Hay dos carreras de la UBA que aún no iniciaron el cuatrimestre por las medidas de fuerza

Era una situación que se venía anticipando: entre los paros docentes y las medidas de fuerza de los no docentes, este cuatrimestre se perfilaba complicado para los estudiantes universitarios, con las universidades de todo el país movilizadas por el conflicto con el Gobierno por la falta de aplicación de la Ley de Financiamiento Educativo. Tal como publicó LA NACION hace un mes, el conflicto por la aplicación de la ley de financiamiento universitario está impactando en los estudiantes. Alumnos de distintas casas de estudios nacionales consultados coincidieron en hablar de clima de incertidumbre frente a los paros y las actividades que se desarrollan para reclamar por mejoras salariales y de funcionamiento. Varios de ellos relataron que habían tenido pocas horas de clase y algunos que ni siquiera habían comenzado la cursada de determinadas materias por los reiterados paros.Ese era el escenario ante la primera camada de parciales del primer cuatrimestre. Ahora, ante la llegada de los segundos parciales para muchos la situación es aún más incierta, ya que todavía no tuvieron clases y temen tener perdido el cuatrimestre. Esta es la situación puntual de dos carreras que se dictan en la Facultad de Ciencias Exactas de la Universidad de Buenos Aires: Ciencias de Datos y Ciencias de la Computación, que tal como publicó el diario Clarín, todavía no pudieron comenzar el ciclo lectivo. Se trata de dos de las carreras con mayor demanda laboral vinculadas a la Inteligencia Artificial y a la tecnología. Y en fechas en las que la mayoría de los estudiantes de otras carreras ya están acercándose a la fecha del segundo parcial, ellos todavía no han tenido clases. En este contexto temen que se pierda efectivamente el primer cuatrimestre. Esta situación generó preocupación entre las autoridades de la universidad. Según informaron a LA NACION fuentes del rectorado que dirige Ricardo Gelpi, en la mayoría de las facultades se adoptaron medidas para que las protestas no afecten directamente la cursada ni terminen perjudicando a los estudiantes. El objetivo fue sostener las actividades académicas y trasladar el reclamo a las autoridades correspondientes. En ese marco, la mayoría de las unidades académicas evitó la suspensión total de clases durante los paros.En algunos casos se reforzó el material del campus y el dictado virtual; en otras oportunidades, se hicieron lo que se llamó “huelgas a la japonesa”, es decir paro pero sin afectar el dictado. Sobre todo, se tuvo especial atención a las fechas en que había exámenes y prácticas especiales. Sin embargo, la situación fue distinta en estas carreras. Según se supo, desde el rectorado de la UBA se está poniendo particular atención ante esta situación, al igual que en otras carreras donde se ha detectado que ciertas cátedras no han tenido dictado de clase. “Si bien la situación en el Departamento de Computación de la Facultad de Ciencias Exactas nos preocupa especialmente por su prolongación en el tiempo, es importante aclarar que se trata de un conflicto acotado a dos carreras de esa unidad académica y que difiere de manera sustancial, tanto en su forma como en su desarrollo, de los reclamos gremiales que atraviesa la Universidad en su conjunto, en el marco del deterioro salarial que afecta a docentes y no docentes de la UBA”, indicaron fuentes del rectorado de la UBA.“Para visibilizar este conflicto, que aún no termina de resolverse, consideramos que obstruir las clases no es el camino. Mucho menos creemos que la solución sea sostener ese tipo de medidas por tiempo indeterminado. Entendemos la situación angustiante, pero frente a esto impulsamos acciones de protesta que resulten más productivas y empáticas con una sociedad que también atraviesa dificultades, como el paro a la japonesa realizado semanas atrás, o instancias más orgánicas y efectivas, como las marchas federales universitarias”, agregaron.Fuentes del rectorado de la UBA apuntaron que la evaluación que hacen es que las medidas de fuerza “dispersas y de larga duración” no son efectivas y “generan una reacción social inversa a la indiscutible justicia del reclamo que las origina”. Y agregaron que están trabajando para que el caso particular de las carreras afectadas en la Facultad de Ciencias Exactas “pueda resolverse de un mejor modo para todos sus actores”.Según se detalló, la Facultad de Ciencias Exactas informó al rectorado de la UBA que existen otras cátedras en una situación similar. También señalaron que se mantiene el diálogo con sus responsables para que retomen las clases y que se está “trabajando activamente para resolver la situación de manera que los estudiantes no pierdan el ciclo lectivo”. Por su parte, el decano de Ciencias Exactas, Guillermo Durán, prefirió no hacer declaraciones ante la consulta de LA NACION hasta que el conflicto se resuelva.Según informaron otras fuentes de la Facultad de Ciencias Exactas, en esa casa de estudios se están presentando situaciones diversas, según la carrera y según las materias. Hay algunas cátedras que están dictando normalmente clases desde marzo, otras que están retomando recién en estos días, y otras que no empezaron, o incluso que empezaron parcialmente. Por ejemplo, se dictaron las clases teóricas, pero no los trabajos prácticos. La situación difiere mucho de una carrera a otra y de una cátedra a otra. “Depende en todos los casos de las distintas adhesiones a las distintas organizaciones gremiales”, se explicó.Sangría docenteTambién se destacó que el contexto de esta facultad es distinto a otras ya que está sufriendo una de las mayores pérdidas de recursos humanos. “Estamos perdiendo docentes e investigadores altamente capacitados, formados durante muchos años en la universidad pública y que hoy se van a trabajar a universidades privadas, al exterior o a ganarse la vida en trabajos que nada tienen que ver con lo que se formaron. Desde diciembre de 2023 hasta hoy renunciaron a Exactas 438 docentes e investigadores. Hasta hace dos años éramos 3000 ahora somos poco más de 2500. Estamos perdiendo un docente cada dos días”, se indicó.Hay una particularidad que hace más grave el conflicto en esta facultad, y que es el hecho de que los docentes viven en su mayoría de sus salarios en la universidad, y tienen mayoritariamente cargos full time, a diferencia del resto de la UBA, donde el 70% de los docentes son part time. La docencia es en la mayor parte de los casos de los profesores de Exactas su único ingreso. Un jefe de trabajos prácticos gana cerca de $1 millón, y es un docente con 15 años de antigüedad y un postdoctorado. Estas renuncias van a tener impacto negativo en la calidad de las carreras. Ya en el corto plazo, lo están teniendo porque perdemos recursos humanos de alta calidad”, agregaron las fuentes.
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