El lujoso plan poco conocido en Miami que es furor entre los argentinos

MIAMI.– Uno de los planes menos conocidos pero más atractivos para los argentinos que visitan Miami es sumar unos días de crucero. Se siente como un all-inclusive premium; donde no hay horarios, donde todo está resuelto, y uno se siente como en una cápsula temporal. ¿Querés tomar un trago a las 9 AM? Hay, te lo sirven en la pileta. ¿Estás desvelado a las 3 AM? Podés salir a dar una vuelta, está lleno de instalaciones abiertas como restaurants y casino y se puede tomar un café. Norwegian Cruise Line ofrece un plan conveniente y accesible donde, en tres días de crucero partiendo de Miami, se pueden disfrutar de todas las instalaciones del crucero y conocer Nassau, en Bahamas, y Great Stirrup Cay que cuenta con un nuevo parque acuático y una playa caribeña con agua bien celeste y caliente a pocos kilómetros. El crucero estaciona en cada destino a las 7 AM, y zarpa a las 5 PM hasta el siguienteMiami ofrece energía, cultura, compras y gastronomía a un ritmo intenso; el crucero propone exactamente lo contrario: desconexión, sol y la posibilidad de que el día se organice solo. Para el viajero argentino que ya conoce la ciudad, o que quiere sumarle un plus a una parada corta por Miami, la combinación de unos días en tierra con una escapada corta al Caribe se volvió una de las fórmulas más atractivas del momento.Primero, MiamiLa logística es simple: PortMiami, la terminal de cruceros, queda a pocos minutos del centro. Eso permite llegar a la ciudad uno o dos días antes del embarque, alojarse en Brickell, recorrer Wynwood, tomar un cafecito en la Calle Ocho de Little Havana y ver el atardecer en Ocean Drive, y al día siguiente subir al barco sin apuros.El contraste empieza a sentirse en el muelle. Del ritmo urbano, con sus torres de vidrio y su tráfico de oficinistas, se pasa a un barco que funciona como una pequeña ciudad flotante, pero con una lógica distinta: acá nadie corre.A bordo del Norwegian GetawayEl Norwegian Getaway es uno de los barcos insignia de Norwegian Cruise Line (NCL) en Miami. Pertenece a la clase Breakaway: mide unos 324 metros de eslora, tiene 145.655 toneladas brutas y capacidad para alrededor de 4000 pasajeros, atendidos por una tripulación de más de 1600 personas.Uno de sus principales lemas es “Freestyle Cruising”, es decir, navegar con estilo improvisado. Cada día hay una propuesta diferente, y busca ser espontáneo en vez de rígido. Cada día hay un plan diferente que se puede conocer fácilmente entrando en la sección “Freestyle Daily” de la App de NCL que conviene descargarse (gratuitamente) antes de abordar. Hay shows de karaoke, un show musical temático de los años 90 con un gran medley de canciones clásicas de esa época, shows de trivia y más.Fuera de eso, tiene instalaciones fijas. Casino, pileta y jaccuzzi en el último piso, un tobogán acuático que desciende a un piso inferior, y por supuesto muchas opciones gastronómicas para disfrutar a cualquier hora. Un detalle práctico pero importante: el Getaway cuenta con Wi-Fi de Starlink, para mantenerse conectado sin problemas.Varios restaurantes tienen terraza sobre este paseo, como Cagney’s, la steakhouse de la naviera; Moderno, una churrasquería de estilo brasileño con cortes servidos en espada, y la italiana La Cucina. Completan la escena el Sugarcane Mojito Bar, la ventanilla de Ocean Blue, con sándwiches de langosta para comer al paso, y la heladería Dolce Gelato. Todo ideal para cenar con vista al mar y al horizonte vasto. El corazón del barco es 678 Ocean Place, un espacio que conecta tres cubiertas con bares, restaurantes, tiendas y entretenimiento. La oferta gastronómica suma alrededor de una veintena de opciones, y buena parte está incluida en el pasaje: tres comedores principales, entre ellos el Manhattan Room, que recrea un supper club neoyorquino de los años 40 con banda en vivo y pista de baile; el buffet Garden Cafe; O’Sheehan’s, un bar y grill abierto las 24 horas, con bowling en miniatura y mesas de pool; Shanghai’s Noodle Bar, con cocina a la vista para fideos y salteados al wok, y el American Diner, un clásico de estética cincuentosa con hamburguesas, nachos y sliders en el último piso del barco, con una gran vista al mar.Para las ocasiones especiales están los restaurantes de especialidad, que cobran un cubierto aparte. El japonés Teppanyaki es un show en sí mismo: los chefs cocinan a la plancha frente a los comensales, entre chistes y malabares con los ingredientes. Wasabi ofrece sushi y sashimi en una barra íntima, y Le Bistro propone cocina francesa clásica, con caracoles en manteca de ajo y mesas que imitan un café de vereda parisino. Fiel al concepto Freestyle Cruising de NCL, no hay horarios fijos de cena ni código de vestimenta estricto: cada uno come cuándo y dónde quiere.Adrenalina o descansoEl que busque acción, la tiene. El Aqua Park incluye el Free Fall, un tobogán con caída casi vertical que se activa al abrirse el piso bajo los pies. Muy cerca, un circuito de cuerdas de varios niveles ofrece puentes, obstáculos y tirolesas suspendidas sobre la cubierta, con el mar de fondo. Para los más chicos hay un parque acuático para chicos con piletas poco profundas y juegos de agua.Para quienes prefieren relajar, hay espacios exclusivos para adultos como el Vibe Beach Club, en la cubierta 17, y el sector Spice H2O. Y en lo más alto del barco está The Haven, el complejo de suites de la naviera, con servicio de mayordomo las 24 horas, conserjería, restaurante y lounge propios y solarium privado: un barco dentro del barco para quienes buscan la experiencia más exclusiva.Un detalle práctico que los viajeros valoran: el Getaway cuenta con Internet satelital Starlink, que permite mantenerse conectado en alta mar.La noche en medio del marCuando cae el sol, el barco cambia de ritmo. El Getaway Theater presenta producciones de gran formato, mientras que Syd Norman’s Pour House, un bar ambientado como un club de rock de Los Ángeles, ofrece música en vivo con una banda que repasa los grandes clásicos. Uno de sus espectáculos más celebrados es la interpretación completa de Rumours, el disco de Fleetwood Mac, intercalada con las historias detrás de cada canción. El humor tiene su lugar en Headliners, el club de comedia, y para la trasnoche están el casino y el Bliss Ultra Lounge, donde la pista se mantiene activa hasta la madrugada.Nassau: historia y colorLa primera escala suele ser Nassau, la capital de Bahamas, en la isla de New Providence. A pocos pasos del puerto empieza Bay Street, la calle comercial, con sus edificios coloniales pintados en tonos pastel. Para una primera visita, vale la pena subir la Queen’s Staircase, una escalera tallada en la roca hace más de dos siglos, y llegar hasta Fort Fincastle, desde donde se domina la ciudad.Otros imperdibles son el Straw Market, el mercado de artesanías locales, y el Arawak Cay, conocido como el Fish Fry, donde se prueba la conch salad, la ensalada de caracol fresco que es el plato insignia del país. La hacen en el momento, en frente tuyo, y tiene un sabor dulce, fresco y picante a la vez.Great Stirrup Cay: la isla que se reinventóGreat Stirrup Cay la isla privada de NCL en las Berry Islands de Bahamas, que en el último año vivió una transformación profunda. La más visible es el nuevo muelle, que permite que los barcos atraquen directamente sin necesidad de botes auxiliares. El primero en usarlo, el 28 de diciembre de 2025, fue justamente el Norwegian Getaway.En tierra, el centro de la isla es ahora Great Life Lagoon, un complejo de piletas climatizadas de 1,4 acres (más grande que dos piletas olímpicas juntas) con dos bares dentro del agua, cabañas privadas y Splash Harbor, un sector de juegos para chicos. Se suman un nuevo centro de bienvenida, un tranvía que recorre la isla y Vibe Shore Club, un espacio exclusivo para adultos. Y, por supuesto, las playas de arena blanca y agua turquesa que siempre fueron el gran atractivo del lugar.Great Tides Waterpark: la nueva dosis de adrenalinaLa gran novedad de la temporada es Great Tides Waterpark, el flamante parque acuático que abrió en septiembre de 2026. Además de reposeras con servicio de comida y bebida disponible durante todas las horas que está abierto el parque, tiene toboganes acuáticos para todos los gustos: más bajos y lentos, algunos para tirarse en pareja, y otros más altos y mucho más rápidos, para quienes buscan adrenalina similar a un parque de diversiones. Por supuesto, también es un gran plan aquí tirarse en una reposera, pedir un mojito, y tomar sol todo el día.Pero la atracción más original es Wandering River, un río de corriente dinámica de unos 245 metros, que uno recorre acostado en un flotador. A mitad de camino, atraviesa un túnel inmersivo con efectos de bioluminiscencia. Luego aparece el Floataway Bar, para pedir un trago sin salir del agua. Lo más creativo de este paseo es que es un círculo, que tiene varias salidas y continúa en loop, y nadie te obliga a bajarte. Podés dar tres, cuatro, cinco, o todas las vueltas que que quieras y nadie te interrumpe, simplemente mirando el cielo y dejándote llevar “haciendo la plancha” hasta que quieras bajarte.Un dato importante: el acceso al parque no está incluido en la tarifa del crucero. Los pasajeros deben comprar un pase diario, con cupos limitados, a través de su cuenta en la plataforma de NCL. Conviene reservarlo con anticipación.El regresoLa vuelta a Miami llega temprano, con el skyline recortándose de nuevo contra el cielo. Es el cierre perfecto del círculo: de la ciudad al mar, del mar a la ciudad, con la sensación de haber vivido dos viajes en uno.Datos útilesItinerarios: el Norwegian Getaway ofrece salidas de tres y cuatro noches, ida y vuelta desde Miami, con escalas en Nassau y Great Stirrup Cay.Tarifas: las salidas de tres noches parten, dependiendo de la temporada, de unos US$ 400 por persona en cabina interior. Hay que sumar tasas, cargos de servicio y extras.Great Tides Waterpark: pase diario aparte, con cupos limitados; se reserva antes del viaje.Document

Fuente: La Nación