En el sector exportador argentino se está dando un fenómeno extraño. Al menos que hace tiempo no se veía: el complejo soja ya no es el motor del crecimiento de los embarques al exterior.
Las exportaciones agroindustriales argentinas crecieron 13,2% entre enero y septiembre, pero el principal complejo exportador del país no acompañó esa expansión. La soja generó US$ 14.696 millones, el 34,7% del total, aunque sus ventas retrocedieron 1,8% frente al mismo período de 2025. En cambio, el girasol, el maíz y la carne vacuna fueron los grandes impulsores del aumento de las divisas.
La agroindustria acumuló exportaciones por US$ 42.304 millones en los primeros nueve meses de 2026, unos US$ 4.928 millones más que en igual período del año pasado, de acuerdo con el informe mensual de exportaciones por complejos que elabora la Bolsa de Cereales para el Consejo Agroindustrial Argentino (CAA).
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El desempeño de septiembre también fue positivo. Durante ese mes, las ventas externas sumaron US$ 5.500 millones, con un incremento de US$ 658 millones, equivalente al 13,6%, frente a septiembre de 2025.
Sin embargo, detrás del crecimiento general hay un cambio relevante en la composición de las exportaciones. La soja continúa en el primer puesto por volumen de dólares, pero no fue la que empujó la mejora. Por el contrario, su complejo restó US$ 275 millones a la variación positiva acumulada entre enero y septiembre.
El dato permite distinguir dos cuestiones. Una es cuánto dinero genera cada complejo y otra es cuánto contribuye al crecimiento respecto del año anterior. La soja sigue siendo la principal fuente de divisas de la agroindustria, pero en 2026 fueron otras cadenas las que explicaron buena parte de la expansión.
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El girasol aparece como uno de los protagonistas más destacados. Sus exportaciones crecieron 81,9% en los primeros nueve meses del año y sumaron US$ 1.363 millones adicionales respecto de igual período de 2025. Fue el complejo que más contribuyó al aumento total, según el reporte.
El maíz también tuvo un papel central. Con exportaciones acumuladas por US$ 6.874 millones, registró un crecimiento interanual de 23,7% y aportó US$ 1.317 millones adicionales. El cereal se ubicó así entre los principales responsables de la mejora, pese a que su valor exportado durante 2025 había sido inferior al de 2024.
La carne y el cuero vacuno completaron el grupo de los grandes impulsores. El complejo acumuló ventas externas por US$ 4.105 millones, un aumento de 35,1% frente a enero-septiembre del año pasado. En términos absolutos, agregó US$ 1.065 millones al resultado exportador.
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Entre los tres complejos aportaron más de US$ 3.700 millones adicionales. Ese resultado ayuda a explicar por qué las exportaciones agroindustriales pudieron avanzar aun cuando la soja, que representa más de un tercio del total, tuvo una evolución negativa.
El informe también muestra que los porcentajes de crecimiento más altos no siempre corresponden a los sectores que más dólares agregan. Los complejos porcino, girasol y algodonero encabezaron las variaciones relativas de septiembre. Pero el punto de partida de cada actividad y su peso dentro de las exportaciones son determinantes para medir su impacto sobre el resultado general.
En el caso de la soja, el retroceso acumulado no impidió que siguiera liderando con comodidad el ranking por valor exportado. Los US$ 14.696 millones del complejo superaron ampliamente los US$ 6.874 millones del maíz y los US$ 4.105 millones de la carne y el cuero vacuno. Aun así, su participación en el crecimiento fue negativa, mientras otras cadenas ganaron protagonismo.
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La mejora tampoco fue uniforme entre todos los sectores. Además de la soja, los complejos avícola y sucroalcoholero estuvieron entre los que más amortiguaron el incremento de las exportaciones agroindustriales.
El escenario cambiario constituye otro dato de contexto. Según el reporte, el tipo de cambio real multilateral elaborado por el Banco Central se mantuvo estable respecto de agosto, aunque el promedio de 2026 se ubicó 3% por debajo del promedio de 2025. El informe registra esa evolución, aunque no atribuye el crecimiento exportador a una causa única.
Agro & Campo
Rebelde: La agroindustria argentina incrementó sus exportaciones, pero la soja dejó de ser el motor de ese crecimiento
Fuente: Bichos de Campo