La cadena de nutrición animal pidió medidas concretas y el secretario de Agricultura contestó con un tango: “Como diciendo patrón, ya sabe si anda sin plata…”


Pobre Gallo Bataraz es un estilo criollo argentino con letra de Adolfo Herschel y música de José Ricardo, que popularizaron Carlos Gardel y otros grandes cantores de tango. Se trata de una “alegoría donde el gallo de riña viejo o vencido representa al hombre que ya pasó su mejor época”, dicen los entendidos.
Por eso sorprendió que el secretario de Agricultura, Sergio Iraeta, la utilizara en su discurso para dar aliento a una platea compuesta por empresarios del sector de la nutrición animal que minutos antes había reclamado medidas concretas por parte del gobierno.
“Lo que voy a decir es técnicamente incorrecto, pero como le decía Carlos Gardel a su gallo bataraz, “pimentón y maíz molido no te han de faltar jamás”, cerró Iraeta su discurso al inaugurar este jueves el décimo congreso de Nutrición Animal, que en la Bolsa de Cereales realiza CAENA, la cámara que agrupa a unas 150 empresas dedicadas a la producción de balanceados para el ganado y las mascotas.

En ese auditorio, nadie entendió muy bien el sentido de esa metáfora.
Pobre gallo bataraz, / Nunca te echaré al olvido. / Pimentón y maíz molido, / No te han de faltar jamás. / Porque soy agradecido, / ¡Pobre gallo bataraz!
Según la canción, esa era la respuesta del dueño del gallo de riña a los picoteos hambrientos de su animal en su alpargata, reclamando comida en tiempos donde “Me picabas la alpargata / Como diciendo: “Patrón,Ya sabe si anda sin plata”.
No es novedad que el gobierno de Javier Milei anda sin plata (o mejor dicho, elige destinarla a otros fines como pagar la deuda y mostrar un sólido equilibrio fiscal) como para atender a los planteos de los sectores. Pero que el responsable de la política agropecuaria nacional apele a un tango para responder a los reclamos concretos de los empresarios ya parece demasiado.
Y eso que el reclamo concreto de CAENA no pareció demasiada cosa y mucho menos oneroso. Alejandro Bravo, el presidente de la entidad, habilitó el congreso diciendo que la Argentina estaba frente a una posibilidad inmensa de convertir sus proteínas vegetales (los granos) en proteína animal (carnes y leches), y que eso supondría exportaciones de mucho mayor valor, empleo y desarrollo. El empresario marcó que el momento para hacer ese cambio era el ideal, porque se sumaban demandas y acuerdos comerciales con los Estados Unidos, Europa, Japón y hasta Indonesia. “El mundo demanda proteína y mira a la Argentina”. sintetizó.
Nutrición animal: “Es impresionante la tecnología puesta para esto y todavía seguimos mejorando”, destaca Alejandro Bravo, presidente de CAENA, que confía en aumentar la exportación

Pero, no sin antes agradecer el buen diálogo existente con las autoridades del gobierno de Javier Milei, el presidente de CAENA enfatizó que “para que ese crecimiento sea sostenido hace falta eficiencia, sostenibilidad y coordinación entre todos los eslabones”, pero por sobre todo “el vínculo entre el sector privado y el Estado debe ser estable” para que pueda dar frutos, ya que “es momento de avanzar con reformas de base”, explicó.
Entre esas demandas reclamó Bravo: “Necesitamos bajar costos para mejorar la competitividad” mediante dos medidas concretas: eliminar derechos de importación sobre ciertos insumos estratégicos que s eutilizan en la formulación de balanceados (en especial los concentrados proteicos, que vienen del extranjero) y también reducir los niveles de percepciones de IVA y Ganancias, que en manos de ARCA le quitan capital de trabajo a las empresas.


Podría haber citado también el empresario uno de los versos de Pobre Gallo Bataraz para dar cuenta de la voracidad fiscal del Estado, que piden sea mas moderada:

“Y siga nomás la fiesta. / Porque en tus tiempos, ¡cuidao! / Era de larga tu espuela / Como cola de peludo. / Y a’más de ser entrañudo / Eras guapo sin agüeria, / Porque hasta el más corajudo / Sintió terror por tu espuela”.
Finalmente como parte de un Estado sin plata, al que le mordisquean las alpargatas, el concuñado Iraeta asistió al Congreso de CAENA sin anuncios para el sector. Solo habló de la posibilidad de amortizar algunos bienes de capital mediante el RIMI, de una “ley de modernización laboral que implica muchísimos beneficios”, y de un crédito del Banco Nación a tasa cero, para la compra de alimentos balanceados con un plazo de 90 días.
“Hay muchas cuestiones por resolver, los aranceles a insumos críticos están en carpeta, lo tenemos sobre la mesa, estamos trabajando en eso”, se excusó casi con vergüenza, finalmente consciente de que él, desde la Secretaría de Agricultura, no puede incidir en nada sobre una agenda que maneja Economía.
“Simplemente decirles que adhiero a todas las palabras sobre lo que genera la cadena alimenticia de la Argentina, en términos de divisas y de trabajo”, saludó a los presentes el funcionario.
Que por lo menos en esta ocasión no pidió aplausos a la platea, y dejó a todos paladeando un tango.
Si en los días de domingo / Había depositada, / Ya estabas de madrugada / Sobre el lomo de mi pingo. / Había que ver tu parada / Pocas plumas el domingo.

Fuente: Bichos de Campo