleo generado por la baja de DEX fue el último, aunque sin cuantificación. De ese estudio –el de Porto– destacó que la eliminación de retenciones beneficia financieramente a las provincias, que son las encargadas de los servicios sociales para los trabajadores.
El CAA, por su parte, sí cuantificó el empleo (878.381 puestos adicionales, un 40% en diez años), pero advirtió algo clave: esa cifra no distingue entre empleos informales y registrados. Una advertencia que, además, ilustra la problemática de fondo que plantea la fundación.
El ex Presidente del Banco Central de la República Argentina, Martín Redrado, en el encuentro en la Bolsa de Cereales de Buenos Aires. Foto: UATRE.
Para demostrar que la ecuación entre el Estado, los trabajadores y el sector empresarial es posible, Redrado explicó que una reducción a cero de los principales derechos de exportación que hoy tiene Argentina, implica la pérdida de 0,7% del producto. En cambio, se gana en términos de IVA y ganancias, en aumentos de la actividad económica (ambos coparticipables a diferencia de las retenciones) y en incentivos para la provincia.
De ahí, una de las primeras conclusiones :“Con la reducción de las retenciones y con el aumento que tendrán las provincias en términos de coparticipación de ganancias, pueden y deben eliminar ingresos brutos para toda la cadena productiva del sector agroalimentario”, mencionó.
También tributos (como impuestos a los combustibles) y la formalización de semillas.
La novedad, según Redrado, debería ser planteada en conjunto con el sector público. “Y es que no solo se elimina la rentabilidad del campo, sino que eliminamos un impuesto totalmente distorsivo solo para la cadena de agroindustria”.
En ese punto, reforzó la propuesta: “Te conviene formalizar trabajadores, porque es la única manera de que la reducción de retenciones sea sustentable”.
“La formalización laboral es la pieza de cierre que financia la baja de retenciones”, cerró.
Agro & Campo
Una propuesta de Martín Redrado: bajar retenciones y formalizar el empleo rural pueden ir de la mano
Fuente: InfoCampo