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El único balneario de la costa que creció perpendicular al mar
Aguas Verdes queda en el Partido de la Costa, entre Costa del Este, hacia el norte, y La Lucila del Mar, hacia el sur. Es un balneario chico, de arena abundante y poca multitud, que se distingue por su combinación de playa ancha, dunas altas y arboleda.Un trazado distinto al de sus vecinosSu fecha de nacimiento es el 17 de junio de 1966. En aquel momento el paraje estaba apartado de todo núcleo urbano y solo se lo alcanzaba por la orilla, desde Mar del Tuyú o Mar de Ajó, con una condición: que la marea no hubiera subido demasiado.Ese origen remoto dejó su marca en el mapa. Aguas Verdes es el único balneario del partido que se desarrolló en forma perpendicular al mar. Sus calles componen una franja de seis cuadras de ancho y tres mil metros de largo, que se extiende desde la costa hasta la Ruta 11. El crecimiento posterior fue pausado y el perfil del lugar sigue siendo residencial.Una plaza como punto de encuentroPocas localidades de la Costa pueden exhibir un centro cívico. Aquí se organiza alrededor de la Plaza Islas Malvinas, que reúne la capilla Nuestra Señora de la Anunciación, las escuelas, la Sociedad de Fomento, la Sala de Primeros Auxilios y el Polideportivo.La capilla recibe visitas todo el año y guarda en su interior un mural de mayólica con el nombre del templo. Otro punto de interés es el Castillo Duhau, que se divisa desde la arena. Fue una de las primeras propiedades del lugar y sus terrenos limitan con el balneario. La familia Duhau, dueña de extensas tierras, figura entre las fundadoras de lo que hoy es el Partido de la Costa.La playa, sin multitudesLa franja de arena es limpia, espaciosa y de baja densidad de visitantes. Hay alquiler de carpas y sombrillas, un sector de juegos y propuestas recreativas de temporada, de modo que no falta lo necesario para pasar el día.Como sucede en el norte del litoral atlántico, el agua tiene un tono amarronado, producto de los sedimentos del Río de la Plata, y el oleaje suele ser moderado. El mayor atractivo del lugar es su calma: las playas poco concurridas, las calles arboladas y los espacios naturales invitan a dejar atrás el ritmo cotidiano.Médanos, bosque y caballosLas dunas, que alcanzan los seis metros, son el escenario de los recorridos en cuatriciclo y de la práctica de sandboard. También hay alquiler de bicicletas, cabalgatas y kitesurf. Para un paso más lento, los sectores con vegetación conservan buena parte del paisaje típico de la costa atlántica y los pinos, alerces y acacias invitan a caminar sin rumbo fijo.Dentro de ese paisaje se destaca Costa Silvestre, un predio de 50 hectáreas con una reserva de animales y un lago artificial. Se puede acampar, alquilar un lugar para dormir o pasar el día. Dispone de pileta, juegos de plaza, proveeduría, cafetería y un salón de usos múltiples con parrilla y asador para 150 personas. Allí se organizan cabalgatas de día y de noche.Dónde quedarse y qué comerPese a su escala reducida, conseguir techo no representa un problema. La oferta incluye cabañas, casas y departamentos frente a la playa. Quienes prefieren dormir cerca de los árboles pueden elegir entre el Camping Aguas Verdes y Costa Silvestre.La gastronomía no es el motivo principal del viaje, pero hay dos paradas recomendables. El Balneario Restaurante Open Playa ofrece vista al mar y una carta que abarca desde cafetería hasta comidas. A metros de la arena está Aquí me quedo, un pequeño restó bar con platos al paso. Además, un centro comercial reúne supermercados, restaurantes, cafeterías y otros servicios básicos. Para una propuesta más variada, la cercanía de Costa del Este, La Lucila del Mar y San Bernardo permite ampliar el menú de salidas.Cómo llegar a Aguas VerdesAguas Verdes está a unos 354 kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires. El trayecto lleva cerca de cuatro horas. Desde la Ciudad hay que tomar la Ruta 2 hasta Dolores, empalmar con la Ruta Provincial 63 y seguir luego por la Ruta Provincial 11.
Fuente: La Nación