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El cirujano del Papa habló sobre el viaje a la Argentina: “No hay motivos clínicos para no realizarlo”
ROMA.- En lo que resultó una noticia excelente para la Argentina, el profesor Stefano Margaritora, quien operó a León XIV el 13 de octubre, aseguró que el Papa, que fue dado de alta este sábado, podrá realizar su viaje a América Latina, previsto entre el 6 y el 17 de noviembre próximo.“Diría que no hay motivos clínicos por los que no se pueda realizar este viaje”, dijo, en una entrevista que concedió a Andrea Tornielli, director editorial del Dicasterio para Comunicación, publicada por Vatican News.“Si lo tratamos como a una persona normal, después de este tipo de intervención considero que se necesitan un par de semanas para lograr una recuperación física verdaderamente completa”, dijo, ante una pregunta acerca de una gira tan exigente. “Por tanto, dado que ya ha transcurrido casi una semana, en definitiva, creo que el Papa podrá estar plenamente recuperado dentro de unos diez días más”, consideró. “En cuanto a un viaje largo, con desplazamientos en avión, que tendrá lugar dentro de aproximadamente tres semanas, diría que no hay motivos clínicos por los que no se pueda realizar”, añadió. La gira preve una primera escala más corta en Uruguay, luego Argentina, donde se quedará poco más de tres días y finalmente, Perú, tierra de adopción de Robert Prevost, donde se quedará desde el 11 por la tarde, hasta 16. La girá preve un total de 14 vuelos, dos en helicóptero, tres países y abruptos cambios de altitud y de clima, sobre todo en Perú, donde viajará a Cusco -3500 metros de altura- y a Pullcalpa, en la selva amazónica.In an interview with Vatican News, Professor Stefano Margaritora, who operated on Pope Leo XIV on October 13, says the surgery was routine, though he experienced “a deep feeling I cannot describe.” The Pope needs about another ten days to recover fully and “was an ideal patient.”…— Vatican News (@VaticanNews) October 17, 2026Margaritora, catedrático de Cirugía Torácica en la Universidad Católica del Sagrado Corazón y director de la Unidad Operativa Compleja de Cirugía Torácica de la Fundación Policlínico Universitario Agostino Gemelli, también destacó la buena recuperación del Papa.“En el momento del alta hospitalaria, León se encontraba en unas condiciones clínicas absolutamente satisfactorias. Sus análisis de sangre eran completamente normales y la función cardíaca estaba en orden. La reexpansión del pulmón después de la intervención está siguiendo los plazos previstos habitualmente. Por tanto, en términos generales, su estado es bueno”, afirmó.El especialista, romano de 66 años, también contó que se detectó el nódulo gracias a un chequeo de rutina. “El descubrimiento del tumor maligno de pulmón del Papa fue absolutamente fortuito, como, por desgracia, sucede con frecuencia. Al realizarle unas pruebas rutinarias del abdomen, se descubrió en el tórax, en las bases pulmonares, una pequeña mancha”, contó, sin especificar cuándo. “Esto es bastante normal, porque cuando se realizan pruebas radiológicas del abdomen, dado que el diafragma tiene una forma similar a la de un paracaídas, normalmente se visualizan las bases pulmonares. Pero, desde luego, si aquella pequeña mancha hubiera estado un poco más arriba, no se habría visto”, añadió.Las declaraciones del profesor Stefano MargaritoraAunque el boletín médico posterior a la operación alarmó al mundo al trascender el “adenocarcinoma pulmonar” y la extirpación del lóbulo inferior del pulmón derecho, el cirujano remarcó que fue una cirugía de rutina. “No sería honesto si dijera que fue muy complicada para atribuirme gestas heroicas”, dijo. “En realidad, la intervención del Santo Padre fue una operación rutinaria, en el sentido de que, en casos similares, cuando se trata de un tumor pulmonar de cierto tamaño, hay que extirpar todo el lóbulo en el que se encuentra. En el caso del Santo Padre, el lóbulo inferior del pulmón derecho. Así que, desde este punto de vista, fue una intervención rutinaria”, precisó, sin tampoco dar detalles del tamaño del tumor, algo nunca informado hasta ahora. El Papa había hablado de un nódulo “en estado inicial” y “bien localizado”, al anunciar el domingo pasado que iba a someterse a una operación.“Diría que la intervención transcurrió sin ningún tipo de complicación, y eso es lo que siempre deseamos antes de cada operación. Pero, por desgracia, no siempre sucede así…”, comentó también Margaritora, al manifestarse muy satisfecho incluso del post-operatorio. En ese sentido, elogió la actitud que tuvo el Papa en todo momento. “Sí, estamos realmente muy contentos, porque el Santo Padre, durante su recuperación posoperatoria, se ha implicado en cuerpo y alma, como hacen las personas más motivadas después de este tipo de operaciones”, señaló y agregó: “Por eso, la atención que hemos tenido que prestarle ha sido realmente mínima, ya que su voluntad de recuperarse en un plazo muy breve ha resultado muy eficaz en todos los sentidos. Su actitud ha sido verdaderamente encomiable”.Ante otra pregunta, Margaritora contó sobre el momento en que el Papa entró en el quirófano, donde estuvo un total de tres horas el martes pasado: “Como es una persona verdaderamente sencilla y sonriente, nos habíamos colocado un poco en forma de anfiteatro: yo, mis colegas, los anestesistas y el personal del quirófano”. Luego reveló: “Cuando entró, miró a su alrededor, nos vio y le dije: ‘Santo Padre, este es nuestro dream team’. Él sonrió y se preparó y comenzamos las maniobras de anestesia”.Remarcó, asimismo, que fue mucho más que un “paciente ideal”. “No lo digo por adulación, sino porque realmente ha sido un paciente que no ha causado el más mínimo problema al equipo que lo atendía, y tampoco lo habría causado si se hubiera llamado Mario Bianchi… Siempre tranquilo, siempre sonriente y con muy pocas quejas ante un dolor que, pese a todas las medidas adoptadas, una persona sin duda experimenta”, contó. Y subrayó que siguió todas sus indicaciones, tanto desde el punto de vista dietético como desde el fisioterapéutico. “Se ha puesto de pie y siempre hacía incluso un poco más de lo que le pedíamos. El segundo día después de la operación, nos dimos vuelta y vimos que él mismo estaba colocando las sillas de la capilla. Le dijimos: ‘Santo Padre, ya estamos nosotros’. Y él respondió: ‘No importa, puedo hacerlo, lo hago’. Así que, ¿qué puedo decir? Ha sido verdaderamente un paciente absolutamente ideal”, insistió.Al margen de agradecer a todo el personal y al equipo del Policlínico Gemelli que ayudó a cuidar a León XIV, Margaritora aprovechó de la entrevista para recordar la importancia de la prevención. “La prevención es importantísima, porque el Santo Padre pertenece a la categoría de personas que descubren que tienen un tumor pulmonar absolutamente por casualidad, no porque se sometan a pruebas preventivas, sino porque se realizan exámenes por otros motivos”, indicó. “Por ejemplo, una caída de un árbol que te lleva a urgencias, donde te hacen una radiografía, puede poner de manifiesto una mancha en el pulmón”, explicó. “Por eso sería importante que la población, especialmente las personas en situación de riesgo, se sometiera periódicamente a pruebas preventivas de control, no solo para detectar otros tumores, como los de mama o de colon, sino también para detectar tumores pulmonares. Por desgracia, este tipo de tumor, sobre todo en sus fases iniciales, no produce síntomas, como hemos visto en el caso del Santo Padre, que no presentaba ningún síntoma respiratorio y se encontraba perfectamente”, agregó.Finalmente, confesó que para él, creyente, operar al Papa fue algo único. “Haber operado a un Papa ha sido una emoción íntima que ni siquiera consigo describir. Obviamente, tienes delante a un hombre, porque, al fin y al cabo, el Papa es un hombre, pero sabes perfectamente que no es una persona corriente. León tiene un carisma tal que, en cualquier caso, sería imposible considerarlo una persona corriente”, afirmó. “Te dispones a operar a un Papa que, por primera vez —al menos en la historia moderna—, se somete a una intervención por un tumor maligno. Porque, hasta donde sabemos, nunca había ocurrido algo así. Sabes que tienes sobre ti los ojos del mundo entero, porque no se trata (solamente) de un jefe de Estado: es el líder de los fieles que están repartidos por todo el mundo y suscita una enorme atención mediática. Por eso está claro que una intervención rutinaria no puede considerarse humanamente rutinaria”, sumó. “Así que viví una serie de contradicciones entre decirme a mí mismo: ‘Tienes que realizar una intervención normal, que ya has hecho otras mil veces en tu vida’ y pensar: ‘Tienes que realizar por primera vez una intervención de este tipo a un Papa’”, concluyó.
Fuente: La Nación