El embajador de Francia negó que las protestas estén relacionadas con la inmigración y habló de “angustia generacional”

El embajador de Francia en la Argentina, Romain Nadal, definió como una “angustia generacional” la crisis de conmoción interna que atraviesa su país y sostuvo que el Gobierno de Emmanuel Macron busca “una salida política” a las demandas expresadas en las masivas protestas de los últimos días. Además, desligó las manifestaciones de la inmigración.En una entrevista con el programa Total Normalidad, de Futurock, el diplomático afirmó que la crisis tiene dos dimensiones: un profundo malestar social y político, especialmente entre los jóvenes, y otra un plan “insurreccional” de facciones violentas.“Hay una crisis de reivindicación de la juventud por un modelo educativo más justo y eficiente que integre mejor las nuevas tecnologías. La juventud tiene una insatisfacción que hay escuchar y el Gobierno francés tiene diálogo con ellos para encontrar una salida política a este problema que es una angustia generacional”, explicó.Y argumentó también que el “malestar político y social” obedece al aumento del precio de los combustibles que impacta sobre el poder adquisitivo de la ciudadanía. Respecto a los disturbios, dijo: “Las violencias son minoritarias y van a tratarse por la vía penal, además de tomar medidas para evitarlas. El debate debe ser pacífico”.En ese sentido, Nadal también se refirió a las investigaciones abiertas para determinar quiénes estuvieron detrás de los episodios violentos. Según él, existen indicios que apuntan tanto a grupos con motivaciones ideológicas como a personas que aprovecharon el contexto para cometer delitos.Protestas y disturbios en Francia“Creo que son grupos extremistas, pero las investigaciones dirán quiénes son. El número de personas que los integran es reducido, sabemos que un pequeño grupo de violentos puede someter a uno más grande”, expresó. El martes, el primer ministro francés, Sébastien Lecornu, denunció ante la Asamblea Nacional que existió “la planificación” de un esquema “insurreccional” impulsado por grupos de extrema izquierda y ultraizquierda. En sus declaraciones radiales, Nadal insistió en que la violencia no puede ser aceptada como forma de expresión política. “No podemos aceptar la violencia, en Francia somos democráticos”, afirmó.El embajador de Francia también rechazó que exista una vinculación entre la actual crisis y el fenómeno migratorio.“La inmigración es necesaria e histórica. Es un reto permanente, no es fácil hacerlo. Queremos controlar nuestras fronteras en un marco europeo, para que tengamos reglas comunes y lograr un control más efectivo de la inmigración”, sostuvo.Sin embargo, reconoció que Francia enfrenta un desafío de integración de toda la sociedad. “Nosotros somos un crisol de poblaciones que vinieron de todo el mundo, no solamente de Europa”, afirmó.En ese sentido, defendió el carácter multicultural de la sociedad francesa. “Nosotros estamos orgullosos de nuestro modelo social. No vinculamos la religión con esto, hemos logrado la convivencia y creemos que nuestro modelo social nos ha permitido lograr resultados importantes. Vamos a tratar de modernizarlo, en estas elecciones vamos a tener la oportunidad de discutirlo”.Finalmente, el diplomático trazó un paralelismo con la Argentina en materia migratoria y elogió la capacidad de integración del país. “Argentina ha sabido recibir a extranjeros, es el mejor ejemplo de un país que ha sabido hacer de la inmigración una fortaleza. Me siento muy a gusto aquí porque es un país fraterno, porque invita al otro a ser familia”, afirmó.El saldo que dejaron las protestasDesde el fin de semana, las autoridades acusaron de los disturbios a grupúsculos de ultraizquierda, a quienes se habrían sumado “delincuentes oportunistas” para saquear y destrozar más de 3000 tiendas en los centros de las grandes ciudades.Al menos 2400 personas fueron detenidas el sábado en ciudades de toda Francia, donde manifestantes chocaron con la policía, incendiaran autos, irrumpieran en edificios públicos y envolvieran en llamas un histórico ayuntamiento, durante protestas contra el aumento del costo de vida y las malas condiciones en las escuelas.París volvió a la calma el martes luego que las administración Macron impusiera un toque de queda para sofocar los peores disturbios vistos en el país en muchos años.El gobierno anunció que pondrá en marcha un dispositivo de seguridad a gran escala ante las manifestaciones previstas para el sábado, tras reconocer fallas en la respuesta a los actos violentos de los últimos días.

Fuente: La Nación