El Banco Central confirmó que el crecimiento de la mora comenzó a frenarse

El ratio de morosidad del crédito total del sistema financiero al sector privado subió, aunque muy marginalmente. Pasó, en agosto pasado, del 7,73% al 7,75% respecto de julio, según datos oficiales. El indicador avanzó por el alza generalizada de la irregularidad en la cartera de las empresas, que llegó al 3,8% (+0,18 puntos porcentuales), pese a que la mora de las familias descendió al 12,81% (-0,13 puntos porcentuales).El dato fue difundido hoy por el Banco Central (BCRA), a partir de la publicación del nuevo Informe de Bancos, con estadísticas actualizadas hasta el cierre de agosto.“Para la mora de familias es la primera baja desde marzo de 2024. La caída se explica en buena parte porque los bancos pasaron cartera incobrable a cuentas de orden. Sin esa limpieza, la mora de familias probablemente hubiera seguido subiendo”, explicó la analista Sofía Bishop, de Banco Voi.Para Bishop, lo “genuinamente positivo” es que la probabilidad de default estimada (PDE), un indicador elaborado por el BCRA para seguir la evolución del problema y medir la entrada de nueva mora, cayó por tercer mes consecutivo, al 3,71%, su nivel mínimo desde agosto de 2025.“La velocidad del deterioro en las carteras crediticias comenzó a moderarse”, reconocieron desde la calificadora FIX, aunque recordaron que la mora de las familias era del 5,6% y la de las empresas, del 1,2%, hace apenas un año.Los datos oficiales muestran una tendencia a la estabilización del deterioro de estos indicadores, asociada, básicamente, con el retroceso sostenido de la oferta de crédito en pesos y el avance de las refinanciaciones de préstamos que presentaban problemas de cobro.Sin embargo, en los propios bancos admiten que ese proceso de renegociación, que venía avanzando sostenidamente en los meses anteriores, comenzó a perder ritmo en las últimas semanas. Esto ocurre porque empezaron a registrarse nuevos impagos de préstamos que ya habían sido refinanciados durante la primera parte del año.“No sorprende que esto suceda cuando los datos de empleo formal siguen siendo malos y los ingresos de muchas personas que debieron pasar al cuentapropismo dejaron de subir ante una mayor competencia”, explicó a LA NACION el responsable de la cartera de créditos de un banco privado líder.Para el BCRA, estos niveles estarían indicando que la morosidad ya habría alcanzado un techo. Es una estimación que la entidad viene repitiendo desde hace algunos meses, aunque todavía no coincide con las mediciones privadas que, por ejemplo, esta semana alertaron sobre un aumento de los problemas de pago entre las empresas.Según la firma de informes comerciales Fidélitas, durante septiembre el universo de empresas con problemas de pago se amplió a 58.982 casos, un 53% más que un año atrás, en un contexto de actividad económica débil.La mirada oficialEl informe del BCRA destaca que las entidades financieras conservaron una elevada cobertura frente al riesgo de crédito. “Las previsiones constituidas representaron el 87% de la cartera irregular en agosto, 0,6 puntos menos que el mes previo, y equivalieron al 6,7% del financiamiento total al sector privado, un nivel similar al de julio. A la vez, el crédito irregular que no estaba cubierto por previsiones equivalió al 2,2% de la responsabilidad patrimonial computable del sistema financiero”, detalló el organismo.A su vez, la integración de capital llegó al 30,7% de los activos ponderados por riesgo, mientras que el exceso por encima de los requisitos normativos “equivale al 279% de la exigencia regulatoria”, destacó el BCRA.Los analistas coinciden en señalar que la situación general no ha cambiado y que el leve alivio es apenas estadístico, producto de lo que denominan “malas razones”. Entre ellas, mencionan la oferta restringida de nuevo financiamiento y una demanda afectada por la exclusión del mercado crediticio de 5,8 millones de argentinos que, por tener problemas para pagar el financiamiento, no pueden solicitar formalmente nuevos préstamos.De hecho, la consultora 1816 calculó que, al analizar cada entidad por separado, la morosidad de las familias creció en 17 de las 30 principales entidades financieras del sistema local. Y el panorama es aún más complejo fuera de ese universo: entre los proveedores no financieros de crédito, que concentran el 17% del financiamiento total a los hogares, la mora llegó al 33,9%, tras encadenar 21 aumentos mensuales consecutivos.Según un informe de la consultora EcoGo, la morosidad está extendida, aunque involucra montos relativamente bajos: los saldos deudores representaban 1,4 ingresos mensuales de las familias, equivalentes a unos $2,5 millones en promedio si se consideran únicamente los préstamos destinados al consumo, básicamente financiaciones con tarjetas de crédito y préstamos personales. Hasta agosto, 392.000 deudores habían conseguido refinanciar sus saldos impagos, una cifra equivalente al 3,58% del total de los créditos vigentes. “En total representan prácticamente $3 billones renegociados”, destacó.

Fuente: La Nación