La mora bancaria volvió a crecer y de manera generalizada en marzo

La tasa de irregularidad en el pago de créditos bancarios —la mora— volvió a crecer en marzo pasado al llegar al 7%, unos 0,3 puntos porcentuales por encima del mes previo y 3,5 veces más alta que en marzo de 2025. Esto significa que ya alcanzó su mayor nivel en 21 años.Ese promedio volvió a trepar de la mano de un nuevo avance del 0,2% en el coeficiente de mora del crédito a las empresas, que llegó así al 3,1%, impulsado por problemas para cobrar créditos concedidos a firmas vinculadas al sector de la construcción (5,9%) y al comercio (4,6%).Pero, principalmente, lo hizo por otra suba del 0,3% en el indicador de irregularidad de las financiaciones a los hogares, que escaló hasta el 11,5% (+8,3 puntos interanuales) y creció del 13,7% al 14,2% entre los préstamos personales.Los datos, que confirman que sigue el deterioro, surgen del Informe de Bancos publicado hoy por el Banco Central (BCRA), con cifras hasta el cierre del tercer mes del año. Para las autoridades del ente monetario y algunos banqueros, estos números marcarían el “pico” antes de un cambio de tendencia que comenzaría a verificarse en los próximos meses.“El proceso de digestión de la mora está muy avanzado. Muchos bancos ya han visto el pico de la mora, algunos en diciembre y otros en febrero o marzo. El impacto de la mora sobre los resultados de los bancos cada vez es más marginal y, sobre el sistema medido en pesos, es bastante acotado. Eso hace que algunos bancos ya hayan empezado a retomar una política de expansión del crédito”, dijo públicamente el presidente del BCRA, Santiago Bausili, en una conferencia en la que negó toda posibilidad de disponer por normativa planes generales de refinanciación.Gustavo Manríquez, CEO de Banco Supervielle, fue algo más prudente al respecto. “Se observa que la mora ya no crece. No diría que estamos en pleno descenso, pero sí estamos en un pico que se amesetó. Y creo que faltan un par de meses más para poder ver una mejora o una disminución”, dijo a LA NACION sobre un movimiento incipiente que comienza a reflejarse en el segmento de personas. Fue en el marco del encuentro AIFI 2026, organizado en el Hilton Buenos Aires.En ese mismo evento, su colega Juan Parma, CEO de Banco Macro, sostuvo que observaron una “reversión” desde abril, especialmente “a nivel familias”.“Entre individuos, lo que estamos viendo en nuestro banco es que la mora, sin el arrastre del sistema, se estabilizó, bajó un poquito en marzo y volvió a bajar en abril”, detalló el ejecutivo.Otros banqueros no son tan optimistas, básicamente por el impacto que el temprano inicio de las temperaturas más bajas ya mostró sobre los ingresos de los habitantes del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA).Vale recordar que, según el último informe del Observatorio de Tarifas y Subsidios del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP), que depende de la Universidad de Buenos Aires y el Conicet, una familia promedio del AMBA sin subsidios necesitó en mayo $249.834 para cubrir sus gastos de luz, gas, agua y transporte, cifra que representó un salto mensual del 17,5% respecto de abril.“Entre correr el riesgo de que le corten la luz o el gas, o ponerse al día con el banco, ¿qué elegirías?”, preguntó a este cronista un banquero privado. El directivo dijo que no espera un cambio de tendencia sustancial para los próximos meses, aunque sí cree que la mora dejará de crecer “porque los bancos originamos menos créditos que antes y porque todos estamos muy activos en ofrecer refinanciaciones ni bien detectamos mora temprana”.Desde la consultora LCG recordaron que el aumento de la morosidad en los préstamos destinados a familias está vinculado a la combinación de “tasas de interés activas altas y falta de mejora en los salarios”, en un contexto en el que la tasa de interés real que se paga por esas financiaciones “supera a la inflación, lo que impide que las deudas pierdan valor con el tiempo”.Esas condiciones se mantienen en un contexto en el que las tasas pasivas —las que pagan los bancos por captar ahorros— y las tasas activas de corto plazo para empresas se desplomaron en las últimas semanas. La tasa de adelantos en cuenta corriente, por ejemplo, ronda hoy el 25%, cuando era del 52% en febrero. Sin embargo, las vinculadas a préstamos personales o familiares apenas se acomodaron levemente a la baja.La morosidad del crédito al sector privado siguió subiendo en marzo, aunque el dato dejó varios puntos interesantes:La mora en tarjetas se amesetó, en línea con lo que vienen mostrando varios proveedores.Algo similar ocurrió en prendarios, donde la suba se desaceleró… pic.twitter.com/kOhpCsaNcl— Federico Filippini (@efefilippini) May 22, 2026De hecho, la tasa nominal anual de los préstamos personales promedia hoy el 64,8%, cuando en febrero era del 69%. Triplica el actual nivel de inflación proyectada para los próximos 12 meses y complica toda posibilidad de normalización en el corto plazo.El economista Federico Filippini, pone el foco en los datos más esperanzadores que trajo el informe. “La mora en tarjetas se amesetó, en línea con lo que vienen mostrando varios proveedores. Algo similar ocurrió en prendarios, donde la suba se desaceleró sensiblemente. Los créditos personales siguen siendo el principal foco de deterioro dentro del crédito a familias”, enumeró.Aún así reconoció que la que se está acelerando “con fuerza” es la irregularidad en créditos concedidos a empresas,lo que le hace pensar que el punto de inflexión de la morosidad recién se daría “entre junio y julio”.El informe del BCRA también reconoció que en marzo creció el rechazo de cheques por falta de fondos (medido sobre el total compensado) tanto en cantidades como en montos reales. “En cantidades, el indicador se incrementó 0,23% hasta 2,22%, mientras que en montos reales se incrementó 0,09% hasta 1,60%. Frente al mismo mes de 2025, ambos indicadores acumularon incrementos de 1,04 puntos porcentuales en cantidades y 0,82 puntos porcentuales en montos”, detalló.
Leer nota completa en La Nación →