Argentina se consolida como el principal consumidor de huevo por persona a nivel mundial. Para este año, la oferta proyectada alcanzará los 3200 millones de unidades, lo que representa una producción de aproximadamente 440 huevos per cápita y un consumo real cercano a los 430 huevos anuales por habitante, dado que una porción minoritaria se destina al mercado externo.
La Cámara Argentina de Productores Avícolas (CAPIA), que agrupa a las principales empresas del sector, apunta a seguir rompiendo récords. Aunque originalmente se había fijado el objetivo de alcanzar un consumo de 500 huevos per cápita para el año 2035, el ritmo de crecimiento permite prever que dicha cifra se logrará en 2030 o incluso antes.
“El año pasado cerramos con una producción de 406 huevos per cápita, de los cuales 398 se destinaron al consumo en el mercado interno. Para este 2026 proyectamos alcanzar una producción cercana a los 440 huevos per cápita, manteniendo una oferta sólida donde unos 430 huevos quedarán en la mesa de los argentinos. Esto ratifica al huevo como una proteína amigable, saludable, económica y de facilísimo acceso para toda la población”, indicó este miércoles Javier Prida, presidente Ejecutivo de CAPIA, durante el lanzamiento de la “Semana del Huevo” y del “Día Mundial del Huevo”, que se celebra cada segundo viernes de octubre desde 1996.
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“El huevo dejó de ser un simple ingrediente en la cocina argentina para convertirse en un alimento infaltable de la dieta diaria. A lo largo de los años, las modalidades de compra experimentaron una transformación notable: desde aquellas unidades envueltas en papel de diario hasta las bandejas o estuches de cartón y plástico de 2 o 6 unidades, para desembarcar finalmente en el maple de 30 y 60 unidades, el formato rey que hoy predomina en los hogares del país”, añadió.
El gran desafío del sector –según comentó Prida– es aumentar el consumo en el sector de ingresos más bajos, que suele destinar la mayor parte de su presupuesto alimentario en hidratos de carbono, como harina de trigo y arroz. El huevo, en ese sentido, es la proteína animal más barata presente en el mercado.
Este año el sector fue “víctima de su propio éxito” al generar una producción muy superior a la capacidad de respuesta de la demanda. En ese marco, los precios mayoristas de los huevos registraron una caída nominal que, combinada con la inflación de costos, derivó en rentabilidades negativas.
Frente a esta coyuntura, el sector reaccionó mediante un ajuste de la oferta para equilibrar el mercado: se retiraron de producción los planteles menos productivos, reduciendo el stock nacional de 67,4 millones a aproximadamente 66,5 millones de gallinas. Esta contracción del 2% en la oferta bastó para recomponer el equilibrio del mercado, lo que en las últimas semanas elevó el valor del maple a niveles más razonables.
Un aspecto destacado es que la industria del huevo en la Argentina avanza hacia esquemas de economía circular para generar nuevas fuentes de ingresos con productos, como la cáscara o el guano, que en algún momento se consideraban desechos
“Estamos trabajando fuertemente en el aprovechamiento integral del guano. Se están realizando inversiones muy importantes en el sector para procesarlo y comercializarlo como enmienda orgánica o fertilizante, según el tratamiento técnico aplicado, cerrando así un ciclo productivo cada vez más eficiente y respetuoso con el ambiente”, explicó Prida.
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Pese al crecimiento del sector, la industria enfrenta importantes desafíos. Uno de los problemas más críticos es el ingreso ilegal de huevo por contrabando, proveniente principalmente de Bolivia y Paraguay (y en menor medida de Brasil). Durante el último año, se estima que ingresaron de forma ilegal alrededor de 150 millones de unidades.
“El pequeño productor queda severamente desprotegido ante el ingreso de mercadería a precios vil. El producto de contrabando distorsiona los precios de referencia en las provincias limítrofes, generando un efecto cascada que empuja las cotizaciones a la baja en todo el mercado nacional”, apuntó Prida.
Un pedido recurrente en el sector, que viene siendo ignorado por los últimos gobiernos, consiste en la reducción del IVA para el sector del huevo del 21% al 10,5%, de manera tal de equipararlo con el resto de los alimentos básicos de la canasta familiar.
Agro & Campo
Los productores de huevos van en busca de un nuevo récord, aunque sin “pasarse de rosca” y con nuevas fuentes de ingresos
Fuente: Bichos de Campo