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Logran un hito para salvar al huemul: obtienen por primera vez el mapa genético completo de la especie
SAN CARLOS DE BARILOCHE.- Investigadores del Centro de Investigaciones en Toxicología Ambiental y Agrobiotecnología del Comahue (Citaac), dependiente de la Universidad Nacional del Comahue y del Conicet, lograron generar el primer genoma nuclear de referencia del huemul (Hippocamelus bisulcus) y del género Hippocamelus. Se trata de un hito que permitirá desarrollar nuevas herramientas genéticas para el estudio y la conservación de este ciervo nativo de los Andes patagónicos.El ensamblado genómico fue depositado en el National Center for Biotechnology Information (NCBI), organismo internacional que lo reconoce oficialmente como el genoma de referencia de esta especie amenazada.El estudio fue liderado por la investigadora María Julia Ousset, junto a un equipo integrado por Jo Anne M. Smith-Flueck, Werner T. Flueck, Valeria Pelufo, Eduardo Aisen y Andrés Venturino. “Contar con un genoma de referencia del huemul abre nuevas posibilidades para estudiar la especie y contribuir a su conservación. Aunque ya existen herramientas genéticas que aportaron información valiosa, son bastante limitadas. La importancia de contar ahora con este recurso radica, creo yo, en que permite ampliar esos estudios, desarrollar nuevas herramientas y abordar nuevas preguntas, o responder otras que hasta ahora resultaban más difíciles de estudiar”, indicó Ousset en diálogo con LA NACION.La investigación se desarrolló en el marco de la iniciativa internacional ORG.one —orientada a secuenciar especies en peligro de extinción— y permitió obtener tanto el genoma nuclear como el primer genoma mitocondrial completo del huemul. Las muestras biológicas se obtuvieron durante procedimientos veterinarios y de manejo realizados en la Estación de Rehabilitación y Recría de Huemules Shoonem, en Chubut, donde fue clave el aporte de Shehuen, un macho juvenil nacido en ese centro. Se trata del primer ejemplar de huemul nacido en un centro de conservación en la Argentina. En el trabajo colaboraron el Citaac, la Fundación Shoonem y la Fundación Temaikén.Tal como explicaron los investigadores, contar con un genoma de referencia proporciona un “mapa base” sobre el cual comparar, a nivel molecular, distintos individuos y poblaciones. Estas herramientas permitirán evaluar niveles de diversidad genética y endogamia, estimar el tamaño efectivo de las poblaciones, reconstruir su historia demográfica y estudiar la conectividad entre grupos hoy fragmentados. También posibilitarán investigar relaciones de parentesco, adaptaciones locales y la historia evolutiva del huemul dentro de los ciervos sudamericanos.En ese sentido, la secuenciación permitirá medir cuánta variabilidad genética conservan las distintas poblaciones y detectar niveles de emparentamiento potencialmente perjudiciales. Se estima que actualmente sobreviven alrededor de 1500 huemules distribuidos en más de 100 poblaciones pequeñas y aisladas entre sí, principalmente en los Andes de la Argentina y Chile. La escasa conexión entre esos grupos dificulta el flujo genético natural y aumenta la probabilidad de apareamientos entre individuos emparentados.Así, el nuevo recurso facilitará la estimación del tamaño efectivo de las poblaciones, el análisis de la conectividad real entre grupos aislados y la reconstrucción de su historia demográfica. Además, aportará evidencia científica para orientar decisiones de conservación, como la selección de individuos destinados a programas de reproducción, translocaciones o reintroducciones.En cuanto a las aplicaciones concretas para la preservación de la especie, Ousset detalló: “A partir del genoma podremos desarrollar nuevas herramientas y estudiar con mayor profundidad, por ejemplo, la diversidad genética, el parentesco y la endogamia de las poblaciones, así como determinar qué tan conectadas o aisladas están. También será posible analizar genes específicos, identificar otros de interés y estudiar variantes relacionadas con la adaptación, la salud u otras características de la especie. Esta información puede ser especialmente útil para orientar estrategias de conservación que incluyan la reproducción o el traslado de individuos. Por ejemplo, conocer el parentesco entre los animales seleccionados permite evitar apareamientos entre individuos demasiado emparentados y favorecer el mantenimiento de una mayor diversidad genética, algo fundamental para la capacidad de adaptación y la supervivencia de la especie”.Finalmente, la investigadora destacó la articulación entre el trabajo de laboratorio y el conocimiento acumulado durante décadas en el terreno. “Durante muchos años, los estudios y esfuerzos de conservación realizados en la Argentina y Chile, tanto sobre las poblaciones silvestres como en centros de rehabilitación y recría, generaron un amplio conocimiento sobre la especie, su distribución, el ambiente que ocupa, el estado de sus poblaciones, sus amenazas y diversos aspectos ecológicos y sanitarios. Creo que una de las principales ventajas de contar ahora con información genómica es poder integrarla a todo ese conocimiento y sumar una nueva dimensión a la investigación. Esto permitirá comprender mejor la situación de las distintas poblaciones y aportar nueva evidencia para la toma de decisiones. En este sentido, el genoma de referencia será una herramienta más para quienes trabajan en la conservación del huemul, que podrán incorporarla junto con las demás fuentes de información disponibles para orientar sus decisiones y potenciar las acciones de manejo y conservación”.La trascendencia de este avance científico se comprende mejor al observar la situación actual de la especie. El huemul, considerado el ciervo más austral del planeta y el ungulado más amenazado de América del Sur, habita los bosques andino-patagónicos de la Argentina y Chile.Se calcula que sobreviven alrededor de 1500 individuos, una cifra que representa apenas el 1% de su población precolombina estimada. Los ejemplares remanentes se distribuyen en más de 100 núcleos aislados y de reducido tamaño. Entre las principales causas de esta disminución se encuentran la pérdida y fragmentación del hábitat, la presión humana, la presencia de especies invasoras —como el ciervo colorado y el jabalí— y la ausencia de corredores biológicos seguros.Frente a ese escenario, la información genómica se suma a las iniciativas de conservación transfronteriza desarrolladas para la especie, tanto en su hábitat natural como en centros de recría. Entre ellas se destaca el Corredor Transnacional para el Huemul y experiencias de reintroducción como la que permitió, en febrero de 2025, el traslado del ejemplar Newenche desde la Reserva Huilo Huilo, en Chile, hasta el Parque Nacional Lanín, en la Argentina, después de 30 años sin presencia de huemules en esa área protegida.
Fuente: La Nación