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Federico Vila, instructor de taichí: “En una sociedad acelerada esta práctica propone estar presentes aquí y ahora”
El ritmo vertiginoso de la vida actual hace que a veces parezca imposible apagar el ruido mental y encontrar un espacio de paz y equilibrio para conectar con nosotros mismos, por eso, ciertas disciplinas se vuelven un aliado fundamental. “En una sociedad acelerada, que parece estar siempre con la mente en lo que vendrá o en lo que pasó, el taichí propone estar presentes aquí y ahora. Es un arte marcial chino, una práctica de otra cultura y de otro tiempo que tiene grandes implicaciones para la salud”, dice Federico Vila, instructor de taichí y discípulo formal del maestro Chen Zijun que guiará una clase para quienes quieran descubrir la práctica en la segunda edición del Bienestar Fest, el evento de bienestar más importante del país organizado por LA NACION y OSDE. Para acceder a más información sobre la agenda y dónde sacar las entradas hacé clic acá. El instructor dice que, incluso después de treinta años de práctica, siente que es difícil definirlo dada la cantidad de aspectos que engloba.La caminata que fortalece brazos, piernas y abdomen y exige fuerzaSin embargo, con entusiasmo y amor por lo que hace, lo intenta, y explica que se trata de un arte que apunta al desarrollo personal y está íntimamente relacionado con la medicina china -de hecho, muchas veces se lo conoce como una especie de acupuntura en movimiento. Cómo son las clasesCada clase combina movimientos lentos y respiraciones, pero lo que verdaderamente sucede en profundidad es mucho más que eso. “Mucha gente tiene la idea de que el taichí es como una coreografía de movimientos lentos, pero es un sistema integral que equilibra la energía interna. Hay una quietud dinámica por dentro en la que se dan muchos procesos. A través de los pasajes de peso, por ejemplo, se van experimentando llenos y vacíos en el cuerpo. El taichí busca calmar la mente y generar un movimiento sincronizado con nuestro propio cuerpo; utiliza el movimiento para aprender a habitar el cuerpo de otra manera. Tiene mucho de meditación y se trata también de generar un espacio de pausa, de conexión con el entorno y con nosotros mismos”, afirma, y señala que la actividad es recomendable para todos: desde un empresario en plena actividad que necesita tomar buenas decisiones con la mente despejada, hasta un adulto mayor que quiere mejorar su movilidad, pasando por deportistas de alto rendimiento.Diferentes estudios avalan esta recomendación, desde la Universidad de Harvard, que publicó un artículo en el que ha calificado al taichí como “la actividad perfecta para hacer por el resto de la vida”, hasta el Congreso de la Asociación de Enfermería Cardiovascular y Profesiones Afines de Europa (Acnap), que en 2021 sugirió que tiene el potencial de reducir la depresión, la ansiedad y el estrés, entre otros beneficios.Qué es la caminata 6-6-6: el ejercicio de bajo impacto que tiene efectos en el cuerpo y en la mente¿Cuáles son sus beneficios y por qué no vas a querer dejar de practicarlo?Mejora el equilibrio y la postura.Es un gran regulador del estrés.Mejora la movilidad y la funcionalidad física.Mejora la coordinación entre las distintas partes del cuerpo.Mejora la propiocepción y la atención corporal.Trabaja la coordinación entre respiración y movimiento.Es una forma de meditación que ayuda a encontrar calma en el torbellino diario.La práctica sostenida, señala Federico Vila, permite percibir la vida de otro modo, aprender a no reaccionar inmediatamente. Se trata, dice, de estar más en calma en el día a día en general y no sólo en el momento de la clase. “Creo que es importante experimentarlo y quienes vengan a la práctica van a sentirlo. Vamos a compartir una clase abierta para todos, tengan o no experiencia previa, donde vamos a abordar los principios de este arte y los principios de la postura, primero desde la quietud, para luego movernos de manera sincronizada. La idea es abrir un espacio de pausa y conexión con el entorno y con nosotros mismos”, concluye Federico, a modo de invitación.
Fuente: La Nación