Los hinchas de Racing insultaron otra vez a Milito, mientras el presidente busca DT para 2027

“Tenemos mejor futuro que presente”, había sentenciado en septiembre Diego Milito, el presidente de Racing, quien a mediados de octubre volvió a ser insultado en el Cilindro de Avellaneda, tras el empate 1-1 entre la Academia e Independiente, en un clásico en el que el equipo no pudo darle una alegría a su público y quedó al borde de la eliminación de los playoffs del Torneo Clausura. Con tres partidos por delante, ni tres victorias podrían garantizarle el acceso a la fase de los ochos mejores, con lo que la próxima temporada se perfila sin copas internacionales, menor caudal económico para reforzarse, la necesidad de acertar con el próximo entrenador y el interrogante sobre cómo responderán varios de los jugadores en 2027.Racing deambuló en todo el segundo semestre, no pudo ganarle a Independiente y, pese a dar una buena imagen durante el primer tiempo, sus hinchas se quedaron sin la alegría (consuelo) después de un año plagado de sinsabores, en el que se potencia el fuerte contraste de lo obtenido en 2024 y 2025, cuando fue campeón de la Sudamericana y de la Recopa, semifinalista de la Libertadores y subcampeón del Clausura.La voz de Chirola RomeroCuando se enfrente con Aldosivi, el viernes 30 de octubre, la Academia jugará por última vez en la temporada en condición de local, con lo que estará casi tres meses sin actividad en el Cilindro de Avellaneda. Sebastián Romero, el técnico interino que aseguró sentirse “con bronca, porque si tenía que haber un ganador del clásico, era Racing”, también cerrará en los próximos tres encuentros su segundo interinato en el club, ya que también había sido el sustituto de emergencia tras el despido de Gustavo Costas, en mayo.Uno de las primeras situaciones que tendrá que resolver el cuestionado presidente Milito es la designación del entrenador para 2027. Tanto Guillermo Barros Schelotto como Nicolás Diez, quienes protagonizan la pelea por el título que otorga la tabla anual con Vélez y Argentinos, respectivamente, figuran entre los principales apuntados por el ex delantero académico.Milito es consciente de que no existe margen a la búsqueda de un orientador táctico del perfil de Juan Pablo Vojvoda, a quien había catalogado como el “entrenador institucional” cuando lo eligió luego de echar a Costas. La dirigencia, según pudo averiguar LA NACION, intentará contratar a un director técnico “con mayor espalda” que Vojvoda, cuyo ciclo fue de apenas 13 partidos.Lo mejor del partidoLo que es una certeza es que, sin copas internacionales por primera vez desde 2014, Racing también podría sentir un cimbronazo en lo económico en función de la expectativa (menor) que generará en los socios e hinchas para renovar sus abonos. Después de tener una venta récord en esta temporada, una de las incógnitas es cómo influirá en los hinchas (además de la situación económica general del país y en particular de cada uno de ellos) el no tener en el calendario certámenes de la Conmebol.“Racing siempre tiene que pelear arriba, hay que trabajar para eso porque lo marca su historia”, aseveró Chirola Romero cuando le preguntaron si catalogaría a la temporada de la Academia como una decepción o un fracaso. En este 2026, la parte alta de la tabla quedó lejísimos para el conjunto de Avellaneda, que ni siquiera está entre los 20 mejores de la tabla acumulada. River, en el Monumental, Aldosivi, en Avellaneda, y Barracas Central, en el estadio Claudio Tapia, serán los últimos tres compromisos.Con Matko Miljevic fuera de la nómina de convocados del clásico debido a su nula predisposición al trabajo, más el gesto de haber salido en jogging al saludo ante Belgrano, también es una incógnita si continuará en el plantel o si Racing le buscará un nuevo lugar. Sin embargo, un factor no es menor: erogó US$ 3.000.000 para contratarlo en el verano de este año.Los que sí forman parte de una grata aparición y podrían proyectarse como parte del Racing 2027 son los zagueros juveniles Mateo Martínez y Gonzalo Escudero, quienes se destacaron en el duelo con el Rojo y consolidaron las muy buenas imágenes que habían dado previamente. Ambos conjugaron aquello que en muchísimos partidos le faltó al equipo: determinación, potencia, fuerza y hambre de ganar.El termómetro del clásicoRacing pasó de estar en ventaja, de la ilusión de una victoria que maquillara un año para el olvido, a la bronca por desperdiciar la oportunidad ante un timorato Independiente. Por eso, después de alentar al equipo dirigido interinamente por Sebastián Romero durante todo el encuentro, los hinchas de la Academia despidieron al equipo con silbidos, al grito de “que se vayan todos, que no quede ni uno solo” y con insultos al presidente, Diego Milito, cuya gestión atraviesa su peor momento.“Porque a Racing lo quiero y lo vengo a alentar/ Porque a Racing lo quiero y lo vengo a alentar/ En las buenas… Y en las malas mucho más”, fue uno de los cánticos con los que la parcialidad académica palpitó la previa al partido, en la que desplegaron cintas celeste y blancas por encima de toda la bandeja inferior, mientras que en las tribunas superiores el público se repartía globos bastón celestes y blancos para ornamentar el recibimiento ante el Rojo.Cuando los futbolistas hicieron la entrada en calor, el apoyo de los fanáticos que ya habían ingresado temprano tanto a las populares como a las plateas fue unánime, mientras en los altoparlantes sonaban temas que han sido reversionados como parte del cancionero en las tribunas. Pese a que el horario de inicio (14.45) chocaba con la celebración del Día de la Madre, una multitud se hizo presente en el Cilindro, donde tomó mayor notoriedad una bandera: “Mi vieja me dio la vida. Racing el corazón”.A esa efusividad previa, le contrastó el “Milito, hijo de puta, la puta que te parió/ Milito, hijo de puta, la puta que te parió” que sonó desde distintos sectores una vez concluido el derbi que divide a Avellaneda, en el que Racing no pudo aprovechar la ventaja conseguida en un primer tiempo en el que había dilapidado algunas situaciones muy propicias.Los que aprobaron ante el público fueron los zagueros juveniles de Racing, Mateo Martínez y Gonzalo Escudero, quienes con su enjundia se impusieron en varios duelos y se ganaron el reconocimiento de la hinchada, que reaccionó con gritos al unísono ante sus anticipos y, también, cuando tomaron la lanza para liderar los avances desde el fondo.Los que sí sintieron las hostilidades fueron los jugadores de Independiente encargados de las ejecuciones de los tiros de esquinas, ya que desde el principio les revolearon botellitas de agua y algunos otros elementos al momento de los cobros. En una de esas primeras situaciones, los futbolistas del Rojo le reclamaron al árbitro, Facundo Tello, quien se marchó de la cancha sin recibir insultos por parte de la parcialidad local, más allá de los reproches mediante gritos por la disparidad de criterios para amonestar rápido a los locales y no así a los futbolistas de la visita.El máximo estallido de la multitud aconteció a los 29 minutos del primer tiempo, cuando Adrián Maravilla Martínez ganó de cabeza -pese a recibir un duro golpe de Rodrigo Rey- y la pelota hizo una parábola en el aire hasta caer sobre la línea del arco, donde Matías Zaracho empujó para el gol que hizo temblar el cemento del templo albiceleste.Antes y después de la conquista del mediocampista formado en las divisiones inferiores de Racing, el primer tiempo estuvo marcado por el énfasis con el que el público vivió cada una de las jugadas, en las que celebró los quites, aplaudió el esfuerzo en cada búsqueda ofensiva y lamentó aquellas situaciones en las que, por muy poco, alguno de los once elegidos por Romero no conseguían rematar a los dominios de Rey.En el arranque del segundo tiempo, cuando Racing cesó en la búsqueda que sí había exhibido durante los 45 minutos iniciales, la gente intentó levantar al equipo. “¡Vamos Racing, vamos!/ ¡Ponga huevo que ganamos!”, fue uno de los temas que retumbó desde los cuatro costados para tratar de despertar a la Academia.Cuando Independiente tuvo el penal con el que empató Maximiliano Meza, a los 20 minutos del complemento, los hinchas alentaban a Cambeses, cuya conocida fortaleza en las penas máximas no pudo mantenerse, más allá de haberse arrojado con pericia sobre su derecha. Después del 1-1, los hinchas animaron al equipo, que dispuso de algunas insinuaciones pero había perdido la potencia.Elías Torres, quien ingresó en el tramo final del clásico, recibió los reproches de miles de fanáticos, quienes se fastidiaron por las dificultades que mostró el ex Aldosivi incluso para intentar parar algunos de los envíos aéreos de sus compañeros. También hubo algunos murmullos cuando buscó entrar en escena Duván Vergara, quien también es uno de los resistidos por la parcialidad albiceleste.Matías Zaracho, quien había sido reemplazado durante la segunda parte, fue el que más aplausos se llevó dentro de los que salieron en esa etapa, mientras que Tomás Conechny sí recibió algunos silbidos, ya que es uno de los protagonistas que no cuenta con el visto bueno de los fanáticos.Cuando Facundo Tello marcó el final del encuentro, también sobrevino el punto final de la paciencia popular. “Que se vayan todos que no quede ni uno solo”, fue el primero de los cánticos que marcó el termómetro de la bronca por el momento que atraviesa la Academia, que luego de 12 temporadas consecutivas no se clasificará a certámenes internacionales.Y además, como en otros partidos, la responsabilidad de este momento tuvo un apellido apuntado. “Milito hijo de puta, la puta que te parió/ Milito, hijo de puta, la puta que te parió”, bramaron desde distintos sectores, en un Día de la Madre en el que el mandamás de la Academia se marchó repudiado.

Fuente: La Nación Deportes