Economía
Una empresa agropecuaria con una historia desde 1885 y otra que viene de 1930 entraron a la red de Bayer
Dos empresas agropecuarias familiares, una de Santa Fe y otra de Córdoba, se incorporaron a una red de productores que trabajan con nuevas tecnologías y prácticas agrícolas para mejorar la producción y cuidar los recursos naturales. Se trata de Agropecuaria Las Cañadas, de la familia Bruno, ubicada en Susana, cerca de Rafaela, y del establecimiento San Lorenzo, de la familia Mosso, en Río Cuarto. Ambas se sumaron al programa ForwardFarming Members de Bayer, que ahora cuenta con 16 productores en la Argentina.La iniciativa, lanzada en 2024, reúne a establecimientos de distintas regiones del país para probar tecnologías y prácticas de agricultura regenerativa en condiciones reales de producción. El objetivo es conocer sus resultados, mejorar el uso de los recursos y compartir las experiencias con otros productores. “No buscamos que todos los Members hagan lo mismo. El valor de la red está justamente en tener productores, ambientes y desafíos diferentes”, explicó Matías Flynn, líder de Sustentabilidad de Bayer Crop Science Cono Sur.Según señaló, cada experiencia permite conocer mejor las necesidades de los productores y evaluar nuevas herramientas. “Innovar también es animarse a incorporar nuevas herramientas, ver qué sucede en el lote y aprender de esos resultados”, precisó. En Susana, provincia de Santa Fe, la historia de la familia Bruno en el campo comenzó en 1885. Durante buena parte de su trayectoria, el establecimiento estuvo dedicado a la producción animal, principalmente a la lechería y la ganadería. Sin embargo, a fines de la década de 1990 inició una transformación hacia la agricultura y actualmente Las Cañadas se dedica exclusivamente a esa actividad.Con los años, la empresa incorporó herramientas de agricultura de precisión, siembra y fertilización variable, además de plataformas digitales que permiten reunir información de los lotes y mejorar las decisiones de manejo. Desde hace aproximadamente tres años también mide la huella de carbono del cultivo de soja, una herramienta que permite conocer las emisiones de gases de efecto invernadero asociadas a su producción.En paralelo, el establecimiento mantiene rotaciones de cultivos y esquemas de reposición de nutrientes para conservar o aumentar la materia orgánica del suelo. Entre los próximos pasos está la incorporación de cultivos de servicio, con los que busca reducir los problemas de erosión hídrica y mejorar la cobertura del suelo. La incorporación a la red permitirá a la familia probar nuevas tecnologías en su propio sistema productivo e intercambiar información con otros establecimientos.En Córdoba, la familia Mosso tiene una trayectoria agropecuaria que comenzó en 1930. Actualmente, la empresa está dirigida por la cuarta generación, mientras que la quinta comienza a participar de la actividad. “Silencio estatal”: productores bonaerenses fueron a la Justicia contra el ministerio de Katopodis por las obras hidráulicasEl grupo produce soja, maíz y trigo en unas 5900 hectáreas, distribuidas en cinco establecimientos del sur provincial. Su producción anual ronda las 25.000 toneladas de granos. Uno de esos campos es San Lorenzo, que cuenta con 250 hectáreas bajo riego subterráneo y fue el elegido para incorporarse a la red.La empresa combina siembra directa, rotación de cultivos, fertilización variable según las características de cada ambiente y cultivos de servicio, una práctica que utiliza desde hace siete años.Uno de los resultados más importantes está relacionado con el uso de tecnología para las aplicaciones agrícolas. Mediante sistemas de aplicación selectiva con cámaras, el establecimiento logró reducir en promedio un 40% el uso de agroquímicos, con ahorros superiores al 90% en algunas aplicaciones, según informó la empresa.Otro de los desafíos que enfrenta San Lorenzo es la compactación de los suelos, un problema que puede limitar el crecimiento de las raíces y afectar el desarrollo de los cultivos. Durante una jornada realizada en el establecimiento, productores y especialistas analizaron distintas herramientas para detectar esta situación y alternativas de manejo para reducir sus efectos.La familia Mosso también tiene una larga vinculación con los grupos CREA. Fue una de las fundadoras del CREA Río Cuarto en 1963 y, desde entonces, participa de espacios de intercambio de experiencias entre productores. “En nuestra familia llevamos casi cien años produciendo y más de sesenta trabajando en CREA. Eso nos enseñó el valor de compartir experiencias y aprender con otros”, afirmó Leopoldo Mosso, gerente general de Grupo Mosso.El empresario destacó la importancia de mantener la productividad sin descuidar los recursos naturales. “Estamos convencidos de que producir más y cuidar el suelo y el agua no son objetivos contrapuestos: es la manera de sostener la producción en el tiempo y de que el campo pueda seguir pasando de una generación a la siguiente”, sostuvo.ForwardFarming Members comenzó a funcionar en la Argentina en 2024 como parte de una plataforma global de Bayer. A diferencia de un esquema único de producción, el programa reúne a establecimientos independientes que enfrentan problemas diferentes, relacionados con el suelo, el agua, la biodiversidad y el manejo de los cultivos. La propuesta consiste en evaluar tecnologías y prácticas agrícolas directamente en los campos, para conocer cómo funcionan en distintas condiciones productivas.Además, se organizan jornadas en las que productores, asesores y especialistas pueden conocer las experiencias, comparar resultados y analizar qué herramientas podrían utilizar en sus propios establecimientos.
Fuente: La Nación