La quiebra de SanCor: empezó la carrera por quedarse con los activos de la histórica láctea

A casi un mes de que la Justicia decretara la quiebra de SanCor Cooperativas Unidas Limitada (CUL), comenzó formalmente la carrera por los activos de la histórica láctea. Este miércoles, importantes empresas participaron en Sunchales, Santa Fe, sede de la empresa, de una primera reunión oficial organizada en el marco del proceso judicial para avanzar en la futura venta de plantas, marcas y otros activos de la cooperativa. Según informó el gremio Atilra, del encuentro participaron representantes de Savencia —el grupo francés que en la Argentina maneja marcas como Milkaut, Adler, Santa Rosa e Ilolay—, además de Adecoagro, dueña de marcas como Las Tres Niñas, Apóstoles y Angelita. También participaron representantes de Punta del Agua SA; Elcor SA, la firma cordobesa detrás de la marca Tonadita; y La Tarantela. Pero uno de los puntos más relevantes del comunicado de Atilra fue la referencia al empresario rosarino Gustavo Scaglione, controlante hoy, entre otros medios, de Telefe. Según indicó el gremio, aunque estuvo ausente “con aviso”, transmitió “la posibilidad de realizar una propuesta integral con respaldo de socios del exterior”. Según pudo saber LA NACION de fuentes cercanas a las conversaciones actuales, parte de ese entramado empresario está en torno del interés en SanCor. Incluso, algunas de las fuentes consultadas señalaron que hoy existiría un esquema más amplio en análisis junto con empresarios del sector lácteo y alimenticio para presentar una propuesta y avanzar eventualmente sobre los activos de la cooperativa. Fuentes consultadas señalaron que dentro de ese armado aparecerían Scaglione y Jorge Estevez, este último vinculado con el sector lácteo, junto con otras compañías —entre ellas una de las que participó de la reunión realizada en Sunchales— e incluso a un jugador internacional. Agregaron, sin embargo, que varias de las negociaciones todavía se manejan con “extrema reserva”.Por otro lado, fuentes al tanto de la reunión que se realizó este martes en diálogo con LA NACION detallaron que durante la jornada se brindaron precisiones sobre la situación económica, operativa y patrimonial de SanCor. El encuentro se realizó bajo la supervisión del juez civil y comercial de la Cuarta Nominación de Rafaela, Marcelo Gelcich, que interviene en el caso. También participaron integrantes de la sindicatura encabezada por Ignacio Pacheco Huber y la coadministradora judicial Lucila Prono junto con sus equipos técnicos. En el comunicado difundido por Atilra, el gremio señaló que se trató de “la primera jornada de contacto oficial con los interesados en la compra de las unidades productivas que componen la empresa fallida, y sus restantes activos”. Quedan 100.000 hectáreas bajo el agua en la región castigada por un temporalAdemás, indicó que a los potenciales oferentes se les expuso “el estado de situación y de aproximación respecto del marco normativo en el que habrá de desarrollarse la enajenación de dichos activos”. Según agregó el sindicato, el pliego licitatorio “estaría listo en los próximos días”. JugadoresLa aparición de jugadores de peso empezó a darle forma a una etapa que el propio fallo judicial ya había anticipado: la búsqueda de compradores para una estructura industrial que durante décadas fue una de las más importantes del negocio lácteo argentino. En la sentencia de quiebra, el juez dejó asentado que el objetivo será vender la empresa “en marcha”, ya sea mediante la transferencia conjunta o separada de unidades productivas.Actualmente SanCor conserva seis plantas industriales distribuidas entre Santa Fe y Córdoba. Las instalaciones que continúan operativas están ubicadas en Sunchales, Gálvez y San Guillermo, en Santa Fe, y en Devoto, Balnearia y La Carlota, en Córdoba. La Justicia remarcó, sin embargo, que todas funcionan muy por debajo de su capacidad instalada y que la planta de Sunchales, la principal de la cooperativa, es hoy la más ociosa.El proceso de venta no incluirá solamente fábricas. Entre los activos considerados estratégicos aparecen también las marcas y activos intangibles de la cooperativa. A eso se suma un importante paquete de inmuebles distribuidos en distintas provincias: oficinas y 12 cocheras en el edificio de Tacuarí 202, en la ciudad de Buenos Aires; la ex planta Brinkmann; terrenos en Morteros; un depósito en Lehmann; instalaciones en Sunchales y viviendas ubicadas en Lincoln, San Guillermo y Sunchales.El juez consideró central preservar parte de la actividad para evitar que esos activos pierdan todavía más valor. Por eso la quiebra fue decretada con continuidad de la explotación, principalmente mediante contratos de fasón, es decir, procesando producción de terceros mientras avanza el proceso licitatorio.La situación económica con la que SanCor llegó a esta instancia quedó reflejada en el propio fallo judicial. La cooperativa acumulaba una deuda postconcursal impositiva y previsional superior a los $6349 millones, pasivos salariales por más de $12.788 millones y deuda comercial por encima de los $13.313 millones. Además, registraba una deuda concursal verificada de más de US$86 millones, incluyendo acreencias de fondos internacionales, organismos públicos y otros acreedores financieros. Al momento de la quiebra la empresa todavía tenía 914 trabajadores en relación de dependencia.
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