Si lo dicen los asiáticos… China e India se disputan el negocio mundial de los agroquímicos y sus empresarios anticipan que vender barato ya no será suficiente

En medio de tensiones geopolíticas, exigencias ambientales y competencia global, en la industria de agroquímicos asiática se debate quiénes serán los que impondrán sus reglas durante las próximas décadas. El gran botín a dividirse es el resto del mundo, y el activo, un infaltable: los principales insumos que necesita la producción agropecuaria.
China o India. India o China. Durante la última edición del foro AgriBusiness Global Trade Summit, celebrado en Las Vegas, representantes de grandes empresas asiáticas reconocieron que la batalla se libra entre ambos países. Pero ya no alcanzará con competir por precio, sino que serán otros importantes activos los que determinarán el futuro de la cadena de abastecimiento agrícola.

Entre las conclusiones de aquel importante encuentro, que reunió a los líderes de la industria a nivel global, se destaca una certeza: la confianza se impone sobre precio y los próximos años el mercado premiará a los proveedores que cumplan con estándares de propiedad intelectual, que construyan vínculos de largo plazo y construyan una buena imagen.
En eso coinciden los empresarios más influyentes de China e India. “La última década se trató de quién es el mejor o el proveedor más barato. La próxima trata sobre quién es el más confiable”, destacó Abhishek Aggarwal, presidente y director de operaciones de Bharat Rasayan, la firma con sede en Nueva Delhi que produce insecticidas, herbicidas y fungicidas.
“Existe un modelo llamado construcción de confianza”, sostuvo por su parte David Li, vicepresidente de la fabricante china SPM Biosciences. El modelo, describió, consta de tres patas: “La primera es la habilidad, la segunda es la amabilidad, el afan de ayudar a los agricultores, y la tercera es la toma de riesgos. Las empresas toman el riesgo por los agricultores y entienden lo que estos necesitan”, postuló.
El mercado argentino de fertilizantes opera con lo justo ante productores que se habituaron a comprar a último momento

Para la industria química, el suministro global es la principal rama del negocio, hoy en parte obstaculizado por los conflictos geopolíticos. El bloqueo reciente del Estrecho de Ormuz, en a causa de la guerra entre Estados Unidos e Irán, tuvo un impacto muy considerable sobre la provisión de insumos para el agro, y el cimbronazo se sintió, fundamentalmente, en el precio de los fertilizantes.
Respecto a eso, los líderes asiáticos coinciden en que sostener el suministro será, sin lugar a dudas, una ventaja competitiva. “Es mejor que nos adaptemos a este escenario geopolítico. Cuanto más rápido lo hagamos, mejor para todos nosotros”, expresó Abhijit Bose, presidente ejecutivo y director de operaciones de la firma india Tagros Chemicals.
La discusión apunta a qué proveedores podrán seguir abasteciendo con un escenario incierto. Y aunque no se sabe a ciencia cierta si este mundo en conflicto será parte de la “nueva normalidad”, el sector mira hacia adelante y reconoce que ya no llevarán la voz cantante los costos o las materias primas, sino la logística.

Con una agenda global que exige mirar cada vez más las exigencias ambientales y trabajar en innovaciones constantes, la industria agroquímica tiene una ventaja por explotar: la que aporta la inteligencia artificial en la cadena de suministro, la logística, la fabricación y la investigación y el desarrollo.
En Oriente, confían en que ese desarrollo podrá modificar la competencia a futuro, y, aunque las dos potencias lograron buenos avances, en India reconocen que la ventaja de su competidor es arrolladora.
“A día de hoy, es China quien tiene la ventaja en términos de IA en química agrícola y desarrollo de nuevas moléculas,” expresó Aggarwal durante el encuentro llevado a cabo en Las Vegas.
Esa carrera ya tiene un correlato en las inversiones. Por poner un ejemplo, Syngenta comenzó a construir en Shanghái un centro de innovación en protección de cultivos, que prevé poner en marcha en 2028. La investigación apoyada en inteligencia artificial abarcará nuevas moléculas, productos biológicos y salud del suelo y será el tercer centro de este tipo dentro de la red global de la compañía, junto con los de Suiza y Reino Unido.

Fuente: Bichos de Campo