Christy Turlington y Ed Burns: el amor entre la supermodelo y el actor que empezó por casualidad, sobrevivió a una separación y lleva 23 años de matrimonio

Christy Turlington, una de las modelos más reconocidas de los 90, y Ed Burns, el actor, guionista y director que se convirtió en una de las figuras del cine independiente estadounidense, llevan más de dos décadas casados. Comenzaron su relación en 2000 y, aunque cada uno tiene su propia versión sobre sus primeros encuentros, el vínculo avanzó con rapidez: se comprometieron, cancelaron sus planes de boda después de los atentados del 11 de septiembre, se separaron durante varios meses y finalmente se reconciliaron. En junio de 2003 se casaron en San Francisco y, desde entonces, construyeron una familia con dos hijos y una vida deliberadamente alejada de la exposición.La versión sobre la primera vez que se vieron es distinta según quien la cuente. Para Burns, el primer cruce se dio mucho antes de que ella reparara en él. En los comienzos de su carrera, cuando trabajaba como asistente de producción de Entertainment Tonight, tuvo que llevarle un café durante una entrevista. Ella ya era parte del selecto grupo de supermodelos que en la década de los 90 se convirtieron en verdaderas estrellas de la industria. Él quedó impresionado; ella no recuerda aquel episodio.Turlington tiene otro recuerdo. “Nos conocimos a fines de los 90. Nos vimos por primera vez en un partido de básquet en el Madison Square Garden”, contó en una entrevista con Grazia en 2020. También explicó que en ese momento estaba en pareja. Aquel encuentro quedó entonces en un simple cruce.En el medio hubo un tercer episodio que estuvo a punto de impedir que la historia comenzara. Según recordó Burns en una entrevista que ambos le concedieron a CBS News en 2012, un amigo en común le contó que Turlington estaba soltera y le preguntó si quería que los presentara. Él aceptó de inmediato; ella, en cambio, rechazó la propuesta. “En absoluto. No estoy interesada”, recordó el actor, divertido, la respuesta que la modelo le dio a su amigo. View this post on Instagram Unos meses después de aquel intento fallido, Turlington y Burns volvieron a encontrarse. Fue en un concierto al aire libre con fines benéficos en los Hamptons. Burns contó que la vio a la distancia y que, cuando ella lo reconoció, “inmediatamente dio media vuelta y se fue en la otra dirección”. Turlington recuerda aquel mismo episodio de una manera bastante más sintética: “Finalmente, literalmente nos chocamos en un evento benéfico en 2000”, contó a Grazia. Esta vez, el encuentro prosperó.Para entonces, ella seguía siendo una de las modelos más buscadas del mundo y él ya había ganado reconocimiento como actor, guionista y director con películas como Los hermanos McMullen y ¡Ella es!. En poco tiempo, la pareja pasó de los primeros encuentros a pensar en una vida en común. También llegó la propuesta de matrimonio, el anillo y el compromiso.Un compromiso que quedó en suspensoPocos meses después de aquel encuentro en los Hamptons, Burns le propuso matrimonio. En octubre de 2001, cuando todavía planeaban la boda, el actor intentó explicar en una entrevista con el San Francisco Chronicle por qué ninguno de los dos había sentido la necesidad de esperar. “Los dos habíamos escuchado a nuestros amigos decir: ‘Cuando conocés a la persona indicada, lo sabés’. Y los dos sentíamos que eso nos había pasado”, contó.La boda estaba prevista para octubre de ese año en Milán, pero los atentados del 11 de septiembre cambiaron los planes. La pareja decidió postergarla y, poco después, comenzó una crisis que terminó por separarlos. En marzo de 2002, British Vogue publicó la versión de una persona cercana a la expareja: se querían y respetaban profundamente, pero habían llegado a la conclusión de que no eran “los compañeros de vida perfectos” el uno para el otro. View this post on Instagram Años más tarde, Turlington dio su propia explicación sobre lo que había ocurrido. “Cancelamos nuestra boda porque estaba demasiado cerca [los atentados a las Torres Gemelas]. Íbamos a casarnos fuera de Estados Unidos, pero la gente tenía miedo de viajar”, recordó en una entrevista publicada por Little Spoon. La decisión tuvo consecuencias. “De hecho, nos separamos por un tiempo porque es muy difícil hacer eso: impedir que un matrimonio suceda”, explicó.Con el tiempo, la modelo pudo mirar aquella crisis desde otra perspectiva. En una entrevista con el podcast She Pivots reconoció que la relación probablemente había avanzado demasiado rápido y que, después del 11-S, ambos tuvieron que detenerse a pensar qué querían. Durante la separación incluso llegó a preguntarse si ella misma había provocado el final. “Saboteé eso. Creé una razón para que termináramos”, recordó que pensó unos meses después. Entonces, apareció otra pregunta: “¿Y si él es el indicado?”.Burns, el indicadoLa respuesta llegó con la reconciliación. “Regresamos, después quedé embarazada y después nos casamos”, resumió Turlington lo que vino después. El 7 de junio de 2003, ella y Burns finalmente dieron el “sí” en la iglesia Saints Peter and Paul, en el barrio de North Beach, en San Francisco. La modelo estaba embarazada de su primera hija y llevó un vestido de John Galliano. La recepción se realizó en el Asian Art Museum y entre los invitados estuvieron Bono, Sting y Vin Diesel.La presencia del líder de U2 dio origen a una versión que se repitió en las crónicas de la época: que había sido él quien acompañó a Turlington hasta el altar. El dato quedó como una de las historias que circularon alrededor de la boda. Casi dos años después de aquella primera ceremonia que había quedado en suspenso y tras una separación que por un momento pareció definitiva, Turlington y Burns se convirtieron en marido y mujer.La familia como prioridad El 23 de octubre de 2003, poco más de cuatro meses después de la boda, nació Grace, la primera hija de la pareja. El parto transcurrió con normalidad hasta que, aproximadamente una hora después, Turlington sufrió una hemorragia posparto. Burns, que había estado filmando el nacimiento, recordó años más tarde la confusión de aquellos minutos. “No tenía idea de lo que estaba pasando”, contó a CBS News. Solo advirtió que corrían a buscar al médico. En cuestión de minutos, explicó, habían pasado del momento de mayor felicidad a uno de enorme preocupación.Turlington recibió atención inmediata y se recuperó, pero la experiencia la marcó. “En mi caso, la placenta había crecido adherida a la pared uterina y, por eso, tuvieron que extraerla. Por eso sufrí una hemorragia”, explicó años después. Comprender que el acceso a la asistencia médica había sido determinante despertó su interés por la salud materna. En 2010 realizó el documental No Woman, No Cry y ese mismo año fundó Every Mother Counts, la organización dedicada a mejorar el acceso a una atención segura durante el embarazo y el parto.El 11 de febrero de 2006 nació Finn, el segundo hijo de la pareja. Para entonces, Turlington continuaba con sus compromisos como modelo y comenzaba a dedicar cada vez más tiempo a su labor como activista. Burns, que había irrumpido en el cine independiente con Los hermanos McMullen, película que escribió, dirigió y protagonizó y con la que ganó el Gran Premio del Jurado en Sundance, alternaba sus propios proyectos como realizador con trabajos como actor. Después de ¡Ella es! y Las aceras de Nueva York, había formado parte del elenco de Rescatando al soldado Ryan, de Steven Spielberg, y más adelante sumaría películas como 27 bodas.Con dos profesiones que implicaban viajes y largas temporadas fuera de casa, la pareja estableció algunas reglas para la crianza de sus hijos. “Desde el principio acordamos que nunca estaríamos fuera de la ciudad al mismo tiempo”, contó Burns a People en 2024. Eso significó revisar agendas y, en ocasiones, resignar trabajos. “A veces yo tenía que dejar pasar algo y otras veces era Christy”, explicó. El balance, aseguró, valió la pena: “Fue muy bueno para nosotros y, sin dudas, muy bueno para nuestros hijos”.La misma lógica aplicaron a la exposición pública. Grace y Finn se mantuvieron alejados de los estrenos y otros eventos de la industria durante su infancia. “Queríamos que nuestros hijos nos vieran como mamá y papá”, explicó Burns. Puertas adentro, las profesiones de ambos ocupaban un lugar secundario frente a la vida familiar.En junio de 2026, Turlington celebró su aniversario con una serie de fotos junto a Burns que compartió en su cuenta de Instagram. “23 años de matrimonio y casi 26, sobre todo, de risas, aventuras y de crecer a tu lado”.

Fuente: La Nación