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Quién es el empresario argentino que se quedó con toda la cuota de arancel cero para el huevo en la Unión Europea
Se trata de Ovoprot International Sociedad Anónima, que cubrió las 333 toneladas habilitadas en el marco del acuerdo del Mercosur con ese bloque
Durante más de dos décadas, la industria argentina del huevo trabajó casi en silencio para poder ingresar al mercado europeo con arancel cero. Hubo viajes a Bruselas, reuniones con embajadores, negociaciones técnicas, exigencias sanitarias extremas y años de burocracia alrededor del acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea. El resultado recién comenzó a verse ahora, cuando la Argentina concretó el primer envío de huevo industrializado al bloque europeo sin pagar aranceles y ocupó la totalidad del cupo habilitado: 333 toneladas.La puerta que parecía imposible de abrir implicó una operación minuciosa entre la cadena productiva nacional, sus agregados agrícolas y diplomáticos que trabajaron a lo largo de los años para concretarlo hasta que finalmente sucedió. La primera empresa en gozar de ese resultado fue “Ovoprot International SA”, una firma radicada en Pilar, provincia de Buenos Aires, que desde hace más de 25 años se dedica exclusivamente a industrializar huevo. “Hemos estado más de 20 años tratando de llegar a este punto de arancel cero”, resumió Santiago Perea, directivo de la firma, pero también secretario de la Cámara Argentina de Productores e Industrializadores Avícolas (Capia), desde donde trabajaron intensamente para que esto sucediera. “Fue un trabajo enorme. Hicimos infinidad de viajes con autoridades, con embajadores y con clientes importadores de Europa para tratar de conseguir una reducción en los aranceles”, completó. Su empresa completó el total del cupo exportable.La historia de la firma comenzó hace más de dos décadas, cuando el negocio todavía estaba lejos de los estándares actuales. Según explicó Perea, el gran cambio se produjo del lado tecnológico y sanitario. Toda la maquinaria utilizada hoy en la planta es importada y la compañía debió acompañar permanentemente la evolución internacional para no quedar fuera de los mercados más exigentes del mundo. “Si no avanzás tecnológicamente a la misma velocidad que lo que demanda el mundo, te caés del mercado”, explicó. Europa y Japón aparecen como los destinos más exigentes, con protocolos sanitarios que obligan a trabajar bajo certificaciones internacionales como FSSC 22.000. “Si no, no le vendés nada a nadie y eso implica un estándar productivo muy elevado”, sintetizó. En la Argentina hay solo tres empresas que envían este producto a Europa.Actualmente, la planta procesa entre un millón y medio y dos millones de huevos por día. La firma no tiene producción primaria propia ni granjas de gallinas ponedoras. “Somos solo industria”, aclaró Perea. El modelo de negocio se basa en comprar huevos a productores asociados y transformarlos industrialmente. Ese proceso industrial es la razón del negocio. El huevo llega a la planta, se casca, se filtra, se enfría y se pasteuriza. Luego puede comercializarse líquido o pasar al área de deshidratado, donde enormes secadores evaporan el agua y dejan solamente la materia sólida convertida en huevo en polvo. “Se ponen secadores que evaporan el agua y queda la parte sólida que cae por gravedad, se envasa y listo”, completó. El 99% de las exportaciones de la compañía se realizan bajo esa modalidad de huevo en polvo, un producto que, aunque poco conocido para el consumidor común, forma parte de la vida cotidiana de millones de personas. El huevo industrializado se utiliza en mayonesas, pastas, budines, postres y alimentos procesados elaborados por grandes compañías como Arcor, Nestlé, Unilever y Molinos Río de la Plata.“Todo lo que tenga huevo y sea un alimento elaborado utiliza huevo líquido o en polvo”, añadió. La empresa exporta aproximadamente el 50% de su producción y el resto se destina al mercado interno. Sus principales destinos son América Latina, Europa y Asia, especialmente Japón. El gran objetivo histórico era Europa bajo condiciones competitivas. Ahí comenzó una negociación larga y compleja. Durante años el principal obstáculo fue político y burocrático. “Lo más desafiante ha sido el manejo nuestro de bloque, cómo nos presentábamos. Siempre que tratamos de hacerlo y nos decían: ´Es Mercosur, no pueden venir solos’. La propia burocracia ha sido lo que más nos ha desafiado en más de 20 años que hemos tratado de acceder al acuerdo Unión Europea-Mercosur”, recordó. La cámara empresaria trabajó junto a embajadores argentinos en Bruselas y funcionarios nacionales, aunque el proceso avanzó lentamente. “La burocracia y el lobby interno de la comunidad eran muy altos. El lobby ha sido enorme para que se demore el acuerdo entre Mercosur y Unión Europea”, recordó.La reciente habilitación permitió a la Argentina transformarse en el único país de la región que logró aprovechar el cupo europeo para huevo industrializado. “La Argentina tiene una ventaja importante en nuestro sector con respecto a nuestros vecinos y socios comerciales”, aseguró. La operación también abrió una discusión sobre el agregado de valor en origen. Para el empresario, el huevo industrializado representa uno de los ejemplos más claros de transformación de proteína vegetal en proteína animal con alto valor agregado. “Un camión de huevo en polvo equivale casi a 13 camiones de cereal. Somos proteína vegetal transformada en proteína animal concentrada”, analizó.La comparación apunta directamente al modelo exportador argentino. “Somos el único país del planeta que exporta el grano como tal en la magnitud en que lo hacemos nosotros”, sostuvo. Según describió, la principal limitante para convertir proteína vegetal en proteína animal es el maíz, pero la Argentina exporta cerca del 70% del cereal sin industrializar, mientras países como Estados Unidos hacen exactamente lo contrario: procesan el 80% y exportan solo el 20% como grano.“El potencial para actividades como pollo, cerdo, leche en polvo, feedlot y carne es enorme”, afirmó y deslizó que el acuerdo con Europa, en ese contexto, aparece como una oportunidad estratégica para ampliar inversiones y empleo. Perea considera que el ingreso sin aranceles vuelve mucho más competitivo al producto argentino y habilita una expansión importante de la actividad. “Podemos crecer mucho en producción, contratar más gente, abrir nuevas fábricas o nuevas plantas elaboradoras”, sostuvo. Actualmente, Ovoprot emplea a 100 trabajadores en su planta de Pilar.El desafío, sin embargo, sigue siendo cumplir con estándares internacionales cada vez más exigentes. Europa mantiene fuertes barreras paraarancelarias y requisitos ambientales estrictos. Para Perea, esa presión ya forma parte del ADN de la compañía. “Hace décadas que exportamos a Europa. La excelencia productiva ya es algo natural para nosotros”, agregó.A partir de ahora, la empresa ahora busca consolidar nuevos destinos, entre ellos aparecen mercados asiáticos como Corea del Sur y algunos países africanos.